Capitulo 23

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Pov: Grabiel

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Pov: Grabiel

Había llegado antes que Arturo a la casa, había entrado y visto una escena que iba a hacer para mi la favorita de muchas más. Mi mujer estaba con nuestro hijo que crecía rápido, no podría creer que ya tuviera el año. Estaban jugando ellos dos con un coche de juguete. Veo la risa de ellos, para mi es ver mi vida. Me acerco detrás de Rose mi linda baby girl, tomándola de la cintura, arrodillándome mientras le besaba su hermoso cuello.

—La mujer más hermosa.

Veo su sonrojo, el que tanto me encanta. Esta mujer me tiene loco. Veo a nuestro hijo quien viene a nosotros y alza sus hermosas manitas. Obviamente lo cargo levantándome mientras miro a Rose hacer lo mismo.

—Bienvenido a casa Daddy.

Dice sonriendo sonrojada, me sorprendo por como me había llamado. Era algo increíble que me llamara así después de tanto tiempo.

—Hola mi pequeña baby girl.

Digo con mi voz tan masculina y ronca, mi hijo mientras tanto se estaba durmiendo en mis brazos. Rose se acerca y le acaricia por su espalda. Veo de pronto como camina esperando que la siguiera, así que la sigo hacia la habitación de nuestro hijo acostándolo en su cuna. Paso una mano por la cintura de Rose.

—¿Cómo esta Arturo?

Escucho su pregunta y sin pensarlo dos veces la tomo en mis brazos, la llevo a nuestra habitación mientras la tiro en la cama, viendo como ella me mira sorprendida mientras esta algo sonrojada. Su cabello largo recorría la cama, sus manos extendidas me invitaban a besarla. Sus piernas entre abiertas me torturaban como un fuego ardiente.

—Me estas poniendo bastante celoso.

Digo con voz ronca, veo la sonrisa de Rose con inocencia. ¿Me estaba retando? Su pantalón corto se lo quería arrancar como su camisa rosa pastel.

—Solo pregunté por que es tu mejor amigo Daddy.

Veo sus ojos con ese brillo que mataba a cualquiera. Sus labios algo resecos llamaban los míos.

—Tu sólo puedes pensar en mi, pequeña.

Digo mientras me quitaba la camisa, veo como su respiración cambia. Los latidos de su corazón los escuchaba. Estaba latiendo con fuerza. Sus ojos tenían un brillo que no quería que se fueran de sus ojos. La tomo por las piernas mientras suavemente voy hacia el cierre de su pantalón desabrochándolo. Siento unas caricias en mis brazos mientras le quitaba su pantalón viendo unas bragas de color oro rosado. La miro mientras voy dejando besos en su vientre y seguía subiendo hasta sus labios.

—Daddy.

Paro de besarla mirándola a los ojos, algo confundido.

—No podemos hacer esto ahora, nuestra hija esta por llegar.

Obsesión Daddy #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora