018 | Anhelo Del Corazón.

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—— Papá...

Una vez más estaba ahí, bajo la luz de la gran Luna. Con los grillos cantando en plena madrugada, no había logrado descansar.

No podía hacerlo si esas "Pasadillas" seguían atormentandolo. Ya no soportaba. Lo único que anhela es dejar de sentir y descansar una única vez.

Las ganas de llorar nunca frenaba cada noche, la desesperación e impotencia. Incluso su ansiedad estaba escalando. No cerraba sus ojos, temía que al hacerlo se encontraría nuevamente con su reflejo destruido y demacrado, con la mirada sombría y la sangre correr por sus mejillas. No podría soportarlo.

Nada parecía ser real ya. No podía procesar aún, como de un momento sus dudas habían escaldado un gran nivel.

Era un niño esperado con ansias por su familia, aquel al que proclamaban el futuro gobernante del nuevo mundo, pero, ¿Cómo podría ser un líder si no estaba seguro de quién era en realidad? De su origen? Sintiéndose fuera de lugar.

Sus días estaban llenos de sollozos silenciosos y tristeza. No solo el entrenamiento lo dejaba agotado, sino que también su corazón le gritaba ver más allá de lo que aparentaba su alrededor.

Agradecía tener una infancia normal, tranquila y alegre, algo que no iba con aquellos que serían futuros caballeros... que fuera de alegre era doloroso, y más si se trataba de un futuro gobernante. Quizás porque era un príncipe no recibía ese tipo de sobreesfuerzo, aunque sería mucho más exigente para ser más fuerte.

Y tal vez, esa falta de exigencia, de castigos y abuso era lo que cobraba ahora para sus miedos.

—— ¿como te llamas?

—— ¡soy el príncipe Edén!

Recargado contra sus rodillas en el pecho, su mente lo teletransportó al inicio de sus dudas.

A ese hombre rubio, ahora comprendía su comportamiento cuando le contaba de su vida, y la forma en la que él le decía la suya. Eran claras señales que de pequeño nunca entendió.

—— alguna vez... Tuve una familia —— su forma de hablarlo no solo expresaba la falta de aquello, sino también de tener a su familia demasiado cerca, pero a la vez lejos de su alcance.

—— ¿Qué pasó con ellos? —— había preguntado en su completa inocencia.

Y ese adulto, viéndolo de esa manera, con los ojos y la cara roja, mostrando lo derrotado que terminó. —— se me fueron arrebatados. —— le dijo, sin dejar de verlo con profundidad, añoranza y culpa. Y Edén, siendo apenas un niño creyó en su tristeza, ignorando el fuerte dolor de corazón que Hyoga le tenía atacando al tenerlo ahí, pero sin que él pudiera reconocer. —— los perdí... Y no sé cómo recuperarlos.

Y como todo aquel niño, sin pensar en el vuelco que provocaría sus palabras, le respondió con gran ingenuidad.

—— Lucha por ellos. Mi padre una vez dijo que es mejor actuar que pensar en lo que pudo haber sido.

Y claro que Hyoga tomó sus palabras, porque días después aquel pequeño niño, quien había tomado gran cariño por aquel adulto su único amigo, le gritaba con lágrimas ser él, el hijo que había perdido hace años.

El shock y la confusión fueron demasiados para sus cortos nueve años. Y actuó como su instinto le dictó.

Sintiéndose mal, al creer que podría llegar a ser una herramienta para el enemigo. Creyendo que Hyoga, diciendole esas palabras, lo pondría en contra de su propio padre, Marte, para tener ventajas en esa guerra. Traicionar a su propia sangre.

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