Dazai no estudió ninguna profesión en específico cuando abandonó la agencia, solo le bastó con trabajar seis meses y manipular un poco las cosas para que el director de una renombrada empresa dejara esta, legalmente, a nombre de él. Su puesto era de Gerente General, pero en realidad no cumplía con ninguna de las obligaciones, se las delegaba a los subgerentes, su trabajo era realmente ser la cara visible de la empresa y despedir a unos cuantos en caso de un mínimo error en sus tareas.
Chuuya discretamente obtuvo toda la información posible de Atsushi y Akutagawa respecto a la empresa, su ubicación, los horarios y algunos nombres. El día lunes se levantó antes de las 6:40 de la mañana y robó la credencial de un invitado para una reunión de negocios, nadie lo reconocería si pegaba una foto suya encima de la original. Como un ejecutivo de la PM con años de experiencia, burló a todo el equipo de seguridad, subió al piso 4 y llegó a la sala de reuniones en menos de 10 minutos.
-¿Qué haces aquí y cómo llegaste a la sala de reuniones?
-Necesitaba solucionar algunos "asuntos" contigo -Chuuya entró, cerró la puerta y avanzó, obligando a retroceder a Dazai hasta llegar a la mesa.
-Tengo una reunión ahora, así que vete.
-¿Por qué tu actitud? ¿me quieres solo para ti? -El intruso subió su mano lento hasta tocar el mentón del gerente.
-¡No seas ridículo! -quitó la mano de un golpe- Ahora sal de aquí y ve a imaginarte cosas a otro lugar.
Chuuya se alejó para dar vueltas por la sala mientras hablaba.
-Mori dijo que cuidaras bien de mí. Ya sabes...soy muy valioso para él -hizo una pausa para luego enfatizar de forma irónica y burlesca-, y no solo de forma monetaria.
Dazai lo observaba atentamente de un lado a otro en modo de defensa, pero, aun así, en menos de un segundo lo vio frente a él al igual que antes, solo que esta vez tenía agarrada su corbata y no pensaba dejarlo ir.
-Después de todo, un padre siempre espera que su hijo encuentre a un buen hombre –Chuuya lo jaló hacia él con fuerza para besarlo de la misma manera que lo hizo Dazai en la "Drinking Roulette".
Al principio hubo un poco de resistencia, pero luego ambos dejaron que sus lenguas se acariciaran suavemente. Era como si ese momento fuese solo de ellos, sin sonidos de teléfonos, voces, tacones caminando rápido ni diálogos hipócritas entre trabajadores. Solo dos personas que sabían que algo de todo esto les encantaba, pero aún no sabían bien qué. La mano que sujetaba antes la corbata ya había llegado al cinturón. Lo estaban disfrutando y la excitación iba aumentado vertiginosamente, lo suficiente como para compararlo con la clásica escena en una película p0rn0gráfica donde la secretaria tiene sex0 con su jefe a cambio de un ascenso. En este caso no habría ascenso.
El gerente entreabrió sus ojos y vio cinco sombras pasando por el vidrio que daba al pasillo. Se sobresaltó y empujó a Chuuya con fuerza para alejarlo de él.
-Señor Dazai –se escuchó la voz de Georg entre los murmullos de las personas que lo acompañaban. Era a la única persona de la empresa que el gerente aún no lograba hacer llorar, por lo que él se había autonombrado "su amigo".
Los asistentes quedaron sorprendidos mirando desde la puerta la cara de intranquilo de su jefe y casi al lado, un hombre bajo de cabellera anaranjada que nunca habían visto antes, pero aun así estaba vestido con el uniforme de la otra empresa. Este último caminó hacia la puerta y, cuando todos se hicieron a un lado para que saliera de la oficina, limpió los rastros de saliva de su boca con la manga de su camisa, parecía muy feliz. Los trabajadores, más asombrados que antes fijaron su mirada nuevamente en el jefe.
En la reunión al parecer todos fingieron que nada había sucedido, sabían que, si su jefe escuchaba un comentario respecto a esto, serían despedidos automáticamente e incluso, dependiendo del ánimo y lo que haya escuchado el gerente, deberían conseguir un buen abogado que los salvase de la demanda por "calumnias e injurias". Al finalizar la junta después de tres horas, solo Georg y Melissa habían notado la mordida en la comisura de su labio inferior.
Luego de colación Melissa entró a la oficina de Dazai yendo directo hacia su escritorio.
-¿Quién era ese? -preguntó con una voz sensual mientras se sentaba en la mesa, de frente al gerente con las piernas cruzadas y la falda púrpura más arremangada, dejando ver parte de su pantaleta de encaje negro semitransparente. Era la favorita de Dazai.
-¿Quién?
-El enano "cheeto head" que estaba en la sala de reuniones.
-... -Fingía estar concentrado leyendo un informe con temática de prevención de riesgo. Ella lo conocía desde que entró a trabajar, él nunca se preocuparía por los trabajadores. Estaba evitando el tema.
-¿Y...?
-¿Y qué? -la voz del jefe iba perdiendo carisma.
-¿Quién era? ¿por qué salió riéndose de ti y limpiándose la boca? ¿esa mordida en tu boca es de hoy?
Dazai dejó el informe sobra la mesa, se paró y acercó su cara a Melissa, quien pensó que la besaría, comenzaría a palpar sus piernas y arrancaría su ropa interior como era de costumbre cuando él se sentía "tenso".
-Tú no eres nada más que mi juguete sexual. No tienes derecho a pedirme explicaciones –hablaba lento y recalcando cuidadosamente cada palabra-. Conoce tu lugar. Lárgate de aquí- Melissa estaba shockeada, nunca vio este lado de su jefe- ...¡¡Ahora!!
Ella pegó un brinco desde la mesa, acomodó su falda y salió de la oficina muy apurada y asustada, como el estereotipo de la rubia adolescente linda que es perseguida primero en un pasillo por el asesino en una película de terror.
-No puedo creer que perdí los estribos por ti -murmuró-. Ahora por tu culpa perdí una de mis muñecas favoritas.
Dazai no fue a trabajar el día martes.
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Vacaciones Forzadas
ФанфикшнFiesta, alcohol, amigos y juegos ¿qué podría salir mal? Bueno...quizás Chuuya sepa la respuesta.
