Capítulo 3

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- Para ser honesta, me sorprendo a mi misma porque yo pensé que cuando la tuviera aquí en frente, la iba a querer gritar y maldecir, pero la verdad es que ahora no siento nada de eso. Lo que realmente siento, es lástima. - dijo en un tono calmado.

- Qué pena Doña Marcela, pero no sé de lo que me está hablando- dijo Betty.

- Yo lo sé Beatriz... Mire lo que tengo que decirle es algo muy grave.

- Es tan grave que no sé como suavizarlo. Así que voy a ser muy directa.

- Beatriz... Yo sé que usted es la amante de Armando. - dijo Marcela con tristeza.

- ¿Yo? ¿Cómo se le ocurre doña Marcela? Yo jamás le haría algo así.

- No se esfuerce en negarlo Beatriz. Yo ya sé la verdad.

-No sé que es lo que pude hacer para que usted pensara eso, pero le aseguro que entre Don Armando y yo no pasa absolutamente nada. - Dijo Betty nerviosa.

- Beatriz, es peor que lo siga negando. Créame cuando le digo que yo sé absolutamente todo y que inclusive sé más que usted. - dijo Marcela

- ¿Cómo así? ¿A qué se refiere con eso? - dijo Betty angustiada.

- No soy capaz de contárselo, pero puede leerlo por usted misma. Aquí la tiene.- Le da la carta a Betty.

-Esta es una carta que descubrí en la oficina de Mario, él se la dejó a Armando. Leala y entenderá.

Betty comienza a leer la carta muy angustiada.

- Esto no puede ser verdad. - Dijo Betty incrédula.

- Pues Beatriz, le aseguro que lo es - Dijo Marcela.

- Doña Marcela, no quiero desconfiar pero ¿Cómo espera qué le crea? Si usted siempre ha tenido problemas conmigo y ahora que descubrió lo que pasaba... es lógico que quisiera hacer algo al respecto.

- Esperaba que me dijera eso, porque como usted dice yo pude haber averiguado lo de su romance con Armando, es cierto. Pero dígame ¿Cómo iba a averiguar la situación de Ecomoda para así escribir una carta? Si ese era un secreto entre ustedes tres. Armando ni Mario me lo contarían jamás y pues evidentemente usted tampoco me lo dijo. - Dijo Marcela muy confiada.

- Y si esa no es una razón muy convincente para usted, aquí están las tarjetas y los chocolates que Armando tenía que darle durante estos días, supongo que reconocerá la letra de quién durante este tiempo le ha estado dando detalles.

- Son unos desgraciados. - Decía Betty mientras veía los regalos.

- ¿Cómo me hicieron esto? Yo jamás les di razones para desconfiar de mí, esto no era necesario. - decía mientras lloraba.

- Beatriz aunque no lo crea realmente lamento lo que le hicieron. Soy consciente que lo que hicieron esos dos es una canallada. - dijo Marcela.

- Doña Marcela ¿Cómo puede mostrarse tan empática conmigo si yo también soy culpable? Yo también le hice daño, no solo don Armando. - dijo confundida.

- Betty yo no niego el que usted también tiene su culpabilidad en todo esto, pero usted lo hizo porque estaba enamorada y el amor la cegó. El imbécil y el mayor culpable aquí es Armando y por supuesto Mario. - dijo mientras agarraba la mano de Betty.

- Yo le quiero agradecer Doña Marcela por haberme contado, usted pudo haberse guardado la información de esta carta y no lo hizo. - dijo Betty.

- Créame que lo primero que pensé fue en reclamarle a Armando, y como él no estaba pensé en reclamarle a usted, realmente estaba muy enojada y aún lo estoy, pero con él y Mario. Cuando ya la tuve frente a mí Beatriz, entendí que usted merecía saberlo. - dijo Marcela.

Marcetty: Un amor súbitoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora