Ya habían pasado algunos días y varios intentos fallidos de Betty por hablar con Marcela algo más que trabajo pero cada vez que hacia el intento, Marcela terminaba la conversación con alguna excusa.
Betty se encontraba sentada junto a las chicas del cuartel durante un receso.
- Hoy quiero hablar con ella, aunque no sé si sea buena idea.
- Claro que debe de hacerlo. Si siente cosas por doña Marcela debería de decírselo y no perder más el tiempo. - dijo Sofia.
- ¡Ay sí! Nada pierde con intentarlo mamita. Además doña Marcela la ve con unos ojos de amor ¡Yo la vi! - dijo con entusiasmo Aura María.
- Solo no la presione. Yo la conozco bien y lo que necesita es que usted hable con sinceridad y le haga saber que usted la respeta. - comentó Inesita.
- ¿Y si le lleva alguna cosita? De pronto funciona darle algún detallito. - dijo Berta.
- Esa es una buena idea. A ella le encanta el capuccino de vainilla del café de la esquina. Creo que sería un bonito gesto. - comentó Betty algo pensativa.
En ese momento llegó Patricia, quien cargaba un bolso de marca que dejó caer con un suspiro exagerado.
- ¿Ahora resulta que esto es un club de ayuda sentimental? Ya no es el cuartel de las feas sino "Las feas del amor" - dijo Patricia entre risas.
- Vea Peliteñida, si no va a ayudar mejor no nos estorbe. - dijo Sandra con disgusto.
- Yo no dije que no fuera a ayudar, solo me sorprende que Betty tenga más vida amorosa que yo últimamente. - dijo sarcástica.
- Bueno no sé si se le pueda llamar vida amorosa a esto... - dijo Betty.
- Mire, Beatriz, no soy experta en relaciones... pero si usted de verdad quiere a Marcela, más le vale que se la juegue con dignidad.
Y que no le tiemble la voz, ni la mirada.
Porque si hay algo que Marcela no soporta, es la cobardía.
- Gracias... a todas. - contestó.
Era la tarde y Betty decide seguir el consejo del cuartel. Le compra su café favorito en su lugar favorito y lo decora con una nota escrita a mano que dice:
"Sé que arruiné lo que teníamos pero no puedo dejar de pensar en usted. Solo quiero hablar, aunque sean cinco minutos".
La estaba esperando en la entrada de Ecomoda, un poco más arreglada de lo habitual, nerviosa con el café en las manos.
Marcela sale, ve a Betty... y se detiene.
- Hola... solo quería darle esto. - dijo mientras le extiende el café.
Marcela lo mira sin tomarlo y le contesta.
- ¿En serio piensa que con un café se soluciona todo? - dijo con completa seriedad.
- No, pero es un comienzo o por lo menos un intento.
- Betty, usted me hizo sentir como si lo que teníamos no valiera nada. Se alejó sin una explicación coherente y ahora aparece con sonrisas.
- No son sonrisas, es miedo, es arrepentimiento. Pero también es esperanza porque yo aún estoy enamorada de usted.
- No sé si yo aún lo esté.
- Lo entiendo. - dijo Betty agachando la mirada intentando no llorar.
- No sé si estoy lista para verla sin recordar como me hizo sentir.
Betty alza la mirada solo para ver como Marcela se marchaba sin decir una sola palabra más. Se quedó con el café entre sus manos, intacto.
Betty regresa cabizbaja a Ecomoda en donde las chicas la están esperando.
- ¿Y? ¿Cómo le fue? - preguntó Mariana.
- No me rechazó pero tampoco me dio esperanzas. Solo dijo que no sabía si estaba lista.
- Eso no es un no es un "todavía." - dijo Patricia.
- ¡Exacto! Usted plantó la semillita ahora hay que regarla con mucha paciencia, ¿Oyó mijita? - Dijo Aura María con emoción.
- Usted ya hizo su parte Betty, ahora deje que ella solita decida.
- Gracias de verdad, no sé que haría sin ustedes. - dijo Betty al fin con una pequeña sonrisa.
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Hola, ¿Siguen ahí? 👀
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Marcetty: Un amor súbito
Fanfiction¿ᴹᵃʳᶜᵉˡᵃ ʸ ᴮᵉᵗᵗʸ ʲᵘⁿᵗᵃˢ? ᴰᵉˢᶜᵘᵇʳᵉ ᶜᵒᵐᵒ ᵉˢᵗᵒ ˢᵘᶜᵉᵈᵉ. ᴇꜱᴛᴀ ᴠᴀʀɪᴀᴄɪÓɴ ᴅᴇ ʟᴀ ʜɪꜱᴛᴏʀɪᴀ ᴄᴏᴍɪᴇɴᴢᴀ ᴄᴜᴀɴᴅᴏ ᴍᴀʀɪᴏ ʟᴇ ᴅᴇᴊᴀ ʟᴀ ʙᴏʟꜱᴀ ᴀ ᴀʀᴍᴀɴᴅᴏ ᴄᴏɴ ʟᴀꜱ ᴄᴏꜱᴀꜱ Qᴜᴇ ᴅᴇʙᴇ ᴅᴇ ᴅᴀʀʟᴇ ᴀ ʙᴇᴛᴛʏ ᴅᴜʀᴀɴᴛᴇ ꜱᴜ ᴀᴜꜱᴇɴᴄɪᴀ. ᴊᴜꜱᴛᴏ ᴀɴᴛᴇꜱ ᴅᴇʟ ᴠɪᴀᴊᴇ ᴀ ᴘᴀʟᴍ ʙᴇᴀᴄʜ ᴅᴇ ᴍᴀʀᴄᴇʟᴀ ʏ ᴍᴀʀɪᴏ. ...
