Introducción

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Giorgia tomó su equipaje del taxi, viendo el enorme aeropuerto australiano levantarse a sus pies. Aquel era el final de una etapa en su vida y el comienzo de un gran sueño. Le esperaba un largo vuelo, unas cuantas escalas y cambios de avión y un agotador jetlag para alcanzar su oportunidad de crecer como abogada.

Giorgia Rimmer tenía 27 años y acababa de terminar por fin de especializarse en derecho penal. Su padre, Salvatore, un licenciado retirado, le enseñó mucho sobre derecho y desde pequeñita la justicia le corrió por las venas.

Salvatore había muerto por causas desconocidas apenas un par de años atrás, dejando a la chica completamente sola. Su madre había fallecido cuando ella era pequeña, aun dejando un bonito recuerdo.

Fueron meses de mucho esfuerzo, compaginando la vida universitaria con trabajos de medio tiempo para mantenerse, a pesar de que por el fallecimiento de su padre recibía una pequeña pensión vitalicia.

—¡Bienvenida a Londres!—Evalina Coleman la esperaba en el aeropuerto.

Cuando consiguió aplicar para la vacante de uno de los mejores despachos de abogados de Londres, su superior, William Middleton, le indicó que, durante los primeros días, estaría acompañada de una de sus compañeras hasta que aprendiera a desenvolverse en el bufete y en la ciudad.

El apartamento estaba ubicado en el barrio de Paddington, cerca del apartamento de su compañera. Los gastos por los primeros meses fueron cubiertos por la empresa y la mayoría de sus cosas habían llegado con una semana de antelación, por lo que la casa estaba lista para entrar a vivir.

El despacho de abogados Middleton y asociados era conocido en el mundo por resolver crímenes que dejaron una huella, incluyendo algunos que nunca fueron realmente resueltos. Se encargaban de casos importantes, preparaban juicios contra grandes criminales, gente fuerte del narcotráfico, la trata de blancas y el tráfico de armas. Esa era la rama favorita de Giorgia.

—Supongo que ya conoces al abogado Middleton.

Una semana después, Giorgia se estaba incorporando al trabajo. Evalina le mostraba cada detalle del despacho, presentándole con todos los socios del bufete.

—No personalmente, solo hemos hablado por videoconferencia.

El nombrado hizo acto de presencia, saliendo de la sala de juntas en compañía de otro abogado.

—Usted debe ser la Licenciada Rimmer—Giorgia sonrió con orgullo, le encantaba cómo sonaba.

—Esa misma.

—Bienvenida a Londres. William Middleton, director del bufete, encantado de contar con tu experiencia.

Giorgia no se dio cuenta, pero el licenciado había recorrido su cuerpo completo con la mirada, desde el bajo de su falda hasta el cuello de su blusa.

—El gusto es mío, trabajar en este despacho es como un sueño—sonrió.

William la llevó de recorrido por el despacho, presentándole al resto de abogados y las ramas en las que se especializaba cada uno antes de dirigirla a su despacho.

—De momento, te recomiendo que leas casos que ya están resueltos para que te hagas con el método de trabajo. Por el momento no tenemos nuevos casos, todos han sido asignados—el abogado explicó.

La sala de archivos del despacho se encontraba en un sótano debajo del edificio. Evalina la acompañó, contándole los chismes del despacho. En el corto periodo de tiempo que tenía conociéndola, Giorgia se había dado cuenta que era una chica que nunca estaba en silencio, ni siquiera mientras trabajaba.

—Te daré un par de archivos sobre casos importantes—cruzó los pasillos—. Hay uno que seguramente te encantará, el caso Montagna – Adesso—la muchacha tomó una enorme caja de la estantería—. Es un viejo caso, no hubo juicio de algunos acusados porque fallecieron antes de la fecha.

—No sabía que el despacho trabajaba con casos internacionales.

—Como te dije, fue un caso muy famoso, abogados de todo el mundo colaboraron, los aliados de la mafia italiana se extendían por todo el mundo, incluso aquí, en Reino Unido. Te gustará leerlo, creéme.

Giorgia se sentó en el despacho asignado y comenzó a leer los documentos. Los archivos se sentían viejos en sus dedos, incluso si estaban correctamente guardados. Los últimos folios guardados en aquellas cajas eran las declaraciones de aquellos que sí habían tenido juicio, por lo que sacó cada una de las carpetas para acceder a los expedientes de los criminales y personas implicadas.

Kira Voronima

Praskovia Vinogradova

Diletta Montagna

Anne Adler

Alexander Archibald

Esteban Ávala

Salvio Caruso

Sheherezade Capparoni

Concetta Adesso

Valente Montagna

Aquellos nombres no le eran completamente desconocidos, durante su periodo de universidad, los profesores de derecho legal tomaron los criminales como ejemplo para determinadas clases prácticas.

Los archivos se apilaban en su mesa mientras leía cada uno de los detalles. Las condenas, los testimonios, los testigos... Pensó en todas las personas a las que la mafia había arruinado la vida, los testigos que habrían tenido que cambiar de identidad para protegerse.

Y de pronto recordó a sus padres, las dos personas que más quiso y de las que nunca supo verdaderamente el pasado. Releyó la lista de implicados y dos nombres resonaron en su cabeza, dos en los que no se había fijado antes.

Salvio Caruso

Diletta Montagna

Y pensó en los nombres de sus progenitores.

Steven Himmer

Delilah Michaelson

Similares, en parte, así que abrió los expedientes.

—Diletta Montagna, 20 años, caporegime de la mafia italiana, hija de Valente Montagna y Concetta Adesso...—se saltó unas cuantas líneas hasta llegar al resultado de la investigación—. En la declaración se autoinculpa de delitos de tráfico ilegal y alega colaborar en la investigación, solicita protección de testigos para cuidar de una menor. La justicia italiana la envía a Australia bajo la nueva identidad de Delilah Michaelson—cerró la carpeta de golpe, tal vez era solo una coincidencia.

Abrió el expediente de Caruso.

—Salvio Caruso, 30 años, generale di brigada italiana, hijo de Leandro Caruso y Elettra Pedrotti...—alcanzó al resultado de la investigación—. Menciona una relación amistosa con Diletta Montagna, solicita exilio permanente del ejército italiano para unirse al programa de protección de testigos. La justicia italiana lo envía a Australia bajo el nombre de Steven Himmer.

Y su mundo se sintió caer.




N/A:

¡Estamos de vuelta! Después de unos meses de parón por falta de inspiración, Giorgia y la mafia italiana regresan a Wattpad.

Serán actualizaciones lentas, advierto.

Espero que la continuación de la historia sea de vuestro agrado,

KMF

Tradimento [I & II]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora