✨️35✨️

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Capítulo 35-Sintiendo la felicidad.

Narra Christopher...



Sabía que traer a Picky me haría ver en Rachel esa sonrisa que tanto me gusta poner en du cara.

Parecía iluminada abrazándome y mirando al perro caminar tras nosotros.

Me comprometí a acompañarla mientras compraba las cosas necesarias para acomodar al perro a su nuevo hogar y realmente amo estar viviendo todas estas cosas nuevas con ella.

-Vamos a cenar a la casa-Me invita.

Tratando de no asustarme por la presencia de su padre y el resto de la familia.

Asiento rápidamente y preparamos a Picasso para el corto viaje hasta la casa de la familia de los James.

Un taxi nos deja en la casa y Rachel nos hace pasar, la casa nos recibe siendo la prueba irrefutable de la riqueza del padre de Rachel.

Las grandes paredes, el recibidor todo lo que en estos momentos nos rodea grita lujo pero a la vez familiaridad.

-Vamos, la cena ya debe estar lista-Me apremia Rachel.

El perro camina al lado de ella siendo llevado por la correa que Rachel manipula, capto movimiento a mi lado derecho y me giro.

La figura de un chico aparece bajando la escalera y su sonrisa burlona me hace recordar como sentí celos de él en el pasado.

Danell su hermano me saluda se lejos y luego me extiende una mano que atiendo para estrecharla.

-Ahora si se ven lindos-Nos dice y veo a Rachel rodar los ojos -Es juntos que deben estar, no tú teniendo celos del hermano guapo-Dice señalándome-Ni tú huyendo de tus sentimientos.-Dice señalando a su hermana.

-Chris se queda a comer con nosotros-Le informa ella a él-Y este es Picky, no te acerques que muerde.

-No pretendía hacerlo, parece un oso en lugar de un perro.

Rachel vuelve a rodar los ojos y continúa caminando y yo la sigo, porque no quiero quedarme a solas con la personalidad arrolladora de Danell.

Llegamos a la cocina donde ella se encuentra dándole un poco de agua al perro, quien bebe desesperado.

Me ve detrás de ella y sonríe un poco apenada.

-No comeremos en frente de todos -Me tranquiliza-Vamos a mi cuarto.

Picky nos sigue luego haberse terminado su cuenco de agua, subimos las escaleras y Rachel nos guía a la segunda puerta la cual abre y entramos a la habitación que ha sido su lugar por los últimos 25 días.

No hay decoración alguna más que el color de las paredes o algún que otro cuadro que nada tiene que ver con la personalidad de Rachel, pero lo entiendo todo al recordar que este no es el espacio donde reside, sino a donde vino para ser cuidada por sus seres queridos.

-Ayúdame con esta mesa-Me pide señalando una mesa pequeña-Vamos a llevarla a la terraza.

Ella abre las ventanas de la habitación y luego una puerta que se encontraba escondida entre las cortinas.

La puerta de paso a un pequeño balcón que da al jardín trasero de la casa, la fría noche hace que ellas frote sus manos por sus brazos desnudos y la hago ponerse un suéter si lo planeado es comer en este lugar.

Rápidamente coloco dos sillas a cada lado de la mesa

Cuando tenemos todo acomodado a nuestro gusto, Rachel baja nuevamente a la cocina a buscar nuestra cena.

Al cabo de unos minutos vuelve acompañada del ama de llaves, ella con dos platos y vasos y la señora con una bandeja de cristal, cuyo contenido no puedo distinguir con seguridad.

-¿Necesitas mi ayuda cariño?-Inquiero.
-Tranquilo, hoy se trata de ti-Me dice -Enseguida vuelvo.

Desaparece nuevamente y minutos después regresa, ésta vez con Danell ayudándola, ella trae una jarra con agua y él otra fuente de cristal.

-Hombre, eres un suertudo-Me dice con sorna-Hoy en día merecemos ser tratados como los reyes que somos.

Me río de su declaración y veo a Rachel rodar sus ojos nuevamente, a este punto me preocupa que sus ojos se desvíen gracias a las ocurrencias de su hermano.

Se vuelven a ir, pero ésta vez regresa ella sola, ahora con otra fuente un poco más pequeña. En su ausencia preparé todo y ella coloca la fuente en el espacio disponible que dejé en la mesa.

Tomamos asiento uno frente al otro y destapamos las fuentes de comida
la más pequeña contiene una ensalada César súper apetitosa a la vista, la mediana posee filetes salteados con cebolla que tiene a mi boca salivando de anticipación.

La otra fuente, de la cual no pude distinguir su contenido primeramente, contiene un arroz de una coloración extraña.

-¿Qué es?-Inquiero.

-Arroz frito en salsa de soja-Me dice-Por eso el color.

Nunca he tenido la oportunidad de probarlo antes pero mi estómago ruge de anticipación y Rachel ríe de ello.

Cogiendo mi plato sirve una buena porción y lo completa con filetes y un poco de la ensalada César, espero que ella tenga su propio plato y empezamos a comer en silencio.

La comida es como una bomba de sabor en mi boca, el sabor fuerte de los filetes se complementa genial con el arroz chino y la ensalada en cuestión.

Disfrutamos de una comida amena, dándonos miradas ocasionales y con nuestra vista perdida en el patio trasero de la casa James.

Terminamos nuestra cena minutos después, ésta vez no se niega a mi ayuda y juntos recogemos todo lo usado y lo llevamos a la cocina, dónde fregamos y limpiamos todo ignorando los reclamos del ama de llaves, quien se niega a que la "señorita" de la casa haga labores domésticas.

Ella le sirve su propio plato a Picasso que come feliz y luego de ver alguna película cursi en la sala decido irme.

Me acompaña hasta la puerta, y su sonrisa me hace saber que este tiempo juntos le ha gustado igual que a mi. Que nos hemos sentido bien alrededor del otro y eso vale mucho.

Por primera vez soy yo quien decide besarla y dejo un beso corto en sus labios entreabiertos, un coche frena tras nosotros y ambos nos giramos, Robert baja del coche viéndonos fijamente, no tengo idea si vió el beso pero si sonrisa me hace saber que algo sospecha.

-Buenas noches-Saluda-¿Ya vas de salida hijo?-Inquiere.

-Buenas noches señor-Lo saludo -Si, ya voy de salida-Le hago saber.

-En ese caso los dejo despedirse, mi chófer está a tu disposición chico, dale la dirección y él te llevará.

Se despide de su hija con un beso en la mejilla y de mi con un breve asentimiento de cabeza.

-Nos vemos luego cariño-Dejo otro beso en sus labios.

-Si sabes que mi padre debe estar viéndonos por la ventana ¿No?-Se burla.

-No me hagas pensar en el hecho de que tú padre me vió dándote un beso.

-Mañana regreso a mi departamento-Me informa.

-Pues allí te veo entonces.

Le doy un último beso y subo al carro.

Minutos después llegó al departamento de Hannah y Sebastian, lugar donde me estoy quedando por el momento.

Los chicos se emocional al contarle lo sucedido y luego de tomar un baño me voy a mi cama con la mayor sonrisa que he tenido jamás.
Por fin se siente como que todo va tomando su lugar.

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