R U Mine?

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- Pase - dijo Juliana detrás de la laptop, mientras revisaba al mismo tiempo un montón de papeles regados en su escritorio.

- Juli, hola, perdón por interrumpir- se oyó la voz de Sofía.

- Sofi, ¿qué tal? Pasa, pasa - dijo la chica dejando a un lado su computadora y el montón de papeles que desde hacía un par de días la acompañaba a todos lados.

- ¿Estás muy ocupada? No te he visto últimamente - dijo la pelirroja poniéndose al frente de su escritorio.

Juliana solo hizo una mueca conteniendo una sonrisa y las palabras. Habían sido un par de días locos. Eva y la junta directiva, al haber aprobado las modificaciones a la revista, le habían dado un montón de trabajo al cambiar completamente la imagen para la reestructuración. Le gustaba esto, le gustaba que la retaran y amaba su trabajo. La habían asignado de nuevo con Valentina para el desarrollo de la nueva campaña, aunque la aludida no había aparecido aún por su permiso de salud y tampoco le molestaba hacerse cargo sola.

La relación con la chica de los ojos color cielo había dado un vuelco por completo desde el día en que se besaron en su apartamento. Era como si el tiempo no hubiese pasado, y esos 5 años que estuvieron separadas y a la distancia, solo fueron un mal sueño. Su corazón aún se estremecía al recordar ese beso compartido después de la cena. Al recordar a Valentina diciéndole que quería todo con ella, y por supuesto al recordarse a ella deseando que ella misma le diera todo de sí.

- No, no mucho, dime- dijo la morena con una marcada sonrisa en sus labios.

- Pues nada, me llegó la invitación a la fiesta del señor Guillermo y quería ver si podíamos ir juntas- dijo la chica correspondiéndole con una sonrisa.

Julliana suspiró sin quitarle la vista de encima. Odiaba esto.

- No creo Sofi, iré con alguien - respondió con calma.

- Oh, entiendo - murmuró con voz baja.

- Lo siento- la morena en verdad estaba apenada, Sofía era una gran chica, inteligente, con un sentido del humor increíble. Pero no se trataba de ella. Su corazón pertenecía a alguien más desde los 13 años de edad. Intentó darlo todo cuando estuvo con ella, pero jamás fue suficiente, porque no se podía dar ese permiso cuando su corazón viajaba mucho más lejos de lo que ella podía imaginar. A Londres para ser exactos, a Valentina para ser precisos.

- No para nada, cariño, está bien - la joven dijo como quien quita del camino una piedra.

- ¿Quién es la afortunada? Si se puede saber.

En ese instante la puerta de la oficina se abrió de par en par y fue como si para Juliana el sol hubiera entrado como una tromba indetenible. Se le olvidó como hablar, como moverse y posiblemente como respirar.

- Perdón, ¿interrumpo algo? - dijo la chica de ojos azules quedándose estoica en el marco de la puerta, pero con una sonrisa incomparable en los labios.

- No, no, pasa Val- la invitó la morena, recobrando el don del habla.

- Bueno, yo ya me iba- la pelirroja se movió para dirigirse a la puerta, haciéndose a un lado. Su pregunta se había quedado sin respuesta, pero la escena frente a ella contaba una película completa. - Nos vemos luego, Juli.

A Juliana se le estrujo el corazón, porque al fin y al cabo, nadie puede ocultar algo como lo que ella sintió al ver entrar a Valentina a su oficina y odiaba que Sofía se hubiese enterado de esa manera. La chica pasó al lado de la castaña que traía dos vasos de café en las manos y salió como si jamás hubiese estado presente en esa oficina. Hubiese querido sentirse peor, de verdad, pero el par de ojos azules que la miraban desde la puerta se lo impidieron.

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