✨️27✨️

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Capítulo 27_ Un poco de broma y arte.

Narra Rachel.

El teléfono de Helen suena una vez que hemos salido de mi habitación y ella se aleja para contestar.

Es así como nos encontramos con las demás personas invitadas a la cena, y vemos que no están listas aún.

Mi madre luciendo un conjunto blanco está sentada en el sillón siendo la única ya lista además de mi grupo de amigas.

Por otra parte mi padre e Isabella toman un café en la isla de la cocina protagonizando así una de las típicas escenas que deberían ser raras e incómodas pero que gracias a nuestra dinámica no lo son.

Mi padre nos ve y nos repasa con la mirada.

-Wow, todas de blanco parecen algún tipo de mafia con un objetivo en común -Habla-Se ven hermosas.

-Te dije que se nos haría tarde e insististe en que te hiciera un café-Se queja Isabella- Ahora tendré que ir con las prisas.

-Tranquila-La calma mi madre -Tenemos al menos una hora y media.

Helen regresa con nosotros y va directo a los brazos de nuestro padre quien la recibe dándole un beso en la frente.

-Tengo planes para después de la cena- Le dice -Agradecería que me dejes en mi departamento al salir del Shüfher.

-¿Se trata del error?-Inquiere mi padre divertido y escucho a mi madre reír mirando su teléfono.

Helen me mira en busca de ayuda y yo me encojo de hombros sin saber que hacer.

-No señor Robert, esto no es asunto de hombres.-Se defiende- Solamente tengo algunas cosas que hacer.

Veo hacia mi madre que sigue sonriéndole al teléfono y tomándola por sorpresa me siento a su lado.

La miro expectante y ella me devuelve la mirada.

-¿Y bien?-Inquiero.

-¿ Y bien qué? -Contraataca.

-¿A quien le sonríes tanto así?

-A Max.- Responde calmada.

-Vale, cuando quieras hablamos de Max.

Quisiera que se trate de alguien interesado en ella, aunque a juzgar por su sonrisita tonta no dudo que lo sea, solo espero que no sea un imbécil y que la trate bien.

-Llegó mi amorcito-Exclama Hannah mientras corre hasta la puerta lo que hace reír a mi padre.

-Ah, niñas enamoradas.

Minutos después Hannah reaparece colgada del brazo de Sebas quien viste un pantalón negro acompañado de una camisa blanca, que deja entrever la tinta que desde hace muy poco adorna la parte superior de su pecho, muy cercano al hueso de la clavícula.

Desde hace unos meses un nuevo tatuaje adorna el cuerpo de mi mejor amigo, el muy tonto a veces lo niega pero si es un romántico empedernido, luego de haber hecho oídos sordos a los comentarios dañinos hacia su relación. En un acto romántico y desenfadado, del cual fui cómplice, el bastardo sexy se tatuó la mirada de ni mejor amiga.

Los ojos de Hannah en una mirada cargada de sentimientos reposan en su pecho como una obra de arte y amor que yo ayudé a crear, a la misma vez sirvió para regalo de cumpleaños de ambos, ese cuatro de abril fue perfecto para los dos.

Habían pasado por algunos malos momentos debido a comentarios mal intencionados y desde ese día para ellos fue como un nuevo comienzo.

En palabras de Sebastian, no es una mirada cualquiera, dice que es la misma mirada de hace dos años atrás cuando recuperaron su relación luego del incidente con Cameron y Hannah le preparó una sorpresa de cumpleaños.

Por mi mente no pasa desapercibida la idea de que en esa sorpresa Christopher y yo fuimos cómplices de una Hannah enamorada y nerviosa que dejó salir a flote todo lo que venía sintiendo por el ojiazul.

Recuerdo que para ese entonces ya me había admitido a mi misma que Chris me gustaba e irónicamente pensaba que si no hacía nada al respeto podía olvidar lo que había empezado a sentir, incluso me lo pensé, en el cumpleaños de Joel, cuando bailamos juntos, un sí se cruzó en mis pensamientos, y lo deseché cuando lo vi hablando con Maddison días después.

Pero todo eso fue en el pasado, en la actualidad, mis ánimos caen un poco al notar que Sebastian vino solo, que él sigue desaparecido y me está molestando un poco no saber la razón.

-Mi fuerte no son los rasgos humanos pero la verdad es que soy muy buena artista-Me halago a mi misma -Conseguí que el pecho del bastardo sexy dejara de ser un pecho normal y corriente para ser un mural de exhibición de los ojos de una de mis chicas.

Todos ríen y Sebastian abre un poco más su camisa mostrándole a todos mi arte en su piel.

-Creo que nunca terminaré de agradecerte bast...Rachel-Se corrige a tiempo y mira a mi padre esperando que este no se haya percatado de su desliz.

Pero mi padre si lo escuchó, y me mira expectante en busca de algo para lo que no tengo explicación.

-Es un chiste interno papá-Le digo.

-Perdón señor Robert, le juro que es un chiste sin importancia-Se disculpa Sebastian -Usted es uno de mis ejemplos a seguir como padre.

Luego todo pasa muy rápido, mi mamá y mi papá ríen con fuerza y nos miran mientras nosotros no sabemos si se han vuelto locos y de verdad ven la situación de manera divertida.

La cuestión de los apodos con Sebas es algo que ha fomentado nuestra amistad, nunca ha sido nada ofensivo ni a nosotros ni a nuestros padres, bueno al padre de Sebastian si.

Mientras tanto ellos rien como si no hubiese un mañana.

Querido Dios si envejecer va de mano con la locura, déjame jóven por favor y gracias.

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