Amada mía, escrita por Yuleni Paredes. Actuaciones estelares de Candy y Albert (el verdadero príncipe de la colina) personajes protagónicos de la novela: Candy Candy, la historia definitiva de Keiko Nagita. Con la participación especial de Neal Lagan.
Capítulo 10
─Señor Ardlay, tiene una llamada telefónica ─le había avisado uno de los organizadores, interrumpiendo lo que bien pudo ser el instante más maravilloso en la vida de Candy y Albert.
─En seguida iré... Candy, perdóname... no fue mi intensión haberte... ¡Rayos! Haberte visto con ojos...
─No, no se preocupe. Entiendo.
─Es que yo quisiera decirte que... Ay, no hallo las palabras. Iré a contestar la llamada.
Mientras, ella observaba como su jefe se alejaba, meditó:
"Cómo se me ocurrió creer que un hombre tan importante como él se fijaría en una chiquilla pobre como yo. Debo pisar tierra, saber que es demasiado para mí. ¡Pisa tierra, Candy! Ponte a trabajar para ayudar a tus hermanas, es lo único que debes hacer".
Con sigilo se acercó hasta su jefe, que reflejaba un rostro lleno de desconcierto. Antes de poder preguntar qué ocurría, el señor McGregor intervino:
─¡Lo sabía, muchachito, que esto te quedaría grande! ¿Ahora qué vamos a hacer? ¡En menos de 24 horas se hará la subasta!
Candy se preguntaba: ¿qué sucedía? Realmente le eran incomprensibles los reclamos del octogenario con aspecto mal encarado. Albert se encontraba vulnerable ante lo suscitado.
─Candy, necesito hablar contigo ─ella sintiendo un fuerte dolor en el estómago, le obedeció; pues él nunca se había dirigido a ella de manera tan seria y preocupada. Estando a solas, le dijo─: necesito que me expliques, ¿qué sucedió con la compañía encargada de trasladar el whisky? ─Candy desconcertada no sabía que responder─. ¡Cielos, Candy, si tenías dudas debiste preguntar! ¿Sabes cuántas PERSONAS DEPENDEN DE ESTA ENTREGA? Llorar no arreglará nada ─Albert con las manos se frotó la cara para recuperar la calma─. Ahora, debo buscar la forma de solucionar todo este embrollo.
Candy quería explicarse, pero la reprimenda la tomó por sorpresa. Simplemente, se quedó estática (sin moverse). Las lágrimas en sus ojos florecieron en instantáneo, en un murmullo alcanzó a pedir como en una especie de lamento:
─Perdóneme.
El señor McGregor caminó hasta ella triunfalmente y en voz baja, con aires de grandeza expresó:
─Gracias a su torpeza, la estabilidad de su jefe será cuestionada...
─¡Usted me engañó!
─Aparte de incompetente ¡Difamadora!
─¡No soy mentirosa, demostraré que usted me engañó!
─¿QUIERES CONTINUAR CON TUS ACUSACIONES SIN FUNDAMENTOS? ¡Muchachita grosera! ¡Oh, Dios mi corazón!
─¡Señor McGregor!
Albert, quien angustiado hablaba por teléfono colgó para saber lo que sucedía. Él en seguida ubicó su dedo índice en la yugular del anciano.
─Su pulsación está débil ─dijo preocupado.
Los paramédicos llegaron con prontitud para atenderlo. Dos horas después...
Candy, en su habitación, caminaba de un lado a otro buscando una solución para lo ocurrido. Llamó a la corporación de envíos.
─Buenas tardes, ¿Irlanda exprés?
─Sí, bienvenida a nuestros servicios de entrega inmediata. ¿En qué le podemos ayudar?
─El corporativo Ardlay pagó los servicios a la compañía para realizar el traslado del Whisky Irlandés (más antiguo) desde la ciudad de Chicago hasta el Río Avon, pertenece a la destilería Glenavon.
─Es correcto, el traslado se hizo por vía terrestre. Lamentamos informar que se averió cerca del Río Spey, hubo un derrumbe. Se avecina una fuerte tormenta por lo que enviaremos una avioneta en 72 horas, una vez los especialistas nos garantice que la zona es libre de riesgo.
─Pero mañana a las dos de la tarde es la cita con los accionistas más influyentes de whiskys ¿Por qué hicieron el traslado por vía terrestre? ¿Por qué no lo hicieron por vía aérea que es más rápido y seguro?
─Disculpe, nuestra política es hacer uso de la vía aérea cuando realmente lo amerite el caso.
─¿Cuándo lo amerite el caso? ¡Estamos hablando de una cantidad incalculable de dólares y a ustedes les parece insignificante!
─Haremos todo lo posible para solventar la situación, por el momento conservemos la calma.
Candy indignada colgó el teléfono.
─¿Ahora qué hago? ─sacó su computadora portátil para ver el mapa satelital─. Río Spey, de acuerdo a la ubicación que me dieron, es imposible llegar dado al derrumbe. La única forma es por vía marítima. ¡Señor Ardlay, le demostraré que soy una persona en la que usted puede confiar!
Candy decidida se cambió las sandalias por unas botas de cuero.
Albert, más tranquilo, fue en busca de Candy.
─Señor Ardlay, su asistente le dejó está nota ─informó la recepcionista.
Señor Ardlay,
siento haberle causado tantos inconvenientes a su gestión presidencial en las empresas manejadas por usted. De Nada servirá llorar. Puedo garantizar que para mañana a la hora acordada: estarán arribando los Whiskies.
Candice White
─¿Está segura de que desea ir en esta embarcación? Es peligroso.
─Si no lo hago muchas personas quedaran desamparadas. No me importa arriesgar mi vida.
Por otro lado, Albert, en diferentes partes del complejo turístico, preguntaba por Candy; incluso dio instrucciones a Georges para hallarla lo más pronto posible.
─¡William!
─¿La encontraron, Georges?
─Dicen que hace más de tres horas salió en una embarcación rumbo al Río Spey.
─¡Vayamos al muelle!
─Por el día de hoy ya no saldrán más embarcaciones. El tiempo es desfavorable.
A Albert se le imposibilitó sentir preocupación al saber el peligro que se le avecinaba a su dulce asistente. A su vez, se reprochó:
─Debí ser comprensivo, ahora ella está en peligro. Si algo le sucede, jamás me lo perdonaré. Debe existir otra manera de llegar hasta el Río Spey.
Por otra parte, Candy iba en el bote que se tambaleaba por el fuerte oleaje.
─¡Señorita, le advertimos que sería peligroso el viaje!
Continuará.
Gracias, mis reinas hermosas, les recuerdo que este fic ya está disponible en su canal de YouTube: Cómicsmundo. Para ser escuchado en forma frecuente deben suscribirse y dar a la campanita. Dios nos bendiga.
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Amada mía
RomanceÉl solo quería servir a Dios; Elroy solo quería asegurar la continuidad de su familia y Candy, la chica perfecta para lograrlo.
