Takemicchi; Capítulo 12.

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— Entonces ahora eres soltero.— Dijo Makoto del otro lado de la mesa.

Takemichi solo asintió, llevándose un puñado de papas a su boca.

— Hina-chan me terminó.

— qué mala suerte, hacían una linda pareja.— Ese fue Akkun, y el resto estuvo de acuerdo.

— Pensé que se casarían y tendrían muchos bebés.— Bromeó Takuya, haciendo que Takemichi se ahogara con la comida. Makoto se estiró de su asiento para darle palmadas a su espalda.

— ¡Oye! Aún soy muy joven para pensar en eso.

— Piénselo bien, ahora Takemichi tiene el camino libre con Mikey-kun, serás la nueva reina de la Toman.

La mesa se llenó de carcajadas, Takemichi solo atinó a sonrojarse, lanzándoles a todos las papas restantes de su plato.

— Ya cállense, no son de utilidad en momentos como estos, ¿No ven qué tengo el corazón roto? — Preguntó con dramatismo, llevándose las manos a su pecho para hacer más notable su punto.

— Por supuesto, te revuelcas en la miseria.— Akkun dijo sarcástico.

Negó lentamente, dándole un sorbo a su bebida mientras sus amigos seguían molestando. Ellos disfrutaban burlarse de Takemichi.

Su teléfono sonó sobre la mesa y lo tomó para revisar la notificación, hizo una mueca al leer a Draken invitándolo a nueva reunión.

— Tengo que irme, hay reunión en la Toman.

— No entiendo porque vas, aún no eres miembro.— Habló Akkun, mirándolo con las mejillas llenas de comida.

— No lo sé, supongo que me consideran un miembro por haber salvado el día. Debo irme.— Se levantó de la mesa, dejándoles a los chicos su parte del dinero de la comida.

En el santuario los miembros de la Tokyo manji estaba reunidos.

Takemichi no era miembro oficial, así que se sentía un poco extraño formándose en medio del grupo.

Mikey estaba en lo alto como siempre, a su lado Draken y los demás que conformaban los capitanes.

A su alrededor algunos se preguntaban para que los habían convocado. Igual estaba Takemichi, así que simplemente esperó el avisó.

Mikey empezó, manteniendo su usual porte altivo mientras hablaba con el resto.

— Como saben, hace poco nos enfrentamos a Moebius y salimos victoriosos, pero se viene una nueva amenaza. El valhalla nos ha estado retando. Y si quieren pelea, eso tendrán.

Hemos decidido unir nuestras fuerzas con Moebius y nombrar al capitán de la tercera división dónde estaba Pah Chin.

Takemichi estaba confundido e intrigado, ¿En tan poco tiempo Mikey había tomado esa decisión? ¿Quién podría llevar ese papel? No veía a nadie con la suficiente fortaleza.

— Tetta Kisaki, pasa al frente.

Como un balde de agua fría le cayó esa noticia, Takemichi abrió sus ojos con sorpresa. Viendo a Kisaki avanzar hacía el frente.

Los demás estaban tan asombrados como él, preguntándose como Mikey había unido fuerzas con alguien que intentó destruir a la Toman.

— Gracias a esta unión, la Toman crecerá. Y por ende, podremos luchar contra el Valhalla.

Mikey prosiguió, pero Takemichi dejó de escuchar. Ese tipo que estaba allí, con una mirada aparentemente desinteresada y su porte arrogante, era el alma gemela de Hinata y ahora, estaba en la Toman.

La molestia burbujeaba en sus entrañas.

No podía aceptarlo.

Antes de que alguien pudiese detenerlo, Takemichi se acercó rápidamente a Kisaki y le propinó un golpe en el rostro.

Los jadeos de asombro no se hicieron esperar, como los gritos de su compañeros para que se detuviera, pero no quería hacerlo.

Levantó su puño para volver a darle otro golpe, pero está vez alguien lo detuvo.

Fue un tipo conocido como Baji, al que apenas había visto en una de las peleas anteriores.

-— Takemicchi, ¿Qué crees que haces? ¿Piensas arruinar la ceremonia? — Preguntó Draken a un costado.

Y Por primera vez esa noche pensó en sus actos, estaba siendo muy imprudente.

— Yo... — Un puño en su mejilla lo tumbó al suelo. La mano derecha de Kisaki lo había derribado de un solo golpe.

Y después del alborotó, una amenaza silenciosa brotó de los labios de Kisaki. Para colmo, Baji había decidido renunciar a la Toman, todo era un caos.

La tensión en el aire podía cortarse con tijeras.

Se quedó tendido en el suelo hasta que la multitud desapareció. Sinceramente no tenía ganas de moverse y su cuerpo parecía estar de acuerdo con él.

Miró el cielo nocturno, llenándose de una paz momentánea al ver las estrellas titilando. La vista era hermosa y esperanzadora.

Lastima que su vida no fuese igual.

— Takemicchi, ¿Estás bien? — Mikey estaba agachado a su lado, mirándolo desde arriba. Sus cabellos cenizos caían sobre sus mejillas y una pequeña sonrisa surcaba sus labios. El comandante era hermoso desde cualquier ángulo.

— Lo siento, Mikey-kun. — Susurró.

— ¿Tan mal te cayó está noticia? Se que este tipo de unión no le agrada a muchos, pero es por nuestro bien.

— No la esperaba, eso es todo. Además, creo que odio a Kisaki. Es el alma gemela de Hinata.

— Ya veo... es eso.— Mikey pareció meditar algo y luego se alejó de él, sentándose sobre los escalones del santuario.

Takemichi no supo que decir, estaba tan avergonzado por los sucesos de los últimos minutos.

— De igual forma, no puedes ir golpeando a las personas solo por celos, he tomado está decisión por el bien de la Toman.

— ¿Qué? — Preguntó confundido, irguiéndose hasta sentarse al lado del chico. — Mikey-kun, Hina y yo...

Mikey no lo dejó terminar, simplemente se levantó y sacudió su ropa.

— No tienes que explicar nada, mañana hablaremos. Tengo algunos asuntos que arreglar.

— Tienes que dejar que te explique.— Intentó detener al comandante, pero Draken apareció, buscándolo.

— Es tarde, hay que irnos, Mikey.

Y sin más, ambos se alejaron dejándolo allí. Suspiró cansado y adolorido, preparándose mentalmente para lo que se viniese más adelante.

Ese Kisaki seguía dándole mala espina, fuese por Hina o no.

Ayer andaba un poco resfriada, así que no pude subir el capítulo de hoy.

De igual forma, aquí está. Y ya sabes, cualquier duda o sugerencia, corrección o lo que deseen, aquí estoy abierta a toda crítica.

¡Gracias por leerme!

Almas gemelas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora