Corría por los pasillos con el corazón golpeándome en el pecho. Era la tercera vez que llegaba tarde esa semana, y empezaba a odiar que se estuviera volviendo costumbre. Como si mi vida entera se me estuviera yendo de las manos poco a poco. Para empeorar las cosas, mi primera clase era Historia. Y ese profesor... ese hombre me odiaba.
—Buenas... —dije sin aliento, asomándome al aula.
—Señorita Bruke —pronunció mi apellido con una mueca de satisfacción—, ¿ha visto el reloj? Conoce las normas. No se entra tarde a mi clase.
Cinco minutos después de un sermón innecesario sobre disciplina y responsabilidad, me dejó salir con un gesto de fastidio. Fui directa a la cafetería. No había desayunado y mi humor estaba tan bajo como mis ganas de existir ese día.
—¿Llegando tarde otra vez, Alexandra?
Me giré al instante. Sonreí, a pesar de mí misma. Odiaba que me llamaran así... pero cuando él lo decía, no sonaba igual.
—Veo que tú también —respondí—. ¿Qué pasa, Lucian? ¿Te gustó tanto mi compañía ayer?
Una sonrisa fugaz cruzó su rostro antes de desaparecer.
—En lo absoluto. Solo no tenía ganas de entrar a clase.
Rodé los ojos y me senté. Él se quedó observándome unos segundos, como si analizara algo que ni yo entendía, hasta que finalmente se sentó frente a mí.
—¿Por qué no fuiste a la fiesta? —preguntó de repente.
—¿Qué fiesta? —fruncí el ceño—. Si hubiera habido una, Megan me habría arrastrado del pelo.
—La de Marco. Vi a tus amigas... pero tú no estabas.
Antes de que pudiera responder, tomó mi manzana y le dio un mordisco.
—¡Oye! —protesté.
Terminó lo que quedaba y la lanzó al cesto con una puntería insultante. Luego se levantó.
—Vamos.
—¿Perdón? —me crucé de brazos—. No.
Lo ignoré... hasta que vino directamente hacia mí. En cuestión de segundos, me cargó sobre su hombro.
—¡Lucian! ¡Bájame ahora mismo o te muerdo ! —pataleé—. ¡La sangre se me está yendo a la cabeza!
—No exageres —respondió—. Aunque lo de morderme no suena tan mal.
—¡Eres un imbécil!
Me dejó en el suelo solo para sentarme sobre su moto.
—Ni se te ocurra huir —dijo en voz baja.
No fue una amenaza. Fue... firmeza. Y eso me congeló.
—¿A dónde vamos? —pregunté, ya resignada.
—Confía.
Definitivamente esa no era mi palabra favorita.
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El lugar era un almacén viejo, abandonado. Polvo, cajas rotas y un silencio espeso.
—Lucian —dije nerviosa—. Si este es tu intento de asustarme, felicidades, lo estás logrando.
Avancé un poco más... y entonces lo vi.
Rojo.
En el suelo.
Sentí que el aire se me escapaba de los pulmones.
—No... —susurré—. No te acerques.
Me cubrí la cabeza, el corazón desbocado, la mente llenándose de imágenes que no quería ver.
—Ale —dijo él, acercándose despacio—. Mírame.
Negué con la cabeza.
—No hay nada —repitió, más suave—. No hay sangre.
Respiré temblando... y miré de nuevo.
Solo polvo.
Nada más.
Las lágrimas llegaron sin aviso. Todo el miedo acumulado, las noches inquietas, la sensación constante de estar siendo observada... todo se rompió.
Lucian no dijo nada. Solo me abrazó. Fuerte. Seguro.
Y por primera vez en días, me sentí a salvo.
⸻
—¿Cachorros? —pregunté más tarde, secándome la cara.
Dos pequeñas bolitas de pelo temblaban entre las cajas.
—Alguien los abandonó —dijo—. No podía dejarlos aquí.
—¿Por qué me trajiste?
Me miró fijamente.
—Porque sé lo mucho que te gustan.
⸻
Al día siguiente desperté... tranquila. Algo raro en mí últimamente.
Mientras desayunaba, Megan me escribió:
Megan: ¿Lista para ser rescatada?
Ale: Siempre.
El día pasó ligero. Risas. Música. Normalidad.
En el patio, Lucian me saludó con un gesto cómplice.
Y entonces la frase volvió a mi mente.
Porque sé lo mucho que te gustan.
No sonaba peligrosa.
Sonaba... cercana.
¿Quién era realmente Lucian?
¿Y por qué sentía que lo conocía desde antes?
No tenía respuestas.
Pero, por primera vez, la curiosidad superó al miedo.
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In the Dark
Teen FictionLa vida de Alexandra estaba tejida de secretos, secretos por los que daría todo, incluso su propia vida. Debía protegerlos con tal intensidad que nadie pudiera descubrirlos. Hasta que llegó aquel día: el día en que decidió dejar atrás su antigua vid...
