Luz verde

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Durante esa semana de aislamiento voluntario tope con Sam, mi mejor amigo de la universidad, había pasado días animándome a ir a beber, pero después de la última resaca pensé era prudente esperar unos días. Pero al final me convenció. Fuimos a un lugar muy "moderno" cerca del estudio. Siempre era lo mismo con él. Queriendo ir a todos los lugares de los que la gente hablaba.

-Y dime, ¿ya están saliendo?- por un momento había olvidado que en mi borrachera le había mandado un audio bastante perturbador donde le daba los pormenores de mi vida amorosa.

-Que miedo me da volver a beber- su estruendosa risa me inundo de vida, era fácil para el hacer eso- aun no, en realidad todo se puso raro- escurrí un limón por el centro del vaso y chocamos tarros- algunas veces parece que es un "siga", pero su alrededor tiene demasiados "pare" para ser verdad. Además creo que tiene novio-

-Que putada-

-Lo sé- chocamos nuevamente los vasos- quizá solo le gusta jugar, se ve muy inocente, pero no lo creo, hay algo en ella que me provoca y no creo que eso sea solo reacciones naturales, es una coqueta no tengo dudas-

-Y ya sabe que eres-

-¿Chica? Si, desde el primer día- toque mi pecho- la reducción de senos es lo mejor y peor que me pudo pasar- reímos

-Ligas más que yo desde entonces, así que no te puedes quejar-

-Planeo hablar con ella en estos días, solo estoy tomando valor-

-No tardes mucho, necesito a mi amigo de copas, sin que me llene de perturbadoras historias de amor homosexuales... aunque así como pinta mi vida amorosa, quizá no me vendrá mal probar-

-Eres un tonto, aquí esta tan seco como el Sahara, yo que tú me quedo donde estoy, al menos sabes que te desprecian por gilipollas, y no por existir-

-¿Desde cuando hablas así macho?- reímos imitando tonos españóletes absurdos.

Era momento de vernos de nuevo, necesitaba hablar con ella. Así que decidí esperar a que cerrara el café. Me senté en el pórtico de mi edificio a fumar un rato, la camiseta me abochornaba un poco y las sandalias no le hacían ningún favor a mi intento de comodidad. En cuanto vi que todos empezaban la danza de la despedida me apresure a pasar la calle, el viento olía a verano y mi corazón se alocaba como si fuera la primera vez que me abriera a alguien.

-Noches- se giró junto con el mesero cómplice- tienes un momento- y el chico le dio una mirada con ojos muy abiertos como quien dice "vamos" sin palabras

-Claro- se despidió dándole un apretón de brazo- te invito a sentarte- señalo el pórtico de su cafetería

-¿Te molesta?- mostré el tabaco que aún no terminaba y ella se mordió un poco los labios negando-¿Está todo bien?- pregunte al ver como miraba todo menos a mí.

-No lo sé, siento como si hubiese hecho algo malo-

-¿Lo hiciste?- mire hacia el frente asimilando el no que ya tenía en la cara.

-Quizá, pero no fue intencional...-

-¿Cuánto tiempo llevan juntos?- pase mi mano por mi alborotado cabello esperando no perder lo cool.

-2 años- dijo apretando los labios- yo no sé porque coquetee tan abiertamente, lo lamento mucho, pero de verdad me caes muy bien y disfruto mucho hablar contigo, es solo que tu energía es tan fuerte, que no sé, me deje llevar pero yo nunca... quizá nunca...-

-Tú nunca saldrías con una lesbiana-

-¿Eres lesbiana?- reí

-Me considero más de género fluido, pero supongo que es lo que querías decir-

-Discúlpame, siento que solo te estoy ofendiendo-

-Lo estas, pero no es tu culpa. Debí preguntar primero, o quizá lo vi, pero siempre veía tanta luz verde a tu alrededor que fue difícil para mí discernir lo que sucedía-

-Quizá pienses que soy lo peor, pero no sé qué me paso, es que...-

-Lo sé, "mi energía es muy fuerte", no te preocupes. No me molesta. Créeme, después de tanto tiempo entiendo este tipo de situaciones, aunque a decir verdad no me pasan tan seguido, pero lo entiendo, no hay nada que hacer-

-¿Te rechazan a menudo?- pregunto con un toque de lastima.

-Pues no, a decir verdad me como lo que quiero- dije irónicamente- pero no suelo coquetear como contigo, porque las cosas se ponen raras, solo veo la luz verde y la tomo, si se da me quedo si no me voy, así de simple-

-Debí suponerlo, eres muy sensual-

-Lo ves- le di un golpecito en la frente con dos dedos- si dices cosas así la gente pensara que quieres algo con ellos- bajo la mirada- Si me esperas un momento te llevare a casa- asintió con la cabeza- no te preocupes no te acosare ni nada.

-¿Puedo ir contigo?- pregunto y toda esa tensión sexual exploto frente a nosotros. Debía decir algo inteligente, no quería tomar nada cuando ella claramente no sabía ni siquiera lo que le estaba sucediendo. No podía tomar esa ventaja

-Creo que lo mejor será que esperes en la entrada- dije tomándola de los hombros como quien detiene una caja que se viene encima.

Subí rápidamente a casa, me puse botas y baje los cascos. Al llegar a la entrada corrió hacia mi lado como quien va al encuentro de su chico en la preparatoria, me estaba queriendo matar eso era seguro. Le ayude a acomodarse el casco.

-Nunca he ido en una Indian- dijo sosteniendo el casco en su cabeza y levantando la mirada a milímetros de mí.

Pase mis dedos por sus labios y sentí como temblaban, me mataría en cualquier momento pero si tenía que morir así, que mejor que con el sabor de su boca. Me incline lo suficiente para darle tiempo de alejarme pero no lo hizo. Lentamente rose sus labios, y ese rose, ese simple rose me hizo saber que si seguía no me podría detener...

-Lo... lo lamento- me aleje intentando no mirarla- vamos, sube- señale la moto como si no pasara nada

Pronto llegamos a su casa, en una privada cercada, me hubiera gustado poder ver mínimo por fuera el lugar. Pero quizá esta también era otra señal divina.

-Mañana invito el desayuno- soltó mientras acomodaba el casco dentro del maletero

-Acepto, pero quizá no sea mañana, quizá en unos días- pensé en besarla de nuevo cuando se acercó a tocar el espejo de la moto, y supongo que ella también lo esperaba... pero no me estaba el drama, seguro dentro de esa cerca ese güero enorme la esperaba y yo solo era su fetiche sexual, que claramente me alagaba pero no quería eso de ella.... Ahora estaba segura que quería tener todo. Aun así le tome el rostro con ambas manos y le bese la mejilla- que pasen buenas noches- dije con la voz más seductora que encontré en mi registro vocal y me fui.

En el caféHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora