016 | Las Alas De Oro.

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Marte gozaba del solo ver las ruinas en las que se había convertido el santo Santuario, apreciando en primera fila como cada grieta iba tomando forma y brillando hasta formar aquel enorme monumento que el hombre no era capaz de igualar.

O que en realidad nunca logró concluir.

Una enorme torre que desafiaba los límites del cielo y al dios del mismo modo. Ya no había Santuario de Athena. Ahora solo estaba esa torre construida para aquellos aliados en espera del "Nuevo Mundo" qué Marte había prometido.

La tan aclamada Torre de Babel.

—— ¡¡¡Aaaaagghhhh!!!

Una torre que requería del Cosmos de Luz que aquella joven heredaba. La torre tomaba forma y crecía conforme al poder de la chica. La niña que sufría al sentir su cosmos demasiado fuerte incluso para ella, tan sofocante que sostenía su cabeza con la respiración acelerada de miedo.

Sentía morir con cada ola.

—— ayuda... —— murmuraba con dolor, queriendo ser escuchada aparte de aquellas flores y hierba que crecian conforme su cosmos era brindado a Babel. —— ayúdenme... Por favor... Quiero vivir...

Su cosmos vibraba, algo que Marte no logró captar al estar presenciando el Cosmos de Luz forjar la Torre; llamaba a alguien, ¿Quién? No lo sabía. Era mera intuición y reflejos qué salieron con urgencia.

Su Cosmos lleno de miedo pidiendo ayuda no solo atrajo a Pegaso hacia su paradero, alguien más había sentido esa urgencia, un Cosmos de Oro estaba respondiendo al llamado lentamente.

Koga corría en todas las direcciones que Babel ofrecía. Su sorpresa y Shock seguían vibrantes al ver el mal destino que el Santuario había sufrido a causa de Marte. Sin embargo, no tenía tiempo de presenciar todo con detalle, debía buscar a la niña que apenas había conocido.

A la vez que su mente intentaba olvidar la dura imagen de sus amigos, compañeros y maestros siendo prisioneros en el interior de Babel. Aquella niña no era la única en dar su Cosmos. Marte, de igual forma, había raptado a todas las personas en Palaestra para hacer uso de sus Elementales y transferirlas al Planeta Marte.

Su objetivo aun no estaba claro para Koga. Era confuso.

Lucharon juntos, en diferentes lugares, contra los Marcianos que custodiaban la Torre y sus alrededores, buscando a la chica.

Fue justo cuando el interior de Babel se iluminó con cinco colores característicos de los Elementales: Aire, rosa; agua, celeste; tierra, Café; fuego, naranja; rayo, dorado. Los cinco elementos que rebotaron por diferentes direcciones alejados del Santuario, ahí la sintió.

Sintió su voz llamarlo. Su corazón latiendo de forma rara cuando la escuchó llorar. Su pasos lo guiaron a una entrada oculta en el interior, el Símbolo de Nike era su forma, brillando a la par de los colores Elementales.

Ahí la vio. Sus pasos resonaron en ese lugar verde y vacío, hasta llegar a ella y tomar su mano con suavidad. Le sonrió causando un mar de lágrimas a la niña.

Ambos sentian esa conexión, como si supieran quienes eran. La niña no paró de llorar al ver los ojos marrones del pelirrojo, con el corazón estrujado al visualizar a alguien más con esos mismos ojos verla con ternura y amor, mucho más mayor que el joven frente suyo. Ojos marrones que nunca la dejaron sola en esa prisión.

—— ¿Cuál es tu nombre? —— la voz de Koga resonó en el interior, a pesar de decirlo en forma suave, hizo eco en ese gran vacío.

Las lágrimas resbalaron por sus palidas mejillas, haciendo el esfuerzo de hablar, que sea escuchada y no juzgada por alguien como ella.

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