Darrel y Sarah.

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~Darrel y Sarah, una pareja que tal parece es disfuncional, pero no siempre fue así; la mayor parte de las veces una pareja cambia con el paso del tiempo, otras se conserva de la misma manera...~

Nos remontamos al año de 1965, el día 4 de mayo nace Darrel Manríquez, un niño de 2.5 Kg con un largo de 40, este nace en un amigable seno familiar, en el cual la vida es un tanto complicada debido a la enfermedad de su madre, la sordera...

Este pequeño niño crece sin problemas aprendiendo de las facilidades y trucos de vivir en un campo, cursando en cada la educación preescolar, primaria y secundaria.

Día 17 de Junio de 1970, nace Sarah Borges, una niña sana en una zona campestre, la niña crece con algunas complicaciones pero aun así logra salir adelante, cursa el preescolar, primaria y la secundaria en una pequeña escuela cerca de la zona, la cual se ubicaba en el campo de los Manríquez.

Con el paso del tiempo conoció al hijo de los Manríquez, Darrel, estos eran muy buenos amigos, eso a pesar de los 5 años de diferencia que se llevaban estos.

En una de las tantas charlas que estos mantenían, la chica comentaba que ella quería irse a una ciudad vecina para poder continuar sus estudios. Muchas de esas ocasiones Darrel terminaba llorando por las noches y para su lamentable suceso, estos tuvieron que separarse para poder perseguir sus sueños, él tenía 20 años y ella tenía 15.

Después de los rumores acerca de la maldición en los campos Manríquez, la familia de Sarah se vio en la necesidad de evitar que Sarah siguiera yendo a aquel lugar... Pasaron 3 años cuando Darrel dejó el pueblo para iniciar de nuevo a sus 20 años.

Cuando Sarah cumplió la mayoría de edad se fue a vivir a la ciudad, está pequeña chica, pero valiente, desafió a sus padres de tal forma que cuando se marchó tuvo que despedirse de ellos para siempre...

~Es cierto cuando uno dice que el hilo rojo conecta a ambos extremos, puede estirarse o encogerse pero nunca llega a romperse...~

Sarah llegó a la ciudad a principios de año en búsqueda de su amor de juventud, Darrel, se encontraba en la ciudad de Monterrey, una ciudad que aunque fuera muy chica había demasiada gente y gracias a ello, esta se tarda un par de semanas en poder dar con lo que tanto quería encontrar...

Por el contrario, Darrel, estaba viviendo de su trabajo en una fábrica, tal parecía que esto agotaría su vida a sus 23 años, pero cuando menos lo notó se topó con Sarah, estos sin saberlo, se enamoraron al instante que se vieron. Así pasó el tiempo, cada vez sus encuentros se hacían más casuales, con más frecuencia y era más que claro para ellos que la vida los quería juntos.

Salían a todos lados juntos, iban por alguna bebida cerca de la zona, salían a danzar a las plazas cercanas, hacían de todo; pasaron los meses y ya siendo novios Darrel se le ocurrió la idea de pedirle matrimonio a Sarah, esto ocurrió a finales del año 1988, cuando ésta tenía 18 y él 23.

Todos los planes salieron a la perfección, lograron contraer matrimonio a mediados del año 1989, salieron de luna de Miel y fue de lo más hermoso, pasional, original y divertido de sus vidas.

~Durante su luna de Miel, estos jóvenes se unieron en cuerpo y alma, lograron encontrar su punto de sincronización máxima, donde no importaba que sucediera, solamente se perdían en una mezcla de placer, amor y satisfacción...~

-¿Estás seguro de que quieres estar conmigo?- La más joven le preguntaba, tenía aun duda en su corazón.

-No lo dudaría ni un solo segundo, has sido siempre la mujer que tanto he querido a mi lado...- Sonríe cálidamente hacia la chica.

-Eres el amor de mi vida.- Le robaba un corto pero amoroso beso.

Fue una noche algo larga para ambos, se encontraban en una playa en las costas de Tamaulipas, logrando el pasar el tiempo de su luna de Miel, para cuando estos regresarán seguir disfrutando de su vida de Matrimonio.

~Estos regresaron a la ciudad, vivieron como ni una sola pareja lo ha hecho nunca, tenían comodidades, tenían un hogar, tenían confianza, tenían a quien amar. ~

Pasó el tiempo, entre discusiones y soluciones, está pareja logró salir adelante y cuando menos lo esperaban, llegaba el nacimiento de su único hijo, Dilian.

Era una mañana fría, lluviosa, era un día 3 de Febrero de 1990, se encontraban camino al hospital cercano, para poder dar a luz a su primogénito. Darrel conducía a toda velocidad, se encontraba en pánico porque su esposa ya estaba en situación de parir.

Fue así como se dio a luz a Dilian, en Monterrey a las 13 horas del día, había sido un tanto largo el procedimiento puesto que este no lograba salir. Entre gemidos y pujidos de la madre, finalmente logró escuchar el llanto de su bebé, dando a entender que todo había salido como se debía.

Al principio todo seguía siendo color de rosa, una familia feliz, con una vida feliz,

Dilian logró ir a las mejores escuelas de la zona, desde preescolar hasta la secundaria, todos esos años parecían ser comunes, pero todo cambió en el año 2006...

-Vamos Dilian, ¡no seas tan tonto!, sabes que no es así.- Mencionaba molesto ante las fallas de su hijo.

-Es que no logro entender estos temas tan difíciles.- Con un poco de desánimo bajaba la cabeza para dar a conocer su vergüenza.

-Pues sí, pero ahí estas pegado a tus libros, de ahora en adelante o sacas mejores notas o te despides de todo, ya estás a un menos de un año para graduarte.- Continuaba molesto

-No papá, lo que quieras menos los libros.- Mencionaba antes de empezar a romper en llanto.

-No me vas a decir que hacer, Mocoso.- Después de soltar estás palabras fue por todos los libros que tenía su hijo y los lanzó a una chimenea que tenían en la casa.

-Papá, ¡no por favor!- Gritaba entre lágrimas.

-Y vas a aprender a no contestarme... Tomando su cinturón en las manos empezó a golpear a su hijo de no más de 16 años.

Para su mala suerte, Sarah se había metido a la discusión intentando evitar que su esposo le hiciera más daño a su hijo.

-Por favor, Darrel, no seas tan duro con él.- Mencionaba en tono de súplica.

-No, no es posible que quieras consentirlo por todo.- Se detenía pero dedicaba una mirada llena de ira a Sarah.

-Por favor, sólo déjalo.- Tomaba fuertemente su brazo para evitar que continuara

Después de que está terminó de decirle estás palabras, Darrel no tardo ni un minuto en empezar a azotar también a su mujer. Por desgracia, estaba manifestando los genes de su padre, Darío, esos genes que provocaron su aislamiento a su edad de 17 años, estaban provocando que él cometiera el mismo error.

-¡Así aprenderás a no meterte en como educo a mi hijo!-

Pasaron unos cuantos minutos y por miedo a que volviera a suceder en esa misma tarde, Sarah y Dilian pasaron el resto del día encerrados en la habitación de Dilian, aunque para su mala suerte, algo similar volvió a ocurrir en la noche, debido a la falta de paciencia por parte de Darrel...

~Las situaciones de este tipo, como la violencia intrafamiliar, son cosas que suceden en muchos hogares hoy en día, así como hay personas que logran denunciar y salvarse, hay quienes terminan de la peor manera, esto es un gran problema...-

-Si tan sólo todo hubiera sido distinto...- Decía Darrel en el fondo de un vacío sin fin. –Yo no quería convertirme en esa clase de monstruo, yo quería ser feliz con mi familia, tal y como lo era con mis padres.- Su cuerpo se comenzaba a desvanecer. –Creo que este es un castigo divino, si no hubiera encerrado a mi padre hace mucho tiempo, si no lo hubiera dejado atrás, nada de esto estaría pasando. –Comenzando a llorar seguía. –Y ahora, mi hijo me odia, mi mujer me teme, yo mismo no me reconozco...

En búsqueda de una verdad.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora