017 | Caballeros Legendarios

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Sus latidos lentos retumbaban en sus oídos, su visión era borrosa y su respiración apenas tomaba ritmo. Una enorme bocanada de aire necesitó cuando recobró el mando en su sistema.

Desorientado y confundido, el dolor le punzó en diferentes partes del cuerpo. Apenas comprendió se encontraba recostado por en medio del campo de batalla. Estaba sucio, con polvo y sangre seca sobre su armadura, gruñendo de dolor cuando intento estabilizarse y ver por completo lo que sucedía.

Su nariz fue captando el olor a tierra y madera quemada, con sangre derramada en diferentes partes del suelo. Observó a su alrededor con horror, varios de sus compañeros caballeros luchaban contra enemigos extraños, que no parecían de este mundo. Veía como algunos desaparecían a manos de los marcianos, a otros salir heridos con extranas marcas en sus ropajes de armadura y cuerpo.

Sus instintos reaccionaron cuando varios marcianos intentaron atacarlo, él defenderse e internar recordar a la vez.

¿Cómo fue que llegó ahí?

Los recuerdos eran demasiado confusos qué no lograba comprenderlo. E incluso habían diferentes fragmentos que dudaba ocurrieron en realidad.

Sabía contra quien peleaba, si, pero, aún así, no lograba recordar cosas con exactitud. Hasta la cabeza comenzaba a dolerle.

Pero estaba consciente en ser el único que peleaba en esa guerra.

Parecía un disco rayado cuando diferentes escenas se le presentaban en la cabeza, lo poco que su mente le dejaba recordar.

Esa guerra ya llevaba meses.

Recordó la ausencia de sus amigos, heridos por la oscuridad y siendo él el único en no estar lastimado. Pero, por sobre todo, que nada estaba bien en realidad, hablando por su familia. Con el gran dolor atravesando su pecho, recordó a Shiryu ser mandado de vuelta a los cinco picos de China por su deplorable estado en ser arrebatado varios de sus sentidos en esa guerra. La extraña desaparición de Seiya días atrás, a Ikki verlo vigilar con extraña atención al bebé que la oscuridad había traído consigo y a Hyoga. Con el Cisne era mucho más confuso y doloroso. Hyoga había sido dañado por la oscuridad, pero, al parecer, había sufrido alguna pérdida personal en los días que pasaron. Su mirada perdida, vacía y desorientada, junto a su estado demacrado, le lastimaba el corazón con extrañeza.

No comprendía, ni mucho menos recordaba, lo que habrá sucedido con su amigo, pero en el fondo, le exigía a su corazón recordarlo para así poder apoyar en lo que sea.

Fue cuestión de tiempo para que él también se retirara, al igual que sus compañeros de diferentes rangos, definitivamente de la batalla contra Marte.

Solo ellos sabían la razón del porqué ya no pelear. Aún querían hacerlo, era su deber como fieles Santos a Athena, mas las circunstancias decían lo contrario.

Le dolió abandonar así a Saori, pero era ella quien había insistido, y aunque no le gustaba, debía de aceptarlo. Desapareciendo totalmente de la vista de su pasado como caballero. Como aquel famoso santo que peleó en un torneo Galáctico, que fue famoso y salió en la televisión mundial, aquel que era muy querido por la gente en Rodorio junto a sus hermanos. Ya nada de eso siguió existiendo.

Sin embargo, conforme pasaran los años, su nombre se convertiría en leyenda junto a su historia. Una de la cual había olvidado, pero que recordaría al terminar con esa guerra. Uno de los caballeros legendarios, reapareciendo una vez más para los fieles jóvenes que lo admiraban en silencio. Para la nueva generación de Caballeros que esperaban por él.

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