ANATOMIA

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Estaba tumbada en mi cama viendo como los árboles se movían levemente, aunque la lluvia me había dado un tregua por hoy, desayune con Ben y Mara antes de irme, necesitaba pasar por algunos libros a la biblioteca así que me fui un rato antes, una vez los tuve, camine a mi primera clase del día, cuando iba entrando vi que Carl, Dara y Saimón estaban ahí, Dara me hizo una seña para que me sentara junto con ella y sin dudarlo deje caer mi mochila a su lado , literatura era una de mis materias favoritas, estaban por comenzar un nuevo libro, orgullo y prejuicio, eso debió ser suerte, porque amaba ese libro y ya me lo había releído tantas veces que las hojas se estaban desgastando, fue el primero que mis padres me compraron y el que hizo que me obsesionará por lectura, sentí que la hora y media no pasó tan rápido, pero el timbre me sacó de la atmósfera agradable en la que estaba, después de esa clase me tocaba filosofía y a mi pesar Dara no iba a estar conmigo.

Me despedí de ella y me fui a la siguiente clase, dos horas después ya estaba liberada, una de las cosas que me gustaba de este lugar era que la carga horaria no era muy densa, teníamos dos o con suerte tres materias por día, lo cual a mí me parecía raro, en mi anterior secundaria teníamos unas cinco materias por día y las horas eran más pesadas, no me quejo, aunque la verdad tener tanto tiempo libre no me gustaba mucho, no sabía qué hacer, más de ir a casa, cenar, hablar un poco con Mara y Ben, ver alguna película de cowboys y estar en mi cuarto.

Extrañaba hacer cosas, como pintar, cocinar, incluso ayudar a mi madre a plantar nuevas rosas, extrañaba mi rutina, era difícil tener que amoldarme a esto, no tener nada para distraer mi mente, era peligroso para mí, porque si todo estaba muy tranquilo, solo podía pensar en el accidente.

Cuando llegue a mi auto, me di cuenta que la puerta se había trancado, por más que intente jalarla, parecía que iba a dejarme varada en el frío y tendría que volverme a pie, pero antes de darme por vencida, una mano firme y fría se posicionó por encima de la mía, haciendo que me dé vuelta de golpe, Saimón estaba atrás mío, mirándome fijamente, saqué mi mano y me aparte, él hacía que me sintiera extraña como si mi corazón se fuese a salir de mi pecho.

─Qué haces?.─ le pregunté

─Solo intento ayudar a la nueva─ contestó burlonamente

─¿Así que ahora serás amable?.

─Deberías ser más agradecida, pude haberle dicho a los demás, que me chocaste como un animal─ respondió con una sonrisa.

─No voy a agradecerte nada y no soy un animal!, mejor vete, no necesito ayuda─ le contesté molesta y lo hice a un lado

Jale la puerta con fuerza y mis dedos se resbalaron por culpa de la lluvia fina que comenzaba e hizo que me cayera hacia atrás, pero antes de que llegara al suelo, Saimón me tomó del brazo y me levanto hacia él, me sujetó con fuerza por mi cintura y se me quedó viendo, me quede inmóvil ante él sin decir una palabra, no voy a negarlo, si no tuviese tanto control de mí misma, lo hubiera besado, solo para sentir a que sabían esos labios rojos, el momento duró unos segundos pero yo los sentí eternos.

─Déjame ayudarte Maia, no quiero que te lastimes.─ me ordenó, mientras me movía delicadamente hacia un lado y con un solo jalón abrió la puerta de clementina.

─Gra..gracias, lo siento, no quise ser grosera.

─No te preocupes, me gustan tus cambios de humor, nos vemos nueva─ respondió con la misma sonrisa que me había puesto en la librería, la misma que me había hipnotizado, él tenía ese efecto en mí, podía irritarme y a la vez sentir la necesidad de querer tenerlo cerca.

Subí al auto enrojecida y me fui directo a casa, no iba a quedarme parada como una torpe mirándolo, eso sería demasiado raro, unas cuantas horas desde que llegué a casa, me encontraba lavando los platos mientras Ben y Mara hablaban de ir a pasear a la ciudad este finde de semana, tal vez podríamos ir a ver una película, dijeron que yo podría elegir, lo que me parecía una buena idea, ya no soportaba más las películas de vaqueros, entonces alguien toco la puerta y detuvo la conversación, Ben fue a ver quien llamaba, puse el último plato a secar, mientras secaba mis manos.

Ocaso LunarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora