La alarma de mi celular comenzó a sonar a las ocho de la mañana y luego de posponerla unas dos veces, por fin despegue mis ojos para poder apagarla, me quede mirando el techo unos segundos antes de sacar mi mano de la colcha caliente, miré por la ventana, el día estaba cubierto de nubes grises, las ramas de los árboles se movían de un lado al otro, no me asombro que estuviera así
después de todo sabia que la mayor parte del tiempo tenía que enfrentarme a este clima y a no volverme un cubito de hielo, me quise acurrucar de nuevo dentro de mis mantas calentitas, pero recuerde que íbamos a ir con mara a comprar los útiles para empezar mañana
oh diablos, la secundaria, mañana tendría que ir, ser la nueva, no conocía a nadie aquí, era un pueblo pequeño por lo que estaba segura de que todos los que iban ahí se conocían entre ellos desde las panzas de sus madres o desde preescolar, por lo que aunque quisiera sabia que iba a ser tema de conversación, carne fresca, vaya cliché de la vida.
Di un suspiro largo y luego deslizándome de la cama, me levanté para abrigarme, me fui al baño y luego baje a la cocina, mara y ben estaban desayunando cuando llegue, ellos me miraron algo sorprendidos, tal vez esperaban que me levantara más tarde, pero en sí, no podía dormir bien hace bastante
sentía un cansancio extremo y luego dormía entre cortado, pero ya me había acostumbrado, era parte de mi nueva rutina, por lo tanto prefería levantarme y hacer algo que distraiga mi cerebro, no era buena idea quedarme en la cama y dejar que mi ansiedad comenzara a proyectar más de lo que debería.
─Buenos días─ les dije ambos
─Buenos días cielo, es muy temprano, no creí que te levantaras tan temprano─ me comentó mara mientras me servía café en una taza amarilla con flores por supuesto.
─Es que ya no tenía más sueño y además habíamos quedado de salir, no quise retrasar los planes─ conteste hundiendo mis hombros.
─Ay cariño, ¡no te imaginas lo mucho que me alegra hacer esto juntas!, en ese caso, terminemos de desayunar y salgamos─ me contesto mara risueña
─Muy bien chicas, me tengo que ir, espero que pasen una linda mañana, las veré en la cena─ ben se había levantado con su taza en la mano, le dio a mara un beso en la frente y luego me saludo con la mano antes de irse.
Le devolví el saludo, mientras tomaba otro sorbo de café, estaba algo fuerte, más de lo normal, pero aun así me lo tome, no podía comenzar la mañana sin una dosis de cafeína, por un momento recordé la cara de mi padre cada vez que lo tomaba, decía que necesitaba dejarlo porque me había vuelto adicta a él, que si los mosquitos me picaban probablemente quedaran titubeando.
─Te parece bien, si hacemos una lista y salimos a la ciudad maia, no quiero que olvidemos nada?─me pregunto mara, dejando sobre la mesa una libretita colorida
─Si claro, mara, te ayudo con ella
Anotamos cuadernos, mochila porque la abuela dijo que la mía era demasiado pequeña para usarla y sería mejor conseguir alguna impermeable, algunas cosas más y luego tomamos un abrigo para cada una, salí detrás de mara, el pasto estaba cubierto por una delgada manta blanca
producida por el frío nocturno, casi parecía nieve, mara encendió un autito rojo algo chico de tamaño, de esos que dan un poco de gracia, me apresure a entrar, mara me comento que ese auto iba a usar yo para ir a la secundaria, quedaba a unas pocas cuadras, obviamente le dije que podía ir caminando, ella se rio y luego me dijo que hacía mucho frío en invierno y que prefería que fuera en auto más protegida
Que Carmela era pequeña pero cumplía muy bien su función, si el auto tiene nombre, no pude contener una pequeña risa ante eso y mara se percató, en vez de molestarse ella se rio conmigo, no todos los días descubres que los autos llevan nombre de persona, a sique partir de lunes seriamos Carmela y yo, qué locura!.
ESTÁS LEYENDO
Ocaso Lunar
RomanceTras la muerte repentina de sus padres, Maia se ve obligada a abandonar su vida para instalarse en Northbury, un pueblo pequeño donde el tiempo parece avanzar de otro modo y el pasado nunca termina de desaparecer, aún atravesada por el duelo, Maia i...
