CAPÍTULO 2

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Mew

Hola, mi nombre es: Mew Supassit, tengo treita y cinco años. Soy dueño de unas tierras dedicadas al cultivo de productos agrícolas, entre ellos: arroz, tapioca, caucho, cacao, entre otros.

En la ciudad de Chiang Mai tengo una pequeña empresa exportadora de mis productos, poco a poco ha ido creciendo.

Mi esposo y yo comenzamos desde cero con este pequeño negocio, hace más de diez años. Lamentablemente sufrió la terrible enfermedad de cáncer y no pudo darme hijos. Sí, él era un hermoso doncel, que no se doblegó ante nada ni nadie, pero lamentablemente la maldita enfermedad pudo contra él y murió hace tres años. Sin embargo, he seguido adelante. Sus últimas palabras fueron: "Sé feliz, amor, te lo mereces".

No creo poder amar a alguien más.

Mis padres viven en Chiang Mai, y se encargan de administrar la empresa al igual que mi hermana.

Yo soy más de campo, y por eso vivo en la hacienda ubicada en Bam Pa Pong Pieng. Me gusta estar entre los cultivos y verificar la calidad de las cosechas y participar en ellas. Muchas de las veces me han confundido con un trabajador y se asombran de que sea el patrón.

Mi gente es leal a mí y yo a ellos. Me preocupo por su bienestar. Estoy trabajando en viviendas dignas de ellos, igualmente, estoy trabajando en traerles un pequeño centro de salud, ya que para llegar a un hospital es demasiado lejos y muy peligroso, debido a que los caminos no están muy buenos que digamos y solo puedes llegar o ir a la ciudad en elefante, motocicleta o camioneta todo terreno.

Espero contar con la ayuda de los terratenientes que rodean mis tierras para poder traeles un doctor y no sufran más, debido a lo lejos que queda la ciudad.

Hace poco, un hombre llamado Alexander Kanawut, compró algunas de las tierras aledañas a las mías. Solo que las de él se dedican al cultivo de arroz exclusivamente.

La última vez que vino a revisar sus cultivos, lo conocí. Es una persona muy amable y también se preocupa por sus trabajadores, tanto así, que ha mandado reparar o construir las viviendas de los lugareños que viven en sus tierras.

La gente lo aprecia mucho. Dicen que no se parece en nada al antiguo patrón. Eso es verdad, ya que él se dedicaba a la bebida y nada más.

Hace poco me informaron mis trabajadores que últimamente anda rondando una pandilla, mafia, maleantes o como le quieran llamar; de personas que se dedican a robar a la gente de aquí, haciéndose pasar como enviados del señor Kanawut, pero no les creen ya que Don Alexander ha recuperado algo de lo que les han robado y se encargó de que el gobierno de Chiang Mai mandara algunos policías de la ciudad para que cuiden a los lugareños.

Y, realmente, yo tampoco lo creo, solo sé que se hacen llamar los Alacranes. En mis tierras no se han metido a robar, solo con el señor Kanawut. Pienso que algo han de tener contra él.

Ayer estaba platicando con mi mejor amigo, que es el comandante de policía del pueblo, Boat Naphat; me dijo que el señor Kanawut vendrá con su hijo a pasar unas semanas por aquí. Espero que también me lleve bien con él y no sea un niño de ciudad que no quiera llenarse de polvo.

 Espero que también me lleve bien con él y no sea un niño de ciudad que no quiera llenarse de polvo

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