11- Despierta

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Lluvia.

Después de ese emocionante día, llovió (como si no hubiesen recibido suficiente agua).

Después de la bella declaración de amor entre los tuertolitos, partieron rumbo al hogar de la mayor. De camino, comenzó a llover. La madre de Tanjiro le autorizó quedarse a dormir con la chica, creyendo que solo eran amigos.

Casualmente, Kanao tenía una "pijama de repuesto" para Tanjiro, igual a la que ella tenía, de color verde menta.

Dormir con una chica al lado era reconfortante, y más sabiendo que esa chica lo amaba de verdad. La lluvia también era un agente de refuerzo. Las gotas de agua, las cómodas y cálidas prendas, las suaves sábanas y cobijas, y sobre todo, los deliciosos labios de la mujer, fueron la fórmula perfecta para dormir cómodamente, a pesar de estar en una casa ajena. 

A la mañana siguiente, los ligeros rayos del sol comenzaron a perturbar el sueño de Tanjiro. Este, resignado, abrió los ojos. No había dormido abrazando a Kanao, esta durmió dándole la espalda, viendo hacia el exterior de la cama.

La cama era de tamaño matrimonial, por lo que Tanjiro pudo dormir sin problema, aun estando entre su nueva novia y la pared a la que estaba pegada su cama. 

Tanjiro decidió sentarse en la cama y estirar los brazos. Cuando movió sus piernas, notó la almohada de tamaño corporal que Kanao usaba para dormir. Ella le había confesado que no era capaz de dormir si no abrazaba esa almohada, por lo que se sorprendió al ver esa almohada a sus pies y no en los brazos de la joven de pelo negro.

Ignorando eso, se extendió para tomar su celular, mirando por encima el rostro de su compañera.

Bella

Ella era preciosa. El sueño era físicamente reparador, y no quería molestarla e irrumpir en su descanso.

—Quisiera devorarte a besos...

Desbloqueó su celular, revisó la era. Apenas eran las 6:28 am. Muy temprano para haber tanta luz.

Revisó los mensajes de su hermana, angustiada por su ausencia, él la calmó, diciéndole que estaba bien.

Volvió a ver a Kanao. Se veía linda con el cabello suelto. Su abdomen se movía con la respiración. Quería besarla, pero le daba miedo despertarla.

Aún no se creía que se haya enamorado tanto de ella. La quería mucho, la apreciaba demasiado.

Siguió usando su celular para ver redes sociales, hasta que sintió una delicada mano en su pierna izquierda. Volteó a ver, y era Kanao viéndolo fijamente.

—Buenos días, mi amor. ¿Cómo dormiste?

Se le hacía raro que una chica le dijera "mi amor". 

—Bien, ¿y tú? —acarició su cabello.

—Muy cómoda —colocó su cabeza sobre el regazo de su nuevo novio. 

Tanjiro intentó volver a ver su celular.

—¿Estás viendo a alguna modelo nalgona de Instagram? 

—¡No! 

Kanao rio.

—No estoy celosa, pero quiero que te quede en claro que no me gusta que prefieras a una culona sin personalidad antes que a mí.

—Claro que no —besó su frente.

Kanao se levantó de la cama y estiró sus brazos. Tanjiro dejó el teléfono sobre la mesita de noche e imitó a su chica. 

—¿Qué crees que haces? 

Instructora | TanjiKanaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora