Capítulo 11

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Amada mía, escrita por Yuleni Paredes. Actuaciones estelares de Candy y Albert (el verdadero príncipe de la colina) personajes protagónicos de la novela: Candy Candy, la historia definitiva de Keiko Nagita. Con la participación especial de Neal Lagan.

Capítulo 11

Albert, mortificado por el bienestar de Candy, se llevó las manos a la cabeza, haciéndose los cabellos hacia atrás, recriminándose una y otra vez: "debí ser compresivo, usar las palabras idóneas para hacerle entender la importancia de comunicarnos. Debió confiarme sus dudas sin temor a ser reprendida. Actué equivocadamente, ahora su vida está en peligro". Su consciencia se transformó en un imán de reproches. Georges entró sin tocar la puerta de la habitación, sabía cuán importante era para él saber de su asistente. Es un hombre religioso y jamás soportaría vivir con la culpa.

─William, uno de los accionistas tiene un jet privado. El inconveniente es que tiene el brazo lesionado, no podrá pilotear.

─Lo haré yo.

─Estas nervioso, ¡podría ocurrir una catástrofe!

─No me importa, iré.

─Ni modo de llevarte la contraria. El tiempo está amenazando con llover. Pediré frazadas, alimentos y agua. Presiento que lo vamos a necesitar.

En la pista de despegue, Georges guardaba en el portaequipaje los objetos que posiblemente (debido al mal tiempo) necesitaría su pupilo.

─Georges, se me olvidó revisar el tren de aterrizaje.

─Veré.

Albert aprovechó la distracción de su fiel amigo para cerrar la compuerta.

─¡William!

─¡Georges, necesitaré tu asiento! ¡Lo ocupará Candy, la traeré de vuelta!

Georges, trató de hablarle para convencerle de que debía ir con él, pero sus intentos fallaron, Albert despegó el jet.

Candy iba en la embarcación, el fuerte oleaje empezó hacer de las suyas por lo que los encargados de guiar el bote le aconsejaron que se sostuviera lo más que pudiese. El tambaleo la tenía preocupada, asustada, uno de los marineros se vio en la necesidad de agarrarla de la mano para evitar que cayera al agua. Ella se aferró a la cruz que le dio una tía lejana.

"Dios, por favor, apiádate de mí, sálvame. Has que salga de este peligro, aleja de todos nosotros esas aguas turbulentas. Mis hermanas me necesitan, soy lo único que tienen en esta vida. Estas personas también tienen familiares, ayúdanos".

¡SEÑORITA, SUJETESE DE LA CUERDA LO MÁS QUE PUEDA, DE SER POSIBLE ENRÉDESELA A LA MUÑECA!

Candy asintió con la mirada, lograron llegar a la orilla pese al mal tiempo.

─Señorita, tendremos que acampar en este lugar, será imposible devolvernos.

─¿Cuánto tiempo debemos esperar? Necesito regresar mañana antes de las dos de la tarde.

─No sabemos, el coracle sufrió fuertes golpes. No le garantizamos nada. Lo más probable es que nos quedemos más tiempo, dudo que nuestros compañeros realicen otro viaje con pasajeros, sería una locura.

─¡Pero... necesito regresar! Debe existir manera... ¿Dónde queda la carretera?

─A pie, queda a trescientos metros. Camine siempre recto, la zona es boscosa. No se distraiga, podría terminar caminando en círculos. ¡Señorita está a punto de oscurecer, piénselo bien, existen animales feroces! El tiempo está nublado y amenaza con fuertes torrenciales.

Amada míaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora