NOCHE DE CITAS

131 15 3
                                        

El sábado me desperté casi al medio día, estaba algo agotada, las horas pasaron sin acontecimientos importantes, pasamos la tarde juntos afuera, ya que aún seguía el clima lindo, por lo que ben escuchó en la radio, el domingo llovería, genial, pensé para adentro, el domingo sería el gran día de las citas y con lluvia, supongo que tendría que abrigarme más de lo normal, cenamos una sopa de verduras

mientras comíamos, les conté del plan de mañana, a la abuela le pareció gracioso que fuéramos tantas parejas juntas, pero ninguno se opuso, pasar tiempo todos juntos, había hecho que tuvieran más aprecio y confianza en mi vampiro, una vez terminamos fuimos a la sala y vimos la nueva película que habían rentado, esta vez eligieron una diferente a la que usualmente mirábamos, me fui acostar temprano, pues mañana saimón vendría por mí, para ayudarlo a la preparación de la cena.

Me desperté temprano ese día, me di una ducha, planché mi pelo por primera vez y le di unas ondas naturales, me pasé algo de labial y un poco de máscara de pestaña, luego volví a mi habitación para vestirme, me puse unos jeans azules que no usaba mucho, con una polera negra, mis medias negras y las botas que la abuela me había regalado, apronté mi abrigo y bajé a la sala.

Desayunamos todos juntos, la abuela se veía mejor que días anteriores, la salida al lago había dejado en ella un nuevo brillo, cerca de la una y media, saimón llegó a casa por mí, entró y saludó a los abuelos, estos le dijeron que debería venir a cenar con nosotros, amaba lo bien que se llevaba y ver a mara tan feliz.

Luego de despedirnos, nos fuimos hacia su auto, amaba la naturalidad con la que caminábamos juntos, éramos una pieza sólida que marchaba al mismo compas, como un latido, así no nos movíamos en nuestra pequeña y mágica burbuja.

─Estás lista para esta noche?

─Estoy nerviosa, pero sí, que vamos a cocinar?

─Nada, contraté un catering, la comida ya estará lista para cuando ellos lleguen.

Me quedé mirándolo por un segundo antes de contestarle.

─Pero no se suponía que nosotros íbamos a cocinar?─ le dije algo confundida.

─Iremos a otro lugar, confía en mí.─ me sonrió con naturalidad y apoyó su mano en mi pierna.

─Está bien chico misterioso, no preguntaré por qué sé que no me dirás.

─Eres muy inteligente, te lo han dicho?─ contestó con una sonrisa burlona.

─Sí, muchos me lo han dicho─ expresé mientras miraba hacia fuera e intentaba ocultar mi sonrisa.

Saimón se rio, estaba lejos de demostrar algún tipo de celos, él era alguien demasiado seguro de sí mismo y le parecía divertido mi humor, íbamos por la calle que solíamos ir a su cabaña, pero esta vez tomó camino hacia una calle oculta que había algunos kilómetros adelante

era un camino lleno de arboleda, bastante altos, unos segundos después nos encontramos de cara con una casa hermosa, de tejados azules y ventanales grandes, rodeada de árboles y plantas florales, se estacionó en la entrada y me indicó para bajarnos.

─De quien es esta casa?─ le pregunté mientras caminaba a su lado.

─Es mía o más bien será nuestra─ contestó abriendo la gran puerta.

Nuestra?, acababa de comprar una casa para nosotros, estaba atónita ante su gesto, si habíamos soñado con vivir juntos cuando cumpliera la mayoría de edad, ya que él me convertiría y necesitaría que me cuidara hasta poder ser como él, pero ahora que veía el que sería nuestro hogar, todo se volvía aún más real.

Ocaso LunarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora