A la mañana siguiente, cerca del medio día, apareció Cleo, la dueña de la tienda, venía a ver a la abuela, le trajo unas lindas flores de colores, eso la hizo sonreír, supongo que ambas querían hablar, porque me miró y entendí que las debía dejar solas, a sique me salí al pasillo, me senté en una de las bancas libres y a los minutos salió con los ojos brillosos, secándose las lágrimas.
Ella se acercó a mí y se sentó a mi lado.
─¿Cómo estás muñeca?─ preguntó con calidez.
─Lo mejor que puedo estar, creo.
─Lo entiendo, eres muy fuerte sabes.
─Supongo que si─ le respondí fingiendo mi sonrisa habitual.
─Sé que billy te dijo que vendría, toma cariño, saimón dejó esto para ti─ me entregó la carta, me dio un beso y se marchó.
No sabía lo que había adentro de ella, pero sí que no entendía cómo podría soportar tanto dolor, la tomé y entré a la habitación, no iba a leerla ahora, mejor lo haría en la noche, para que nadie me viera llorar, en lo que restó del día fue de visitas, desde tobías el peluquero, hasta otras personas que supongo serían amigos de la abuela, cada uno de ellos venían con un semblante triste, entraban y salían con una cara peor, nos dieron tantas veces las condolencias, que ambos ya no hablábamos, el cansancio era mutuo.
Para cerca de las cinco las visitas culminaron, entramos para ver a la abuela, su habitación se había llenado de flores y cartas que las personas dejaban, era alguien muy querida y quien no lo haría, mara es una persona tan dulce y amable, es fácil quererla, su partida dejaría muchos corazones tristes.
─Estoy algo cansada, pero me alegra haber visto a mis amigos─ nos comentó mara con la voz quebrada y un poco suave.
─Las flores son hermosas abuela.
─Verdad que si?, crees que podamos plantarlas mi amor?─ le preguntó a ben.
─Claro que si amor, en cuanto llegue la primavera las plantaré y pronto habrá cientos de flores.─ respondió ben, con sus ojos brillosos, dándole una sonrisa.
─Oh que bien, va a oler muy rico, te va a encantar la primavera maia, todo se ve tan lindo, pero donde está saimón?─ preguntó tosiendo un poco.
Me levanté para alcanzarle el bazo de agua.
─Seguro que si me va a gustar, él tuvo unas cosas que hacer, pero vendrá pronto- mentí, había fingido estar bien por tantos días que ahora me salía sin ningún esfuerzo.
─Que bien!, espero verlo─ dijo ben y mara sonrió.
Sabía que no vendría, pero no quería que hicieran preguntas y mucho menos que mara se preocupara, unos minutos después se durmió, había quedado cansada por el día de hoy, por lo que aproveché que ben estaba durmiendo para ir afuera un rato, tomé mi campera y guardé la carta en ella.
Era momento de saber lo que saimón dejó para mí, sabía que iba a dolerme demasiado, me senté en la banqueta habitual, saqué- la carta con cuidado y la abrí.
"Mi amada maia, con pesar te escribo esta carta, debo marcharme,
no puedo decirte por qué, estarás mejor sin mí, solo quiero que sepas que te amo y siempre lo haré."
Se había ido?, en serio el se había marchado?, no había más nada que eso en la carta, como podría concluir todo lo que vivimos en un solo, "estarás mejor sin mí", como iba a ser eso posible, donde estaban el vivir juntos, donde se fue el amor que juraba sentir por mí, porque irse, porque pensar que no iba a entender lo de borthon, podría ayudarlo, yo podría..., porque irse llevándose de forma gratuita una parte de mí, dejándome en pedazos en el frío pueblo sin el.
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Ocaso Lunar
Storie d'amoreTras la muerte repentina de sus padres, Maia se ve obligada a abandonar su vida para instalarse en Northbury, un pueblo pequeño donde el tiempo parece avanzar de otro modo y el pasado nunca termina de desaparecer, aún atravesada por el duelo, Maia i...
