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8.- Único Público

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Perdió de vista a sus compañeros del taller de música y sólo así pudo caminar con tranquilidad hasta salir de la escuela.

Se escondió detrás de un árbol para esperar que sus compañeros pasaran de largo y así finalmente quedarse solo en la entrada principal.

Primero las teorías sobre su parecido con Marco y ahora por qué conoce al vato pelos de escoba. Mínimo ya le quedaba recalcado que se graduó joven y que no era un loco, su tía Cass lo confirmó pero aún tenía un poco de dudas.

La semana no podía ponerse más rara.

-Hola -

-¡AHHH! -

Miguel miró en la dirección donde el ruido le había asustado, era Hiro encima de ese árbol.

Bien, la semana sí podía ponerse más rara.

-¿Hiro? ¿Puedo preguntar cómo llegaste y por qué estás ahí arriba? - se puso una mano en la cabeza como si su cerebro estuviera tratando de procesar las cosas -

-Verás, pensé en quedarme aquí para que me pagues lo que te falta, así que le dije a mi primo que se fuera ya que él me trajo, el problema es que no contaba con que tanta gente me conocía gracias a los docentes de mi universidad de al lado - apuntó al edificio que estaba un poco más lejos, pero le decían "el de al lado" pues era el único edificio grande y que resaltaba -

Así que Hamada había estudiado ahí.

-¿Y eso qué tiene que ver con que estés en un árbol? - Miguel ya quería una respuesta -

-Unos cuántos alumnos comenzaron a amontonarse alrededor mío, dí una vuelta a la escuela y subí a este árbol para hacerles creer que me fuí - alzó los hombros sin tomarle mucha importancia -

-¿Subiste tú solo? -

-Soy bastante atlético - dicho esto, bajó del árbol con un gran salto sin mostrar mueca de dolor alguna -

-Me parece raro viniendo de alguien que come gomitas como si mañana fuera el fin del mundo - el moreno se cruzó de brazos riendo un poco -

-¿Y si en lugar de criticar mi manera de comer me terminas de pagar? - su sonrisa de lado ya parecía algo característico de él -

El joven mexicano recordó que ahora tenía su preciada guitarra de vuelta y comenzó a sonreír de manera sincera, cosa que el genio notó hasta sentir un fuerte abrazo por parte de Miguel.

-¡OYE! - no sabía qué hacer, se congeló ante la acción tan repentina -

-¡Gracias Hirito, no vuelvo a desconfiar de ti, ni de tu gran inteligencia! - apretó el abrazo, a lo que el contrario simplemente se quedó quieto -

Bueno, al menos por fin reconocía que era un genio.

-Mira amigo, de nada, pero esto es incómodo - le dió una palmada en su espalda -

-¡Perdón! - lo soltó de golpe - Es que soy demasiado afectivo -

-Ya me dí cuenta - Hiro acomodó su ropa - Pero en serio, de nada, quería probar el nuevo super pegamento que hice con Honey Lemon y las piezas magnéticas super resistentes -

-¿Honey qué? - el nombre que escuchó se le hizo bastante raro -

-No importa - se rascó la nuca mirando a otro lado -

Ambos se quedaron en silencio unos segundos, hasta que Hiro hizo una cara de "¿Y entonces?", ahí Miguel captó.

-Sí cierto, vamos a la dulceria, prefiero estar acompañado que ir solo y que me juzguen otra vez - no le gustaba recordar la cara del cajero que le atendió -

Nero ForteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora