Capítulo 3: el regreso del rey

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Tuvo que pasar casi un año para que el rey regresara a su palacio.

Concetta había estado encargándose de los negocios y en la organización ya la habían adoptado como la nueva líder. Nadie la cuestionaba en sus decisiones y el banda había incrementado sus enlaces con otras organizaciones del narcotráfico y sus burdeles ya se distribuían por toda Italia.

Era una noche de invierno. Concetta revisaba atentamente los últimos detalles de una entrega de cocaína con destino a Nueva York que partiría junto con un grupo de mujeres, también encargadas de distribuirlas.

Regina...—Valente se paró en el marco de la puerta del almacén.

Mio re...—ella se giró. Era imposible... Él... Debía estar muerto...

—Mi reina, estás bien...

Concetta no sabía si quería abrazarlo, besarlo, patearlo o que la follara en aquel mismo instante. Un año... Un año lejos de ella y seguía igual. Su cabello oscuro tenía alguna cana nueva y se veía más delgado, pero seguía siendo su rey. Se lanzó a sus brazos y él la levantó dejándola en su cintura.

Mi sei mancata, mia principessa...—la sentó sobre una de las cajas de madera—. Estos meses han sido tan largos sin ti.

—No hables y bésame.

Los socios y subordinados del clan Montagna siempre habían tenido un gran respeto por el rey, mucho más del que tuvieron por la reina en su momento

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Los socios y subordinados del clan Montagna siempre habían tenido un gran respeto por el rey, mucho más del que tuvieron por la reina en su momento. Lo idolatraban y muchos ansiaban que cuando llegara el momento de la retirada, ellos fueran nombrados sucesores del poder hasta que la joven Diletta tuviera el conocimiento para alzarse con el poder.

Pero ahora las cosas habían cambiado. Todos se inclinaban ante el paso de Concetta, quien era asistida por la líder de la Bratva, ahora asentada con ella en Roma. Ahora Diletta pertenecía al recién formado Consejo del clan. Valente se encontró la organización muy cambiada, ya no reconocía lo que había dejado un año atrás, cuando salió de viaje a Lombardía.

—Espero que aún sepas moverte aquí, tu año sabático debe tenerte oxidado—Concetta se sentó en el sillón de cuero del despacho, frente al escritorio.

—Ese es el asiento de rey—revocó él frunciendo el ceño.

—Te equivocas—sonrió con sorna—. Es el asiento del líder, y ese puesto es mío ahora.

—El líder ha regresado, puedes retirarte y seguir con tus quehaceres.

—Mis quehaceres son dirigir el clan—se levantó enfrentándolo—. Te has ido por un año, me has dejado sola con la organización. ¡¿Cómo puedes pretender recuperar algo que ya no te pertenece?!

—Es mi clan.

—¡No ahora!—bufó—. Yo he puesto nuestro clan por encima del resto de Europa, he pactado con los alemanes y tengo a la mafia brasileña de mi lado. ¿Qué hiciste tú en ese tiempo? Desaparecer y desobligarte.

Tradimento [I & II]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora