Gulf es un joven el cual está pronto a casarse con el amor de su vida, pero descubre algo que cambiarán por completo sus vidas.
Su novia, al enterarse, ¿lo aceptará tal y cómo es?
Mew un terrateniente viudo y sin hijos, nunca creyó encontrar de nuev...
El hombre comenzó a vendar los ojos de Gulf y a sacarlo de la casa por la escalera de emergencia.
La casa tenía cuatro habitaciones y todas ellas contaban con un balcón que estaba conectado a estás escaleras que daban hacía el jardín. El antiguo dueño la construyó así, por si había un incendió dentro de la casa, inmediatamente los habitantes de la casa que estuvieran en sus recámaras bajarán al jardín sin dañarse.
—Pensé que... esta-bas en la cárcel —dice Gulf con miedo y tartamudeando—. ¿Qué haces aquí? —tratando de no caer por las escaleras.
—Solo vengo a felicitarte por la brillante acusación que me hiciste —dice Mew acercándose al oído de Gulf, este sujetaba el hombro de Gulf con una mano y en la otra llevaba un arma, amenazando con disparar si gritaba—. ¿Creíste que me iban a encerrar? —pregunta con algo de enojo y seriedad a la vez.
—Ojalá lo hubieran hecho, pero veo que tienes comprada a la policía.
—No, a mi amigo no los vas a acusar de traidor porque él cumplió con su deber. Solo que uno tiene hombres leales que lo ayudan —sonriendo con malicia y metiendo a Gulf a una camioneta negra polarizada todo terreno.
—¿Los miembros de tu banda?
—Sí, mira que me sorprendió tu inteligencia, porque aunque sé que ese reloj alguien lo metió a mi bolso, ya que yo no me lo robe, sí estás en lo cierto en algo y eso es en que en verdad yo soy el Alacrán —Gulf comenzaba a sudar frío del susto, y a temer por lo que le fuera a hacer Mew.
—¿Y viniste a cobrar venganza y a matarme?
—No vale la pena matarte, no sería divertido, solo te voy a llevar conmigo y hacerte pagar todas tus humillaciones.
—¿Y crees que no se darán cuenta de que me secuestraste?
—Claro que se darán cuenta, pero para cuando lo hagan ya estaremos muy lejos, y nadie te podrá encontrar —cerró la puerta de la camioneta del lado del copiloto dónde subió a Gulf y él se fue a subir al piloto—. Ahora, calladito que ya tengo un maldito dolor de cabeza por tu culpa y si no te quedas callado me vas a conocer enojado y creo que eso no te conviene —arranca la camioneta y se va rumbo al bosque.
Después de unos treinta minutos, Mew paró la camioneta y bajó a Gulf...
—¿Dónde estamos? —seguía con los ojos vendados.
—Muy lejos de la hacienda, desde aquí caminaremos —comenzó a quitarle la venda de los ojos—, más te vale que no hagas nada estúpido y camina delante de mí, que yo te iré guiando —Gulf no hizo más que obedecer.
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Al ir caminando, pensaba en que si otras fueran las circunstancias, estaría disfrutando de la hermosa luz de la Luna que se reflejaba entre los pinos y enredaderas del bosque, realmente un espectáculo maravilloso. El bosque se veía hermoso de noche, ya se imagina cuan bello estaría en el día.