Capitulo uno : Génesis universitaria...
Harvard es hermoso, aún en mi segundo semestre del segundo año sigo estando encantada con la belleza y elegancia del lugar.
Veo a mi alrededor como los universitarios de primer año intentan rescatar todo lo que sus ojos son capaces de ver.
Y es que los entiendo porque primeramente no es nada fácil entrar aquí y pues cuando eso se materializa pues solamente queda mantener el lugar a toda costa.
No me cabe la menor duda de que estoy rodeada de cerebritos, nerds y desgraciadamente también de idiotas.
Eso lo confirmo cuando un chico todo desaliñado pasa por mi lado y me lanza un piropo que haría sentir orgulloso a cualquier camionero.
Solamente que yo no soy camionero y lo demuestro rodando mis ojos mostrando indignación.
Creo que una de las mejores cosas que tiene Harvard son mis amigos, el hecho de que en la prepa éramos todos pequeños fanáticos de dicha universidad, nos ha hecho vernos muchas veces en el campus, aunque en ocasiones pasamos días sin vernos, principalmente a Hannah quién está en la Facultad de Medicina, un poco alejada de Sebastian y de mí quienes compartimos la Facultad de Ingeniería y Diseño.
Esa separación para nada nos ha ocasionado problemas, todos seguimos tan juntos como siempre.
Heidi camino a ser una gran psicóloga, Hannah una gran doctora y yo...
Yo solamente sigo existiendo mientras estudio como nunca antes en mi vida.
Así han pasado estos dos años luego de la prepa, todos seguimos juntos, pero de alguna forma me siento incompleta, digamos que estudio lo que me fascina, en una universidad que amo, con mis amigos de toda la vida, tengo cerca a mi padre, pero no soy totalmente feliz.
¿Increíble verdad?
A veces considero que es algo estúpido sentirme así pero no lo puedo evitar.
Es decir sonaría extraño si digo que a mis 20 años sigo sin lugar en el mundo. Sencillamente creo no encajar en ninguno de los lugares que me rodea.
En casa de mi padre no pasan cinco minutos antes de empezar a discutir con Helen, con mis amigas no puedo andar todo el día porque ellas andan con sus parejas. Y en mi departamento simple y llanamente lo encuentro muy grande para mí.
La idea de estar sola me atormenta.
Siento que soy absorbida por las paredes y la soledad, al parecer.
Éste sigue sin ser el tiempo para mí.
Y luego mi mente para martirizarme más me lleva a ése último viaje antes de la vida universitaria.
Todo estaba milimétricamente planeado para que Christopher viniera a Harvard y luego de ése viaje simplemente no lo ví más.
Al mes supe que cambió su matrícula para la UCLA, supe que empezó a vivir en Los Ángeles y que allí está en camino a ser un buen diseñador gráfico.
Intenté muchas veces hablar con él de todo lo que pasó ésa última noche que desperté en su cama, con mi virginidad intacta y mi con la moral por el piso, ya que parece que solo necesitaba estar ebria para gritarle que me gustaba y mucho.
Al menos eso fue lo que él me hizo saber porque de esa noche no recuerdo nada.
La cuestión es que nunca más he hablado con él.
Las veces que he visto a mis amigos haciendo videollamada, apenas me nombran el cuelga y luego ellos me dan una mirada de disculpa mientras parecen pensar en que decirme.
Intenté desde mi teléfono celular y el mensaje nunca fue respondido lo que me lleva a pensar que me bloqueó.
Muchas mujeres se sentirían orgullosas de traer a un hombre así pero la verdad yo no.
A mis 18 era muy inmadura para llegar a entender de que no todos eran Nathan, Christopher si me quería bien, prometía tantas cosas de ensueño que me abrumé y terminé por cometer el error que todos me señalan, lo dejé ir, le permití olvidarme y yo sigo aquí, cada vez que veo a alguien dibujar pienso en él, esa carta azul con bordes quemados ya está muy deteriorada porque han sido dos años leyéndola y llorando con ella.
Y no simplemente lloro porque él se fue, también lloro porque es triste no encontrar algo de compañía a mi edad, es extraño que hasta mi vecina la rara tenga su compañía y yo no.
Siento un dedo rozar mi cara y doy un respingo asustada, mis ojos suben y me encuentro a quien se ha vuelto mi mejor amigo. Sebastian.
—¿Por qué llora mi bastarda sensual?—Y río porque a pesar de los años él sigue llamándome así.
—Nada, mi padre que se ha puesto algo emocional por cumplir otro año de vida.—Le doy una verdad a medias.
—Bueno en ése caso supongo que te puedo llevar a desayunar mien... —Y se queda con las palabras a medias, supongo que alguien debe venir hacia acá, pero yo floja como siempre prefiero esperar a quien quiera que sea sin girarme.
Unas manos muy sencillas tapan mis ojos y sonrío nuevamente porque Hannah no pierde esa costumbre.
—Hola chica iceberg, hola amorcito.
—Día seis viviendo juntos, los sujetos parecen amarse todavía. —Bromeo y ellos ríen.
—No lo creas, en este momento vivo un caso de violencia familiar— Me hace saber Sebas.
—¿Y por qué?—Inquiero.
—Hannah me golpea cuando no quiero cocinar, a veces me siento su esclavo.
—Como si no disfrutaras tu esclavitud—Dice Hannah con un tono sugerente.
—Eso es incómodo , no necesito saber sus fechorías sexuales.
—Nadie hablaba de eso pervertida.—Nos hace saber Sebastian.
Ellos conversan un poco más conmigo, haciéndome saber detalles sobre su nueva experiencia de vivir juntos, Seb afirma que aunque Hannah lo esclavice, sigue amándola.
Cosa que nadie dudaba porque siempre se demostraron que las cosas podían funcionar y ellos encajan tan bien que es difícil imaginar los tiempos en los que Sebas solía correr tras Hannah que no dejaba su corazón en manos de cualquiera.
Cuando veo a varios estudiantes de mi año pasar me voy tras ellos y así comienza el primer día de clases de este segundo semestre de mi segundo año de universidad.
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This Time ✔️
Teen FictionÉl quiere algo con ella, pero ella no quiere salir lastimada otra vez, las malas experiencias la hicieron cerrarse. Dos años pasan y todo se vuelve diferente. Ahora ella ya no tiene miedo, o al menos está dispuesta a luchar contra el. El amor pued...