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10.- Malévola Frialdad

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Salió de su departamento a la 1:30 de la mañana con la esperanza de que ya no hubiera ningún profesor rondando dentro o fuera de las instalaciones escolares. Era momento de ejecutar aquel plan que hizo durante dos días completos.

Con ropa negra en su totalidad para camuflarse entre la noche y las sombras como si se tratara de Batman, emprendió su camino a la escuela.

Llevó consigo un cuchillo de cocina porque, a ver, es de noche. Conocía cómo era su pueblo pero no tanto acerca de San Fransokyo a altas horas, debía ser precavido.

Al estar lo más cerca posible de su objetivo se escondió en un arbusto debido a que el guardia de seguridad rondaba la entrada, por ende de seguro había uno en la parte trasera. Una vez que el hombre le dió la espalda a Marco este corrió lo más silencioso posible hasta ocultarse en un gran árbol.

Tenía razón, en efecto había otro guardia de seguridad, pero con un pequeño detalle.

Estaba escuchando música bastante distraído de su misión principal que era cuidar la parte trasera del edificio.

Y a juzgar por el alto volumen de sus audífonos escuchaba a Lady Gaga.

Mientras el guardia bailaba al ritmo de Telephone el ojos dorados se escabulló hasta entrar en la puerta, caminó unos pasos para salir de la vista de la primera cámara y apretó el botón que inmediatamente borró toda evidencia de que pasó por ahí.

Caminó por los largos pasillos acompañado del sonar de sus botas como si se tratase de una película y él fuera el protagonista. Cada cámara que veía, apretaba el botón y adiós evidencia.

Había comprobado que el invento de ese chico Hiro funcionaba pues lo probó grabando un video en su celular.

En el interior le agradeció al genio que sin saber, le brindó al moreno un arma que en manos equivocadas era peligrosa.

Esas manos eran de Marco De La Cruz, todas grandes y definidas, con garras felinas que no temía usar.

Continuó su camino hasta la oficina del director y se hizo paso como si fuera el rey de ese lugar. Todo parecía muy bien ordenado y arreglado.

Por ahora.

Con sus guantes listos empezó el desastre, tiró cuadros, escribió insultos en el escritorio, aventó documentos importantes y con pintura en aerosol pintó en la blanca pared un enorme "FUCK YOU".

Por fortuna la oficina estaba hasta el último piso muy en el fondo, por lo que el guardia de la entrada no lo escuchó al ya tener un poco de sueño y ni hablar del otro que seguía sacando los pasos prohibidos con Born This Way.

Como la cereza del pastel, De La Cruz sacó una pulsera negra y la dejó en el suelo como si se hubiera caído por accidente.

Miró su obra de arte en la oficina y salió de ahí apretando el botón del invento borrando toda la grabación de la cámara allá dentro.

También las de los pasillos hasta salir por la puerta principal con mucho cuidado esquivando exitosamente al "perro guardián".

Corrió a gran velocidad hasta su departamento, cerró la puerta y apretó el botón por última vez, que borró las grabaciones del edificio donde vivía para que nunca supieran que se fue y volvió.

Una sonrisa malvada se formó en su rostro y cual villano comenzó a reír sacando toda la adrenalina y estrés que acumuló, la verdad no podía sentirse más orgulloso de sí mismo.

Sintió una felicidad inimaginable que lo mantenía despierto, así que para celebrar se desvistio quedando en ropa interior, se hizo de comer sin importarle que le pudiera caer pesado, encendió la tele y buscó alguna película sobre villanos que salieran victoriosos hasta que lograra conciliar el sueño.

Nero ForteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora