A las nueve y cuarto de la mañana mi alarma sonó, me desperté en mi cama y miré por la ventana, incluso aunque afuera estuviera gris y casi por llover no iba a afectarme, mi humor estaba a tope, si lose suena tan asqueante, pero creo que si no vamos a disfrutar del sentimiento de enamorarte entonces para que hacerlo?, es como tomar agua sin sed, aunque no me hagan mucho caso porque lo dice alguien que debe obligarse a beber agua para no deshidratarse
en fin caminé hacia el baño para darme una ducha y ya cuando estaba cómoda en mis pantalones grises y mi camiseta baje a la cocina, me hice un café caliente, encendí la radio de la abuela y me puse a picar cebolla y morrón, había visto en la alacena unas pastas secas de tallarín y me parecía muy de domingo como en mi casa comer una rica pasta con mucho queso
el tuco me quedo sabroso y mientras colaba los tallarines ya hechos me encontré en medio de una cocina que no era mía, bailando y sintiéndome feliz, realmente feliz, me di la vuelta para poner la pasta en el tuco cuando me di cuenta de que mara y ben habían entrado sin que los escuchara y estaban parados viendo mi pequeño show en su cocina.
—Qué buenos pasos mi cielo— dijo mara riendo.
—¡Graci...as, yo no los escuché llegar!— dije y fui enseguida a bajar la música.
—No te preocupes maia, huele muy rico— me dijo ben mientras ojeaba mi preparación
─Quise darles la bienvenida con algo calentito, pueden ir a lavarse las manos mientras sirvo, la comida─ les dije y ambos subieron las escaleras con una sonrisa.
Ben se veía mejor, aunque su sonrisa no era muy anímica, aun así parecía no estar tan triste como cuando se fue, supongo que despedirse lo ayudó, el y mara bajaron minutos después, cuando yo ya tenía en cada plato una porción generosa de pasta, había pan cortado en una cesta y serví en cada bazo un jugo bien fresco de naranja, mara me dio una palmadita en el hombro para aprobar mi comida, ben, por otra parte, no dejaba de devorar la comida y hacer gestos como un niño cuando come algo sumamente rico.
Cerca de las tres de la tarde, estábamos los tres en la sala con la chimenea encendida mirando una película de las que a ben tanto le gustaba, entonces entre medio del té digestivo y unas galletitas de naranja, me atreví a romper el silencio para contarles a ben y mara lo de la salida con saimón el día de mañana, supongo que debía pedir permiso, ya que ella legalmente era mi tutora, no podía no decirle de la salida, a sique me acomodé en mi asiento y con un sutil tosido los miré
─Yo quería comentarles algo, en realidad quiero pedirles permiso─ hice una pausa nerviosa
─Te escuchamos cielo, dinos─ contestó mara, acomodándose para prestarme atención, ben bajo el sonido de la tele y tomo la misma postura.
─Es que un compañero de mi clase me invito a salir mañana, después de clases y quería pedirles permiso─ supongo que ellos notaban mi nerviosismo porque casi estrangulaba mis dedos de la ansiedad que me generaba
tal vez era porque no los conocía lo suficiente para saber si eran del tipo de personas que no veían mal, que dos jóvenes salieran solos, con mis padres nunca fue un problema, aunque nunca había tenido una cita antes y en vez de decirme que no saliera, me animaban a interactuar más con mis compañeros y compañeras.
─Oh que bien maia y quién es el muchacho de seguro debemos conocerlo─ me contestó mara muy animada, más de lo que me esperaba
─Se llama saimón, es amigo de billy y de los demás chicos─ conteste un poco más relajada
─Es el muchacho que vive a las afuera de la ciudad?, él vendrá a buscarte?, me gustaría conocerlo antes─ me dijo ben con una mirada algo seria
─Si es amigo de billy de seguro es un buen muchacho ben─ le dijo mara dándole una palmadita en su mano
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Ocaso Lunar
Roman d'amourTras la muerte repentina de sus padres, Maia se ve obligada a abandonar su vida para instalarse en Northbury, un pueblo pequeño donde el tiempo parece avanzar de otro modo y el pasado nunca termina de desaparecer, aún atravesada por el duelo, Maia i...
