SEGUNDA TEMPORADA
"Daddy"
Después de terminar todo bien en la historia de Rose Santana y Grabiel Rivera, viene la historia de su hija. Violeta Rivera Santana, quién es una adolescente de 16 años quién empieza a conocer a uno de estos grandes mafios...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Pov: Violeta Rivera Santana
Veía borroso, al estar despertando en un lugar que en verdad veo borroso. Mi cuerpo me dolía es normal ya que estaba despertando de un profundo sueño. Suavemente me voy sentando en una cama desconocida. Tratando de recordar que había pasado antes de quedarme dormida. Hasta que de pronto me doy cuenta que no era que me quede dormida. Si no que Emanuel me hizo dormir. Rápidamente empiezo a mirar a los lados a ver si estaba pero según mi mirada no estaba. Cuando me iba a levantar de la cama siento que una cadena de mis piernas me lo impiden. Me trato de calmar el corazón pero casi imposible. No sabía que iba a pasar pero esperaba que no pasara lo mismo que en el principio cuando lo conocí.
Cuando se pronto una puerta se abre, era él traía una bandeja con comida. Y una taza de cafe incluida. Me muerdo el labio observando como deja este al lado de mi, estaba una mesita de noche. Donde coloca esta hermosa bandeja. Era de color marmol, era preciosa la verdad.
—¿Cómo te sientes? mi pequeña, ya estaba preocupado has dormido más de 17 horas seguidas.
Cuando escucho eso me asombro y me quedo mirando al suelo.
—Sueltame Emanuel. No puedes tenerme así, no me hagas esto.
Le comunicó mientras siento de pronto como me toma mi mejillas y me alza para verlo. Y yo solo veo como estampa sus labios con los mios. No les voy a negar que quise seguir pero de igual manera lo trate de separad con mis manos en su pecho. Cuando el deja de besarme se queda tan cerca de mi rostro.
—Te soltaré pero de esta habitación no sales Violeta.
—No puedes tenerme en una jaula. Quiero mi libertad Emanuel.
—No permitiré que te vuelva a pasar algo parecido Violeta. No sabes el miedo que sentía cada cada vez que mi cuerpo me decía que corriera a buscarte. No sabes como fue ese momento cuando enganchaste la llamada. No sabes lo alarmado y con el miedo que sentía por que te hubiera pasado algo. No quiero que vuelva a suceder, no lo soportaría.
Suavemente acarició su mejilla y le miro con una pequeña sonrisa.
—Sabes que este es el mundo de el narcotrafico, me sorprende que estés tan alarmado.
—Quiero que te retires de esto pequeña...
Niego rápidamente, no quería retirarme perdería muchos años de mi vida e incluso lo que soy hoy en día.
—No lo haré. Te guste o no Emanuel.
Su mirada era seria y como que se iba haciendo mas fuerte a medida que pasaban los segundos, mi corazón latía con fuerzas. Me agarra de la cintura de manera poderosa.
—No te lo repetiré. Quiero que salgas del negocio.
—Te volveré a repetir lo mismo, no lo haré.
Cuando el suelta mi cintura empujándome hacía la cama y se retira a una esquina de la habitación molesto. Había quedado acostada en la cama, mi falda se había alzado un poco. Mis manos frágiles estaban al lado de mi cabeza. Inclinó un poco mi cabeza buscándolo. Veía lo oscuro en donde estaba su cuerpo fuerte y musculoso. El cuál estaba tenso. Mi mirada se torna a una llena de compasión. No le quería lastimar y mucho menos hacerlo sentir mal. Al contrario, quería que estuviera orgulloso de mi pero consideró que no lo logre. Aunque no quiere decir que mi venganza termina. Esto a penas es el comienzo de esta gran venganza.