Estaba en su departamento todavía bastante triste al no tener ninguna idea de cómo decirle a sus padres y familia en general que fue expulsado.
Lo más seguro es que le dirían que se regrese a México, siendo una vergüenza y obligado a volver al negocio de los zapatos, ese pensamiento logró hacerlo volver a derramar lágrimas, abrazarse a sí mismo y sentir una punzada en el pecho.
Peor aún, lo verían como un delincuente y eso le dolió más.
En las redes y página oficial escolar ya rondaba aquella noticia de que un intruso destruyó la oficina del director y fue expulsado. Su foto tenía en letras rojas y grandes una palabra que era fuerte para él.
CULPABLE
Los comentarios de la gente eran muy mixtos, algunos defendiendolo con los argumentos de que nunca tuvo un registro criminal o mal comportamiento, que era amable con todos y bien portado. El otro lado de las personas decían que ya sospechaban de ese "mexicano".
O que se notaba no ser un santo perfecto, un puro y un angelito con su estúpida cara de niño bueno.
Bloqueó su celular, lo arrojó a la alfombra y siguió llorando con ganas en su cama, todo estaba perdido. Su futuro, su felicidad, su reputación y sobre todo el sueño de ser músico.
Sentía que en cualquier momento iba a morir.
Lo peor de todo, es que fue inculpado, esa pulsera que el director le enseñó, no era suya.
Esto no se podía quedar así aunque solo no lo lograría, tenía que buscar apoyo en sus amigos, Marco y Hiro. Ellos lo iban a ayudar, eso era seguro.
Luego de un rato se calmó lo mejor que pudo y buscó ropa para meterse a bañar, debía refrescar su cara y aclarar la mente. Igual tenía la esperanza de que la hinchazón en sus ojos bajara y así poder salir a comprar comida.
Se metió a la ducha con la playlist en aleatorio y lavó todo su cuerpo, especialmente la cara para limpiar los rastros de lágrimas y posibles lagañas. El agua fresca lo ayudó por suerte.
Aún era temprano, algunos restaurantes estarían cerrados y no se le antojaba nada de las tiendas de conveniencia, con una toalla en la cintura y otra encima de su cabeza se sentó en la cama buscando en el celular un local que venda comestibles a esta hora, así como en su pueblo que daban panuchos, tortas, tacos y sándwiches a horas muy tempranas.
Encontró un buen local, se secó, vistió y tomó su bolsa de mercado poniéndose unos lentes de sol, la hinchazón bajó apenas un poco y sus ojos seguían rojizos, no quería que nadie lo viera así. Emprendió el camino bastante corto dando vuelta en una esquina que jamás tomó desde que llegó y ahí estaba.
"Panadería San Juan"
Un nombre bastante bonito.
Al abrir la puerta lo primero que escuchó fue una canción que medio México conocía.
-El panadero con el pan, el panadero con el pan, el panadero con el pan, el panadero con el pan~ - esa era la voz de los dos jóvenes que atendían la barra, aunque al estar distraídos cantando no se dieron cuenta del cliente que les había llegado y eso que tenían una campana que anunciaba la llegada de cualquiera -
Miguel no quería interrumpir, esa canción le traía recuerdos cuando el panadero en triciclo pasaba por el pueblo las mañanas y tardes con aquella tonada.
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Nero Forte
Fanfiction"A home like yours is upside down" La mente de Rivera no podía entender nada, ¿Cómo es que ese chico se parecía físicamente a él? Era una coincidencia tan extraña que pensaba estar soñando. "A hope like yours won't help me now" Después de tanto, por...
