15- Salvadora

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Desde el primer año de la academia, te hice daño sin motivo alguno. Eras solitario, no tenías amigos, de hecho, no salías durante los recesos y no te veíamos. ¿Por qué? Siempre te tirábamos la comida cuando tenías la desgracia de toparte conmigo y mis malos amigos.

La cobarde Shinobu de 13 años se juntaba con varias personas de varios cursos, incluyendo a Sanemi Shinazugawa, mi cuñado, tres años mayor que yo. Él y yo, cuando empezamos a juntarnos, reunimos un grupo de estudiantes para odiarte.

—Todos te odian Tomioka-san

—A mí nadie me odia

—¿Hasta ahora te enteras? Lamento ser yo la que te dijo...

Ese era el estúpido diálogo que teníamos todos los días. Un diálogo que en vez de ayudarte a ser más amado, solo hacía que te odiaras aún más.

Te admiro. Admiro como soportaste durante tres años mis abusos y los de los demás. 

Siempre estabas solo, como si te faltaran motivaciones para vivir,

como si te faltara alguien en tu vida...

Durante dos años, Sanemi fue mi principal cómplice, sin embargo,

el amor verdadero es más poderoso que el odio falso...

—Sanemi —mi hermana captó su atención. Él solo tragó el trozo de pollo que tenía en la boca—. ¡Ya basta! ¡Yo acepté estar contigo porque te amo! ¡No quiero que andes guiando a mi hermanita por mal camino!

Él solo se puso más nervioso.

—¿Ya te conté que hace poco adoptamos a otra hermana?

—Sí.

—Ella es diez años más joven que Shinobu. Ella es más inocente. Mis papás temen que la manipules como estás haciendo con Shinobu.

—¿Y qué tienen que ver tus papás?

—Quieren separarme de ti.

Eso enfureció a Sanemi.

—Yo no quiero separarme de ti —tomó sus manos—. Tenemos dos opciones: Si quieres seguir conmigo, deja de molestar a Tomioka-san. Si lo sigues molestando, te tendré que dejar.

Sanemi no era tonto, él sacrificó esa estúpida forma de diversión por mi hermana. Decisión sabia. 

Durante mi tercer año en la academia, tuve que arreglármelas para coordinar ese grupito. Lentamente tú desaparecías.

Siempre te aislabas de los demás, nadie te entendía. No sabía porque, o bueno, no lo supe, hasta que entramos a cuarto año en la academia.

Mis padres fueron asesinados por Douma Kibutsuji. Primero, estando furiosa, lo mandé a chingar a su madre. Luego, caí en depresión. Kanae y yo estábamos bajo presión. Ella comenzó la universidad, y encima teníamos que cuidar a Kanao. Como ella era mayor de edad, podíamos obtener una pequeña fuente de ingresos con lo que mis padres dejaron.  El dinero no era un problema, pero yo, me sentía decaída. Estaba intrigada, me sentía solita. 

Instructora | TanjiKanaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora