Dicen que cuando somos bebés recordamos y vemos cosas que los ojos de los adultos ignoran por completo, que esas habilidades y conocimientos se van perdiendo conforme vamos creciendo.
Sin embargo, para él sucedía lo contrario.
Una parte de su cerebro guardó cosas que ocurrieron al momento de su nacimiento, y cada noche, cuando su mente invoca nuevamente aquellas imágenes, intentaba creer que solo son sueños que su subconsciente crea para él.
Recordaba a sus padres recibirlo con alegría, recordaba a su hermana jugar con él y sus pequeñas manitas... Pero esas imágenes se mezclaban con otras que no le transmitian sentimientos positivos.
En sus sueños veía a una pareja que lo recibía con el mismo amor, sentía ese sentimiento que transmitian ambos con solo verlo. Se sentía amado estando con ellos. Pero cuando estaba a punto de ver sus rostros el sueño se borraba, cambiando a escenarios que lo atormentaban.
Ese era una gran parte que odiaba, porque después de sentir esa alegría y cariño, venía una parte, corta, pero intolerable. Era miedo. Temor. Escuchaba voces que gritaban su nombre en diferentes tonos.
"Edén"
"Edén"
En súplicas, en rezos, con amor, con desespero, con tristeza, con dolor.
Eran varias emociones que su corazón no aguantaba hasta hacerlo despertar de un sobresalto, junto a una corriente de lágrimas con las mismas emociones que su pecho experimentó en esos sueños.
Estaba cansado y tenía miedo.
Miedo de volver a cerrar los ojos y que aquellas pesadillas volvieran a apoderarse de su mente. Nunca dormía, tenía miedo de hacerlo, porque eso significaba soñar.
Pero una pequeña parte quería volver a hacerlo, solo para poder averiguar quién era aquel hombre que no dejaba de desprender esa gran aura de pureza e inocencia.
Un hombre cuya apariencia era idéntica a una persona que tampoco dejaba de soñar.
Rara vez lo veía involucrado en los sueños, y siempre le daba la espalda, no podía ver su rostro, pero algo le decía que tenía esa misma mirada de pureza. Lo sentía cuando lo veía, hasta parecía ser un pecado verlo completamente, su aura y presencia siempre le cuasaban escalofríos.
Y cada que intentaba rozar su ropa, esta terminaba rasgandose hasta parecer vieja y manchada, dependiendo del ambiente en donde lo encontraba.
La última vez que lo soñó, era frente a un enorme castillo de piedra, con su rostro ligeramente ladeado logrando mostrar parte de su mejilla. Decía su nombre en susurros que lo hipnotizaba para avanzar.
-- "Edén..." "Edén..." "Edén..." "Edén..."
Lo llamaba y él terminaba por olvidar el mundo, queriendo solo acercarse y conocerlo.
De tocarlo, tan siquiera.
Pero... Nunca lo lograba...
Él solamente quería entender y buscar la respuesta del Por qué.
¿Por qué siempre era él?
-- ¡Oye! ¡¿Acaso seguirás perdiendo el tiempo estando parado?!
-- ¡Pelea!
Su mirada celeste reaccionó a los gritos, dejando de ver el suelo de piedra hasta levantar lentamente la mirada.
-- ¿Acaso soy mucho para ti?
Frente a él, estando en guardia, el caballero de bronce lo veía con burla y superioridad. Con la mirada de todos los alumnos de Palaestra sobre ambos en espera de la lucha.
ESTÁS LEYENDO
Regresa...
Fanfiction"he tenido sueños, que más que eso, parecen ser visiones... Siento que algo va a pasar..." Al culminar la batalla santa, los Caballeros lograron llevar su vida en paz, donde el guerrero Cisne toma la iniciativa de declarar su amor al Caballero Andr...
