7- La verdad

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Junio

Nada.

Ningún avance.

Todo seguía igual.

Mismos aromas que hacían sospechar al pelirrojo. Incluso estaba considerando que Kanao era mejor candidata.

Pero así son los enamoramientos de un joven primerizo, generalmente escoges mal si los buscas conquistar.

Por parte de Tanjiro, la "relación" estaba decayendo. Ya no mostraba interés. La convivencia era monótona, y él intentaba que ella le tomara confianza, pero no quería ahondar más en su intimidad.

Tanjiro se había dado cuenta, era un enamoramiento superficial.

Pero, aun teniendo su corazón un poco desilusionado, tenía responsabilidades. Él y la moderadora de primero de secundaria, Makomo Tomioka, habían sido seleccionados para una simple misión: entregar una carta a Daki Shabana.

La casa de Daki quedaba un poco lejos de la academia, por lo que tuvieron que caminar casi una hora hasta el lugar, por lo menos, Shinobu se había ofrecido a llevarlos a ambos a sus casas de regreso (aunque de todos modos, Makomo vivía con ella).

—Kanae-sensei es muy amable, Kamado-san.

—Ya lo sé.

—Me encanta que no llevemos bien —dijo la menor, volteándose a ver con una sonrisa.

Makomo era muy dulce. ¿Se suponía que la hermana de Tomioka era la que parió a esa chica tan dulce?

—Cuando tú y Kanao se hagan novios, ¿nos veremos en reuniones familiares?

—¿De qué hablas?

—Has pasado mucho con Kanao. Y no me digas que es por lo de las elecciones.

Tanjiro suspiró, lo había atrapado.

—Ella me está ayudando con mi crush.

—¿Te está ayudando a conquistarla a ella?

—Mi crush es Daki-senpai.

Hubo un breve silencio.

—Tanjiro-san.

—Dime.

—¿De verdad te estás enamorando de esa hija de puta?

—Eh...

Dudó un poco, por dos motivos. Como dije anteriormente, Tanjiro estaba considerando que Kanao era mejor candidata que Daki. El otro motivo, que hacía dudar al pelirrojo, era el cómo una niña tan dulce pudiese hablar tan feo.

—La verdad no sé, Makomo.

—Deberías intentarlo con Kanao.

—Probablemente.

—Seríamos familia.

Si él se hiciera novio de Kanao, sería concuñado de Tomioka. Eso le da miedo.

—¿Alguna vez has ido a casa de Daki?

—No.

—¡No le gustas!

Tenía razón, no haberlo invitado a su hogar, no era malo, pero Kanao ya lo había hecho. Daki solo vivía con su hermano, y ya había ido a casa de Zenitsu, el cual vivía con su abuelo y el molesto Kaigaku.

—¿A dónde van?

Era un hombre de cabello negro con verde. Su aspecto era un poco aterrador.

—¿Sabe dónde queda la casa Shabana? —preguntó Kamado.

Instructora | TanjiKanaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora