Mis ojos, inquietos, buscaban entre las cabezas alguna mirada que les resultara familiar, un punto de apoyo del que poder tirar para pasar el mal rato. Sin embargo, no hubo forma de distinguir a mis amigas entre la multitud y, la limitada iluminación del lugar no colaboró con la causa.
Fueron treinta minutos interminables en los que no fui capaz de captar nada de lo que se decía a causa de la vergüenza que me corroía por dentro. Escuché algunos nombres, aplausos y una larga lista de normas absurdas que parecían más referidas a alumnos de prescolar que de enseñanza superior, entre las cuales estaban "No grabar vídeos dentro de las instalaciones del centro", "No ingerir el líquido antincendios de los extintores" o "No mantener relaciones íntimas en el interior del recinto". Estas menciones en especial causaron furor y varios fueron los que vitorearon o señalaron, a mano alzada, a compañeros, lo cual me pareció casi irónico.
Al finalizar se designó a los tutores y, tras una breve presentación, nos fueron llamando uno por uno para asignarnos a la clase que nos correspondía.
— Alicia Ferreiro — Alcé la vista al escuchar mi nombre, y noté como el nudo que tanto me había costado deshacer volvía a formarse en mi garganta —. 1º de Bachillerato B, María Fontaine 1º de bachillerato A.
Juro que en ese momento maldije todo aquello que se me pasó por la mente y es que, no solo tendría que pasar los próximos años de mi vida rodeada de orangutanes sin cerebro sino que además, una divertida chica peli azul se había encargado personalmente de dejarme en evidencia frente a toda la escuela nada mas entrar por la puerta ,y, por si fuera poco, iba a estar en una clase distinta a la de la única persona que realmente me simpatizaba del lugar.
Mis ánimos se vinieron abajo, de repente empecé a plantearme si todo aquello tenía sentido, si realmente conseguiría llegar a algo en la vida, y si todo el sufrimiento merecería la pena o si tan solo me ayudarían a hundirme más en la miseria y acabar vendiendo chatarra en cualquier estercolero de la zona —. Se que, ahora, y visto desde la perspectiva de los años, no parece ser mas que un pensamiento estúpido y exagerado dada la situación, pero, juro por Dios que en aquel momento, todo mi mundo se desmoronaba por segundos —. Un molesto timbre interrumpió mi pensamiento, seguido de una avalancha de "canis" que se apresuraban a la salida del instituto para volver a sus casas, decidí quedarme sentada y esperar a que todos se fueran para poder dejar el lugar lo más tranquila posible. Saqué mi móvil y le envié un mensaje a María.
Alicia: Oye, ¿Dónde estás?
Marie <3: Buscándote, ¿tu?
Alicia: Sal del auditorio, te espero allí.
Guardé el teléfono en el bolsillo trasero de mi pantalón y salí de la sala, me quedé apoyada en la pared contemplando los numerosos premios y orlas que decoraban los pasillos hasta que vi aparecer a la famosa Luna, la chica por la que todo el instituto recordaría mi cara desde el primer día. Me miró y se mordió el labio inferior de manera sarcástica en un intento por contener su sonrisa. A su lado, una chica de pelo rojo intenso y tez pálida me observaba confundida, me hizo un barrido de arriba a abajo y, tras poner cara de desaprobación, volvió la vista al frente.
— La hemos liado bien eh, rubia. Supongo que ahora nos veremos —Comentó sin detener su paso, a la par que, con dos de sus dedos indicaba el camino a seguir.
Me habría encantado pararla y decirle que yo en ningún momento había tenido nada que ver y que me había fastidiado la idea de no llamar la atención, que ella era una malcriada y que por su culpa iba a mancharse mi expediente antes incluso de empezar. Deduzco que tan solo necesitaba echarle las culpas a alguien de que las cosas no estuviesen saliendo como me las había imaginado y ella apareció en el momento perfecto para poner la guinda al pastel, quizás solo era la forma en la que mi temor se había decidido expresar. Sea lo que fuere, fui incapaz de contestar, y me limité a asentir con cara de pocos amigos mientras la observaba irse.
ESTÁS LEYENDO
Como si fuera pecado
Novela JuvenilImagina que todo lo que siempre has rechazado se vuelva parte de tu realidad mas absoluta. El amor es una de las mejores razones para dar un drástico cambio en tu vida y, una de las menos buscadas. El amor no se elige, el amor llega y te rompe todos...
