Capítulo 3

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Amada mía, escrita por Yuleni Paredes. Actuaciones estelares de Candy y Albert (el verdadero príncipe de la colina) personajes protagónicos de la novela: Candy Candy, la historia definitiva de Keiko Nagita. Con la participación especial de Neal Lagan.

Personajes de Mizuki e Igarashi.

Candy, sintiéndose abatida, deslizó su espalda por la pared. Buscaba la forma de salir de la terrible situación que se le venía encima al descubrir que su hermana le robó el dinero destinado al arriendo. El timbre del teléfono la sacó de sus cavilaciones, con un poco de desgano contestó:

—Hola.

—Buenas tardes, por favor con la señorita White.

—Con ella habla.

—Disculpe, le hablamos desde el consorcio Ardlay para informarle que hemos evaluado su hoja de vida y, en efecto, su perfil se ajusta a los requerimientos de la vacante: asistente de presidencia.

—¿Presidencia? ¿Está segura? Pero...

—Sabemos que requiere de más experiencia; por ello, recibirá un entrenamiento intensivo de dos semanas. El trabajo no es tan complicado como usted imagina. La matriarca del clan Ardlay decidió contratar a una persona joven, llena de vigor y entusiasmo. Justamente, usted ha dado con el perfil. Le garantizamos aprendizaje, experiencia y buen trato; demás está decir que su pago será acorde a su desempeño laboral. ¿Puede iniciar mañana a las 8 a. m.? La esperamos puntual.

—Sí, señorita. Gracias.

Candy recobró el espíritu de inmediato, por lo que llamó a la casera para asegurarle que en una semana le cancelaría de lo contrario ella misma se encargaría de sacar sus propias pertenencias para desalojar el inmueble. La señora Gloria accedió a la petición, le dio una última oportunidad; pues tuvo en consideración su condición de huérfana. En la noche, Paty y Candy esperaban a Annie.

—¿Y esas caras? ¿Por qué me ven con reproche?

—¿Todavía preguntas? ¡Mira!

—Hace años que se acabaron las galletas de ese envase de aluminio.

—Este envase de aluminio tenía el dinero del arriendo, ahora ya no tenemos para pagar. Lo más probable es que hoy mismo abandonemos el inmueble y nos tengamos que ir a dormir a la calle.

—Insinúas, ¡qué yo me lo robé?

—No lo insinúo, ¡lo afirmo!

—¿Por qué siempre crees lo peor de mí? Está vecindad de quinta categoría es insegura. Claramente, alguien se metió por la ventana y se lo llevó; pero para ti es más fácil culparme de ladrona, quieres castigarme, buscar una excusa para cancelar mis quince años que te corresponde pagar.

—¡Basta! —Intervino Paty—. Siempre te haces la víctima.

—¡No soy ladrona, no lo soy! —gritó para luego salir corriendo.

—¡Detente! —le advirtió Candy, puesto que un auto casi atropellaba a su hermana, el susto hizo gimotear a Annie.

—Tranquila ¿Estas bien? Creo en ti. Quizás, no sé, debamos reforzar la seguridad —Annie la abrazó. Al día siguiente:

Amada míaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora