22- Una chica que te ame de verdad

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Otra vez en ese solitario parque, relativamente cercano a la casa Kamado.

—Llegamos —dijo Kanao.

Ella se sentó sobre el césped. Su novio la imitó.

—Te quería dar esto como regalo de navidad.

De una mochila de color morado que llevaba, sacó una bufanda de color azul.

Efectivamente, su regalo de navidad era muy caliente.

—¡Te queda preciosa!

Esa bufanda combinaba a la perfección con su abrigo característico.

—Gra-gracias...

A Tanjiro todavía le costaba procesar que su madre supiera la verdad de todo.

—¿Te sientes bien?

—Sigo procesando todo lo que pasó hoy.

Kanao rio.

—¿Por qué vinimos acá?

—Es que quería decirte todo —sonrojada.

Abrazó sus piernas, mientras reía ligeramente.

—¿A qué te refieres?

—Es que... una chica que te ame de verdad te dirá todo lo que debas saber.

—¿Eh?

¿A qué se refiere?

—Sabes que te amo de verdad.

—Claro...

—¿Y sabes que fui víctima del amor a primera vista?

—¿Cómo?

—Es que... cuando te vi por primera vez... sentí una humedad en mi ropa interior que nunca había sentido.

—A ver... ¡contexto!

Kanao se rio.

—Cuando te vi por primera vez, pensé que eras un chico fantástico. Me dabas curiosidad. En verdad, buscaba toda excusa para poderme acercar a ti.

Tanjiro la escuchaba con atención.

—Aunque... sabía que necesitabas a alguien que te enseñara...

—Y eras tú.

—Exacto. Me di cuenta, más que nada... por que te enamoraste de Daki.

Tanjiro se sonrojó.

—¡No me lo recuerdes!

Kanao rio.

—Perdón, pero debo mencionarlo. Enamorarse de ella es el máximo símbolo de inocencia.  Todos los niños de primer año se enamoran de ella —rio—. Pero te lo perdono, no tienes la culpa.

Acarició su cabeza.

—Eras mi crush, lo admito, y no quería que mi crush fuera lastimado por Daki.

—¡Pero me instruías para enamorar a Daki!

—Era una excusa para que en vez de gustarte Daki, te gustara yo.

Tanjiro se volvió a sonrojar.

—O con que te dejara de gustar Daki ya era feliz, pero quería abrirte los ojos... no de una forma muy ortodoxa, pero que te dieras cuenta. Lamento mucho que te enteraras de esa forma. 

—No te culpes.

—No me estoy culpando. Ella era, es y será...

—Una grandísima hija de puta.

—Exacto —rio—. No te ayudé por ser oportunista, de verdad estaba empezando a sentir cosas por ti. En ese momento, ya éramos amigos, ¿no?

—Pues... sí...

—Era una chica enamorada de un amigo que sufría. Sufría por amor... y yo estaba dispuesta a darle ese amor.

—¿Eso es lo que haría una chica que me ame de verdad?

—No solo lo haría una chica que te ame de verdad, también lo haría un amigo muy cercano.

Ella volteó, sonriéndole.

—¿Te gusta esta sonrisita?

Él asintió.

—Una chica que te ame de verdad, te ofrecerá una sonrisa bella para todo. No importa si están peleados, estás deprimido, o ella no se sienta bien, esas sonrisas significan una cosa: ojalá todo esté bien para nosotros dos.

Ella comenzó a tocar su rostro.

—Te amo... en verdad te amo...

—Yo también...

—Quería ayudarte. Lo necesitabas. Te invité al parque acuático para que estuvieras mejor, no me esperaba que descubrieras lo que sentía por ti. 

—Perdóname por no haberme dado cuenta antes.

—¿Ni habías sospechado?

—Empecé a hacerlo desde el día que me besaste por primera vez.

Kanao rio.

—Y lo peor de todo es que trataba de negarlo —dijo con un aura de depresión.

Ella rio aún más fuerte.

—Pero lo que importa es que estoy aquí contigo, dándote ese amor que tanto mereces.

Ella lo abrazó de lado.

—Hubiese sido mejor hacerlo de otra forma... pero, no estás enojado, ¿verdad?

—No.

Besó su mejilla.

—Una chica que te ame de verdad, intentará hacerte feliz de todo tipo de formas.

Tanjiro le dio un beso.

—Y esa chica que me ama de verdad, está conmigo.

Se quedaron ahí hasta que cayó la noche.

Todo un año escolar enamorando a ese pelirrojo valió la pena. 

Aunque ella fuera una chica calenturienta, él no se incomodaba. Aunque tuviera una personalidad tan espontánea, él se podía acostumbrar. Aunque parecieran una pareja superficial, eran realmente cercanos. 

Por algo les decían tuertolitos.

—Y...

—¿Qué? —Tanjiro replicó.

—¿Algo cambia entre nosotros?

Tanjiro miró hacia el cielo por un instante.

—No.

—¿En serio?

Él volteó para darle una de las sonrisas de las que habían hablado.

Efectivamente...

Esas sonrisas te las dan aquellos que te aman de verdad...

—————

No es por desanimarlos, pero solo queda el epílogo...

5/7/2022


Instructora | TanjiKanaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora