Capítulo 12

246 26 8
                                        

Amada mía, escrita por Yuleni Paredes. Actuaciones estelares de Candy y Albert (el verdadero príncipe de la colina) personajes protagónicos de la novela: Candy Candy, la historia definitiva de Keiko Nagita. Con la participación especial de Neal Lagan.

Capítulo 12

Aproximándose el uno al otro, se miraron a los ojos para decirse sin palabras lo que su ser quería hacer. Él posó su mano sobre la cabellera rizada de ella y sin meditaciones previas: se rozaron los labios para sentir la frescura de la inocencia, una inocencia que a posteriori se transformaría en necesidad de sentirse tan cerca que se unirían en uno solo.

Respiraciones suaves y, luego, agitadas eran escuchadas en las sombras de ese lugar apartado de toda civilización humana. Candy se dejó llevar por el dulce sabor de Albert, aroma a madera suave y penetrante.

Sin pensar en las consecuencias, se hicieron prisioneros de sus besos; trasladando la sonoridad de sus gemidos a un punto que los satisfacían.

─Eres hermosa, bonita. Me gustas mucho. Enloqueces mis sentidos. Te quiero para mí, así: tierna, preciosa. Siempre dispuesta para mí, mi dulce Candy.

─Te amo, te amo con vehemencia. Con locura.

─¿Cómo puedes decir eso? A penas me conoces.

─Mi corazón te conoce ─dijo montada a horcajadas sobre él, sin abandonar la danza que ejecutaba al son de sus besos y caricias carentes de pureza, dejando al descubierto todo objeto de deseo: lo invitó a probarla con toda libertad y él lo hizo. Al fin supo a que sabe el néctar femenino y ella el masculino.

─Candy, perdóname por lo que te estoy haciendo, perdóname.

─Señor Albert, mi corazón domina la razón.

─Perdóname por ser débil. "Perdóname Dios porque he pecado" ─dijo en su mente como último pensamiento lucido que tuvo antes de sucumbir en la tentación.

Albert, esa noche, pudo romper la ligera membrana que por unos segundos le impidió sentir el mayor de los placeres masculinos y Candy soportó el leve dolor apretando con sus manos aquellos brazos que la envolvían con su calor.

Suave, suave, suave y detallando en ocasiones las reacciones de su joven asistente, incrementó los movimientos para caer abatido en aquella batalla en la que fue vencido de placer.

Continuará.

Gracias, mis reinas hermosas, les recuerdo que este fic ya está disponible en su canal de YouTube: Cómicsmundo. Para ser escuchado en forma frecuente deben suscribirse y dar a la campanita. Dios nos bendiga.

Amada míaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora