- Capítulo 8

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— Y-yeonjun.. vamonos — sollozó Soobin aún ahogándose en su hombro, temblando de manera inhumana.

La criatura extraña era lenta, y al parecer no muy lista, pero se podía apreciar a kilómetros que era capaz se causar muchísimo daño.

A Yeonjun le tembló el labio en aquel instante.

Trató de tranquilizar al azabache correspondiendo su abrazo torpemente, mirando como el monstruo verde se acercaba.

— Soo, cálmate un poco — pidió él, acogiéndolo en sus brazos — La salida no está muy lejos, solo debemos irnos y..

— P-pero, ¿y  el periódico? ¿la traducción que has hecho? No podemos dejar eso por ahí — le recordó Soobin aún sollozando. A Yeonjun se le había olvidado el detalle.

Entonces pensó en un plan rápidamente, procurando que su mente no fuera muy incoherente en ese momento. El mounstro parecía ser un idiota, pero mientras más se acercaba, se le oía en su respiración una buena cantidad de ira.

Los atacaría ferozmente en cualquier momento.

Trató de tomarlo con calma.

— Soobin, escucha; vas a salir de esta plaza, por donde entramos. Te quedarás ahí y esperaras a que yo regrese. Si tardo mucho, lárgate. ¿Escuchaste? — le dijo con superioridad, era el plan más cliché del mundo, pero si agregaba a Soobin como utilidad sabía que podía herirse muy fácilmente.

Sin embargo, a pesar de que en el plan no se incluía como parte de algún tipo de batalla, el chico azabache lo miró estupefacto.

— ¿C-cómo? Pero yo..

Un rujido altísimo se escuchó antes de que al menor se le ocurriera decir algo. El monstruo había tomado un poste decorativo y amenazaba con tirarlo contra ellos. Yeonjun se hizo a un lado, tomó a Soobin y lo empujó lejos. De un momento a otro la criatura había demostrado que era mucho más capaz de lo que había aparentando.

El azabache chilló del miedo.

— Soobin, sal de aquí — pidió Yeonjun mientras alzaba la mirada, observando a la mounstrocidad que los acechaba. Al ver que su llamado había sido completamente ignorado, vociferó; — ¡Que te vayas!

Entonces Soobin lo miró, con mucha inseguridad. Seguramente tenía miedo de lo que podría ocurrir; quizá miedo de que Yeonjun muriese. Pero en ese momento, el rubio no pensaba en ello.

La criatura rujió de nuevo, y lanzó el poste que había tomado, haciendo que por instinto Soobin por fin se echara a correr. Yeonjun también lo hizo, pero sin seguirlo, salvándose por muy poco.

— ¡Yo buscaré el periódico, tú vete! — le gritó al notar que su acompañante aún estaba muy asustado. Este al final sólo dió por seguir las instrucciones del mayor y se fue ahí demasiado pronto.

Yeonjun no sabía como derrotar o siquiera evitar a una criatura de siete metros como esa, pero rendirse no era una opción.

Sabía que más que ir y enfrentarlo, era más útil tratar de evitarlo. Ser sigiloso, rápido, según él era su mejor opción.

Así que así hizo; comenzó a correr tratando de encontrar un escondite, o siquiera un atajo para irse rápidamente. Pronto supo que debió haberlo hecho antes, cuando el mounstro aún aparentaba ser un idiota, pues ahora se encontraba muy enérgico y mostraba una clara manifestación de ira.

Cuando menos se dió cuenta, ya estaba huyendo de él con todas las fuerzas que tenían sus piernas.

Pensó que yéndose a los últimos pisos de la plaza aquella cosa iba dejarlo en paz, al despistarse; pero en realidad no lo había pensado muy bien.

𝐒 𝐏 𝐘 𝐍 𝐊 𝐄 𝐄 𝐑 | 𝒀𝒆𝒐𝒏𝒃𝒊𝒏 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora