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— Dime entonces que fue lo que pasó, Jungkook.

El pelinegro se quedó callado un momento, reorganizando sus pensamientos y cayendo en cuenta que había hablando ante la frustración de no ser escuchado. Había hablado de más.

Negó repetidas veces y trató de ponerse en pie apoyándose en la pared. Taehyung lo miró confundido y después de unos segundos viéndolo intentar e intentar, comprendió que Jungkook no iba a decírselo, que él no iba a contarle la dichosa verdad.

Se puso en pie y lo ayudó a levantarse, para luego caminar en silencio hasta el otro lado de su celda, tomar su libro y simplemente empezar a leer.

Jungkook tragó grueso, y caminó lentamente hasta la puerta avisándole al oficial que su herida se estaba abriendo y estaba sangrando.

Taehyung desde su lugar lo miraba con intriga, preguntándose una y otra vez, por qué Jungkook de repente se comportaba así. Dejaba de hablar y se quedaba callado, tal vez tratando de huir de algo.

El oficial abrió la puerta después de unos minutos de charla con Jungkook, entre si era una emergencia o sólo estaba molestando para poder ir al hospital.

Al fin de cuentas, lo llevaron al hospital a revisarle dichosa herida abierta, nuevamente notó el maltrato que le daban a Jungkook y entre tanto pensar y pensar, cayó en cuenta que a Jungkook lo trataban de esa manera por lo que había hecho.

Quizá era lo menos que merecía por haberle arruinado la vida a esa chica.

Las horas pasaban extrañas en prisión. No sabía, ni le importaba diferenciar que día era o si quiera cuanto tiempo llevaba ahí dentro, estaba encerrado y cuando saliera, su vida sería quizá aun más miserable que ahí adentro.

Jongsuk entró a la celda diciendo cualquier tontería, Taehyung ni siquiera le prestó atención, estaba ido pensando en todo y a la vez en nada. Un libro entre sus manos y la mirada perdida en un punto fijo del suelo, nuevamente estaba ahogándose en sus propios pensamientos, nuevamente estaba odiandose a si mismo y odiando a su padre, odiando al mundo y odiando siquiera estar vivo.
Lee le gritaba y se escuchaba como un sonido lejano, como si ellos estuvieran a kilómetros de distancia y apenas pudiese escuchar su voz, sin entender sus palabras.
Su vista seguía ida y sus pensamientos estaban revoloteando en cualquier lado, llenándolo de angustias, tristezas y remordimientos.

Era un asco, aquello era un asco y él también lo era.

Escuchó la puerta abrirse nuevamente, pero ni siquiera eso lo sacó de su transe. Gritos lejanos en la celda y su estómago revolviendose dándole unas inmesas ganas de vomitar. Se sentía pesado y mareado, también se sentía asustado.

Todo continuó dando vueltas hasta que Jungkook tomó su rostro y lo hizo verlo. Al principio no lograba oír lo que le decía, pero poco a poco salió del agujero en el que se había metido y pudo escuchar los llamados de Jungkook con mayor claridad.

Parpadeo un par de veces para orientarse y vio a su al rededor. 

Jungkook lo soltó y se puso en pie nuevamente, quejándose en momentos por nuevamentehacer movimientos burscos. Miraba con enojo a Jongsuk y este parecía incluso confundido.

— No le grites si lo ves así, idiota — regañó el pelinegro peinando su cabello largo hacia atrás.

— ¿Qué rayos te pasó? — le preguntó Lee — ¿Estás drogado o algo?

Taehyung aun se veía desorientado, por eso Jungkook contestó.

— Tiene ataques de pánico — explicó Jungkook mientras él se calmaba.

— ¿Qué mierda es eso? — Jongsuk arqueo una ceja.

— Cielo Santo, ¿tan podrido tienes el cerebro por las drogas? — Jongsuk lo miró con una ceja alzada y luego vio a Taehyung.

— Yo sólo estaba preguntando por mi manta — lanzó el pedazo roto de tela al suelo.

Jungkook no respondió más y nuevamente se acercó a Taehyung.

— ¿Estás bien?

— Sí, sí, sí — asintió rápido, levantándose por fin de donde estaba sentado.

— Ya que el otro loco está bien — Jongsuk llamó la atención nuevamente —. ¿Qué se supone que significa eso? — señaló la tela en el suelo.

— La rompí para reterner el sangrado de Jungkook — respondió Taehyung sin más.

— ¡¿Y por qué con mi manta?! — el otro tipo se escandalizó.

— ¡Porque sino fuera por ti no estaría sangrando, animal! — Kim nuevamente recuperando su voz de lo más profundo de su ser, cayendo nuevamente en la realidad.

— ¿Por que siquiera sigues defendiendolo? ¿Ya te convenció de que no hizo lo que hizo? — preguntó bastante indignado a decir verdad

— ¿Y a ti que te importa? —preguntó con mala cara.

Jongsuk abrió la boca aparentemente indignado y luego rió, no supo si era en burla o por su misma indignación, pero el tipo soltó una insoportable risilla.

— Que inmoral de tu parte. Matas a tu padre por abusar de tu hermana, pero en prisión te haces amigo de un violador e incluso lo defiendes — negó, chasqueando su lengua —. Al parecer sólo importa si se trata de una mujer que amas y no si es cualquier otra mujer.

Jungkook miró a Taehyung con pena. El castaño parecía estar teniendo un debate mental en ese momento y parecía estar entrando nuevamente en ese agujero negro en el que se sumergía cada vez que su mente le jugaba en contra o pensaba demasiado las cosas.

Por eso, decidió hablar.

— Nosotros no somos amigos.

Jongsuk lo miró con una ceja arqueada y Taehyung con sus ojos bien abiertos ante la sorpresa por su repentina respuesta.

Y nuevamente, el silencio, ese tétrico e incómodo silencio se formó allí, donde el primero en reaccionar fue Jongsuk, tomando los trozos de su manta y poniéndolo en el suelo para acostarse en ella.

De todos modos esa manta delgada no hacía alguna diferencia.

Taehyung parpadeo un par de veces y apartó la mirada, tomó su libro del suelo y lo acomodó con los demás que su hermana le había llevado. Acomodó su manta y se acostó, pues ya había caído la noche, aunque ni siquiera lo había notado.

Jungkook fue el último en moverse, aun con sus movimientos delicados para no hacerse daño, aun que ya había hecho muchos movimientos burscos al ver a Taehyung ido y a Jongsuk gritándole cuando recien volvía del médico.

La noche fue bastante agotadora, Jungkook no podía dormir y se quejaba del dolor al estar acostado en el frío suelo de esa celda.
Taehyung lo escuchaba quejarse y simplemente se abrazaban a si mismo, tratando de retener sus ganas de levantarse y ayudarle. El único que dormía plácidamente era Jongsuk, él no tenía encima esa avalancha de culpa y sentimientos, pues su delito había sido vender droga y no algo como abuso sexual u homicidio.

De los tres, Jongsuk era el que podía dormir sin ninguna preocupación o remordimiento, pues no lo tenía, aparentemente.

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The Truth Untold | KookvDonde viven las historias. Descúbrelo ahora