Cap. 12

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-¿Estarás bien solo?- Preguntó Katsuki al estacionar su motocicleta en la banqueta para dejar al bicolor, habían salido antes del trabajo y aunque tenía problemas con la pandilla, no iba a dejar al heterocromatico a su suerte, el bicolor se bajo sin problema alguno, quitándose el casco en el proceso.

-Gracias por preocuparte pero estaré bien, seguro que Fuyumi solo quiere cenar en familia- Respondió con un rostro calmado, sin embargo, de cierta manera le molestaba que su hermana intentaba que todos se llevarán bien.

Cómo buenos "amigos" que eran se contaban casi todo, Shoto le comentó a Bakugo que tenía que irse antes por motivos familiares, diciendo que su hermana había llegado de visita y su padre lo quería en la casa temprano, sin embargo, el chico bicolor no notó que su rostro le tiro una mala jugada, pues relataba todo con cierto disgustó, el cenizo se limito a escucharlo, sintiendo satisfacción por ver más facetas del albino, no era normal verlo con ese rostro.

-Que molestia, deberías revelarte- Bromeó Katsuki bajando de su moto, quitándose su casco, aún sin bajar al menor.

-No quiero causar más problemas de los que tengo- Murmuró con cierto recelo, entregando el casco a manos del cenizo,  dejando ver una expresión más sombría bajando su mirada en señal de incomodidad.

-Es una broma- Comentó con desinterés, acostumbrado a que el menor no le entendiera -Oye, mírame a los ojos bastardo- Frunció el ceño ante tal acto, no le gustaba que las personas evitarán verlo.

De manera obediente Todoroki alzó su cabeza cruzando miradas con Bakugo que seguía en sentado en su motocicleta mientras que él ya había bajado minutos antes, el chico explosivo llevo su mano a la barbilla del albino para evitar que volviera a desviar la vista, fue un poco brusco provocando que el heterocromatico temblará ligeramente por el toque, sin previo aviso Katsuki acerco su rostro al contrario depositando un pequeño beso en la frente de Shoto, fue corto, sin embargo fue demasiado para el Todoroki, pues se quedó estático sin saber cómo reaccionar ante tal acción; Katsuki por su parte sonrió triunfante, ¿Y cómo no hacerlo? Sus ojos apreciaban al chico más tierno del mundo según su juicio, le causaba cierta ternura ver cómo Shoto llevaba su mano a su frente, sonrojado por lo que acababa de suceder.

-Solo es una puta cena, no se compará con mis platillos pero es comestible, así que no pienses mucho en eso bastardo de dos mitades- Finalizó el cenizo colocándose el casco de seguridad, sin dejar que el contrario hablara se fue, dejándolo solo en aquella calle.

Con más confianza y apenado por el beso se dirigió a su casa, pensando en que no quería lavarse su frente nunca, ya que, podría irse la sensación de los labios de Katsuki, "Suaves" era la mejor palabra para describirlos, algo húmedos porque los lamió antes de depositar el beso en su frente, dejo un sentimiento de calidez en su pecho, lo cual no le encontraba sentido, ¿Cómo de la frente paso al pecho? Mil dudas surgieron pero las ignoro, ahora solo importaba cuidar el área donde su amigo depósito la muestra de afecto.










































Enji tenía muchas cosas en la cabeza y Fuyumi estaba preocupada, en cuanto llegó a su casa con los chequeos médicos y varias gasas cubriendo las heridas de su rostro no encontró a nadie, tenía las llaves de su casa solo que no quería entrar hasta ver a su papá o a su hermano, quería llorar, quería desahogarse, pero también tenía miedo.

En cuanto Endevor vió a su hija recostada en la puerta de su residencia la auxilio de inmediato, no pudo preguntar nada ya que la peliblanca rompió en llanto y cada palabra que soltaba era difícil de comprender, su padre la arropó en su propia cama, cosa que sorprendió un poco a la chica pero no comento nada al respecto, incluso, le preparó té y le cortó una manzana en forma de conejito, canceló todas sus reuniones, juntas, viajes, todo por una semana, ya que había una razón para que su hija regresará de ese modo, intento consolarla hasta que cesará su llanto, intento porque era bastante difícil para él soltar palabras confortantes.

Mala InfluenciaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora