Uno.

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Ese día Whis sólo se familiarizó con la casa e hizo las compras, según una lista de víveres que sus empleadores le enviaron a su teléfono móvil. Bell no estaba nada cómoda con la idea de tener metido en su casa a un extraño. Y menos a un extraño como él que tenía,en apariencia,de empleado doméstico lo que ella de físico de la NASA. Esa primera jornada,sin embargo,se le hizo fácil ignorar la presencia de aquel sujeto. El segundo día,en cambio,Whis fue fue imposible de ignorar.

-¡Buenos días! Hay un clima hermoso como para seguir en la cama a esta hora...

Entre sueños Bell vio a una jirafa albina tomar el sol del cielo y arrojarselo a la cara,mientras le decía esas palabras. Cuando abrió los ojos,tuvo que ampararlos cruzando los antebrazos sobre su rostro, para no ser cegada por la luz que entraba por la ventana. A contra luz no había ninguna jirafa,pero si un tipo bastante alto con un mandil verde sobre su suéter de cuello tortuga granate. Sostenía un marcador en la mano y se sonreía animado y divertido.

-¿Qué hora es?-le preguntó Bell sentándose en la cama,todavía entre las hebras de sus sueños.

-Las nueve de la mañana-le respondió Whis haciendo girar el marcador entre sus dedos.

-Las nueve...Las nueve de la mañana-repitió Bell, frotándose un ojo y bostezando mientras veía a ese sujeto parado ahí-¿Cómo es qué..? ¡¿Qué heces en mi habitación?!

-Como no bajaba a desayunar, vine a ver que estuviera bien-le respondió Whis,con una expresión calmada y sería.

-Estoy bien-le respondió la muchacha y busco algo en el cajón de su mesa de noche.

Whis la vio poner un pequeño estuche sobre su regazo y extraer de el algo parecido a un bolígrafo con el que se pinchó el dedo.

-¿Me regresas mi privacidad?-le preguntó Bell y él asintió con la cabeza,después dejo la habitación.

Bell estaba de mal humor. Se despertó dos horas tarde y eso no era normal. Ella despertaba a las siete y se levantaba enseguida, para a las ocho abrir la imprenta que estaba en el primer piso de la casa. Todos los días se despertaba a la misma hora sin ni siquiera usar un despertador. No recordaba desde cuando tenía esa habilidad,pero si como la fue puliendo. Oyendo una advertencia de Whis respecto a que su desayuno se enfriaba,Bell entro al baño. Vaya gritó el que dio cuando se miró la cara en el espejo.

Desde la cocina Whis escuchó a la muchacha corriendo escalera abajo,para aparecer bajo el umbral de la cocina con su pijama de pantalón corto y camiseta con tirantes y su cara pintada como un gato.

-¿Se puede saber por qué me hiciste esto,atrevido?-le cuestionó, la muchacha,bastante molesta y señalando su rostro con su mano izquierda desde abajo.

Bell era muy tranquila. A muchos hasta se les hacía tímida e inocente,pero ella era sólo una persona de temple flamatico... Hasta que se enfadaba. Entonces todo su cuerpo y voz se pintaba de enojo. No podía disimular sus enfados por más que lo intentará.

-Me pareció simpático-le contestó Whis con toda la naturalidad del mundo,logrando cortar el enojo de Bell-Intente despertarla tres veces y no mostró ninguna reacción a mis llamadas. Entonces me le quede mirando un poco molestó y me pareció que se asemejaba a un gatito...

¿Le estaba tomando el pelo o qué rayos se proponía ese sujeto, sonriendo así y hablándole como si no hubiera nada malo u extraño en entrar a su cuarto mientras dormía y pintarle el rostro?

-Ahora por favor coma un poco, aunque me temo que su desayuno está frío. Es una lástima. Las tostadas heladas no son nada deliciosa-le dijo tomando una del plato y dándole una mordida-¡¿Pero qué acabo de decir?! Esto está exquisito...

Bell se le quedó viendo mientras Whis parecía que estaba probando un manjar celestial,
capas de  estimular más que su sentido del gusto.

-¿No va a comer?-le cuestinó cuando noto que ella seguía parada ahí.

-No...-murmuró Bell con un tono algo vacilante-No puedo comer nada de esto-declaro después de pasar sus ojos por la mesa que estaba repleta de bocadillos de un aspecto exquisito.

-¿No? Que lastima...-le dijo Whis un poco indiferente y la siguió con la mirada mientras ella iba hacia la nevera.

-¿Qué es todo esto?-le preguntó la muchacha tras mirar todo lo que había en el refrigerador.

-Son los víveres que compre para la semana...

-Aquí no hay nada de lo que se supone deberías haber comprado...

-Ah si...Es que toda esa comida se me hizo muy insípida y cambie las cosas-le dijo mientras ponía mermelada en una tostada y se la llevaba a la boca,con una actitud medio infantil.

-Creo que tú no estás entendiendo las cosas,Whis-le dijo Bell caminando hacia él-Tú eres un empleado bajo mis órdenes. Aquí mando yo.

Whis continuo mascando su tostada y viendo hacia abajo aquella muchacha,que se le planto en frente con las manos en las caderas y un ceño fruncido. Estaba molesta,pero con la nariz pintada de negro,los bigotes y demás perdía impacto.

-¡Pero que adorable se ve!-exclamó Whis y dobló las rodillas para poder tirarle las mejillas.

Yo mando aquí.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora