Epílogo

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¿Tres años?

A Tanjiro le costaba creer que Kanao ya tuviera tres años de ser su novia. ¿Hubo cambios? No muchos. O bueno, eso sería si quitáramos el hecho de que Kanao ya era estudiante universitaria. Tanjiro estaba en su último año en la academia. 

Uno de los cambios más grandes sería la forma en la que socializaba Kanao; ya no eran salidas tranquilas con sus amigos del colegio, ahora eran fiestas alocadas donde se aglomeraban un montón de estudiantes universitarios. 

Tanjiro no se ponía celoso...

bueno...

un poquito...

un poquito mucho...

Bueno, sí le daban celos, pero tampoco al nivel de toxicidad de Amber Heard. Al final ella iba a fiestas, tomaba sin llegar a emborracharse, pero nada del otro mundo. Además, ella iba acompañada por amigos cercanos de ella, y ellos era bastante amables con Tanjiro, así que él podía dormir tranquilo.

Pero específicamente, esa noche, su sueño fue perturbado.

Para dar contexto: Cuando Kanao asistía a fiestas, él se quedaba en su departamento, y en caso de que ella se emborrachara, él la recogía con su auto (sí, Kanao ahora tenía un carro), y la llevaba a su casa para cuidar de ella. Sin embargo, como nunca llegaba en estado de ebriedad, ella iba sola a su casa (o acompañada de sus amigos) y todo tranquilo, aunque no pudiese dormir de forma adecuada durante los días siguientes.

Pero en esa fiesta, hubo un caso muy particular: Uno de los nuevos amigos de Kanao, tomó su celular y le marcó a Tanjiro. Hay que decir que él no sonaba en un estado muy conveniente. Si así estaba él, ¿cómo estaría su novia?

Armándose de valor, tomó las llaves del carro, y se dirigió al lugar que Kanao le mencionó.

Tener un olfato sensible no es agradable cuando tienes que llegar a un lugar lleno de alcohol, vómito y orina de borrachos, y un olor a planta medicinal muy relajante. 

"Espero que solo haya tomado" pensó Tanjiro.

Paranoico de que le dañaran el vehículo, él lo dejó cerrado y se adentró a aquella casa llena de gente o muy tomada o muy drogada (o ambos). Después de atravesar ese tumulto de personas e ir a la planta alta, se adentró en una habitación, en la que había un fuerte olor a orina.

—¿Esto es el baño?

—De hecho —una de las amigas de Kanao— el baño es ese —señaló la pared de la habitación, refiriéndose al cuarto adyacente—, pero lo agarraron de motel así que todos vienen a orinar aquí.

Eso explica el fuerte olor a orina, y los gemidos que suenan al otro lado de la pared.

—¿Kanao está aquí?

La chica señaló a una esquina mientras se acercaba a una ventana.

—¡¿Qué vas a hacer?! —Tanjiro preguntó preocupado.

—El idiota que te llamó está ahí abajo —señaló el exterior de la ventana—, y ya te vas a llevar a Kanao. Así que mi trabajo aquí terminó, pero el tuyo acaba de comenzar —tomó una lata de cerveza, tomó de ella y se subió al marco de la ventana—. Debo rendir tributo a Cancerbero —se lanzó—. ¡Ahí te voy San Pedro! —exclamó mientras caía. Finalmente, aterrizó sobre una pila de personas que no se sabía siquiera si estaban vivos o no.

Instructora | TanjiKanaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora