FOTOS DEL ANUARIO

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Mi padre me daño en varias ocasiones cuando solo era un niño.

Era un alcohólico y un abusador, se la pasaba peleándose en las cantinas después del trabajo y golpeándome cuando su cólera no era era bajada por los tragos, solía agredirme físicamente hasta el cansancio. 

Tal vez por esa razón soy como soy... posiblemente los que hayan tenido padres amorosos no entienden mi necesidad de la violencia.

Pero quienes sufrimos de abusos, sabemos que la única forma de sobrevivir en esta vida... es dando puñetazos en vez de recibirlos. 

Para ti debe de ser violencia sin sentido... pero no eres como yo... no sabes lo que es tener miedo.

Y el miedo es mi mejor arma... un arma que no se le acaban las balas, sino que te da impulsos constantes de adrenalina. 

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Fue en mi tercera pelea profesional cuando me toco enfrentar a un veterano, estaba en la secundaría y debido a las deudas de mi padre tuve que buscar la forma de pagar las cuentas de la casa, no teníamos luz desde hace una semana... mi nevera había estado vacía varios días y los profesores estaban preocupados por verme una vez al mes con el rostro lleno de heridas y el cuerpo lesionado. 

La escuela me había ofrecido una beca debido a que era un jugador destacado en futbol y basquet, pero debido a que mi padre era un alcohólico no tenía ni zapatos de calidad, ni ropa deportiva... Fue cuando estaba a punto de mendigar en las calles cuando un amigo de los barrios bajos me ofreció algo de dinero por suplir a uno de sus peleadores. 

La recompensa eran cuatrocientos dólares... para mi significaban tres meses de renta y la nevera llena por unas cuantos días... acepte sin hacer preguntas pero me entro la duda al llegar al lugar del encuentro, era una tienda de fideos chinos, la gente entraba y salía con sus bolsas de comida... mientras entrabamos al local me iban guiando hacia el sótano, no me lo creí cuando vi que debajo del restaurante había una gran bodega donde se reunían varias personas, quienes observaban combates de pelea callejera. 

Mi primer contrincante era un mexicano de unos quince años, era rápido como el diablo y duro para los golpes laterales... el encuentro duró solo cuatro minutos, de los cuales yo recibí catorce golpes en la cara y el otro solo sufrió heridas menores. Antes del fin del encuentro, había visto que sus movimientos eran tan duros como los golpes de mi padre, había sentido esos puños toda mi vida, había visto esa velocidad en sus constantes arrebatos de alcohol.

Fue cuando fingía caer desfallecido, cuando sentí toda la energía brotar de mi cuerpo... mientras ese chico celebrara la victoria, fue cuando use todo mi poder, intente derribarlo con todo mi peso, pero falle de forma espantosa dejándome expuesto solo para que ese tipo me tirara a la lona de un solo puñetazo. 

Perdí mi primer encuentro, pero a cambio recibí quinientos cincuenta dólares... ya que el show había sido bastante entretenido, es más me habían invitado al siguiente round. 

Después de permanecer cuatro horas en la cama del hospital de campaña para peleadores callejeros, regrese a casa, el casero intentó impedirme el paso, yo iba tabaleándome por las escaleras  y el imbécil intento hacerme a un lado.

- No vas a pasar... son doscientos dólares lo que se me debe y hasta que no se me pague ni tu, ni tu padre el borracho van a entrar al cuarto... me escucharon - el tipo era un irlandés, era algo y bastante gordo pero lo había visto derribar el solo a dos asaltantes cuando tenía apenas una semana de vivir en ese edificio rodeado por zonas marginales y pandillas - no van a pasar, se los juro... ¿que rayos te paso estas medio muerto, tienes sangre en la boca ?

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