18- Viaje escolar

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¡Malditos trenes!

Tanjiro no tenía algún tipo de recelo hacia la persona que inventó el transporte ferroviario, o hacia los maquinistas, o hacia los que dependan de este medio de transporte, pero odiaba los trenes en sí.

Tanjiro iba pegando la ventana del tren, viendo el paisaje forestal. Para su infortunio, pasaron por el lugar que tenía traumados a los Kamado.

¡Renovado para la seguridad del pueblo!

Tanjiro no le creía a las palabras del cartel. 

—¿Te trae nostalgia?

Era Genya, intentando molestarlo. 

—Vete a la mierda —Tanjiro respondió, molesto.

—Y te quejas de mi actitud... —susurró.

—¡Que te largues!

Genya decidió no seguir molestándolo, pues Tanjiro enojado era lo peor del mundo.

Tanjiro emana un aura de furia, pero por dentro deseaba llorar. 

—————

El primer día del campamento fue muy productivo, alegró a todos los estudiantes, menos a Tanjiro. ¿La razón? Estaban en el pueblo donde vivía anteriormente. Eso le causaría nostalgia positiva, si no fuera porque la escuela instaló las tiendas de campaña cerca del cementerio local. ¿Cómo pretenden que los chicos se alegren si van a dormir cerca de gente más muerta que la virginidad anal de un hombre cuando se le cae el jabón en la cárcel?

Cada estudiante tenía su propia tienda de campaña, para dormir con absoluta privacidad.

A las 3 am, Kanao salió de su tienda, para poder ir al baño. Al no haber más gente, pudo tomarse el tiempo de apreciar las estrellas después de hacer su necesidad. El cielo de la zona estaba menos contaminado con la luz artificial del alumbrado público.

Ella estaba caminando por la orilla de un acantilado, que daba al cementerio. Era una bella visión, cubriendo un necrótico paisaje.

Bajó su vista en el momento justo, pues se encontró a Tanjiro, sentado a la orilla del acantilado, revisando su celular.

Ella se arrodilló, y caminó de cuclillas, para acercarse a su novio. Él se había dado cuenta de la presencia de su chica, pero la ignoró. Ella, se le abalanzó para abrazarlo por la espalda.

—¿Cómo estás, mi amor?

—Bien... —guardó el teléfono.

Kanao supo que él mentía.

—¿Qué te pasa?

—Nada.

Ella intentó ver su rostro. Él solo la empujó y la hizo caer de espaldas.

—¿Estás llorando? 

—Sí. ¿Algún problema?

Kanao rio, para alivianar la tensión.

—Una chica que te ame de verdad, no te juzgará cuando estés sufriendo. Te amo, y quiero ayudarte. 

Tanjiro se levantó.

—¿Eh, Tanjirō?

Ella lo siguió.

—¿A dónde vas?

Él sacó una llave de su bolsillo.

—Vamos al cementerio.

¿Para qué? ¿A quién iban a ver?

Instructora | TanjiKanaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora