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El gruñido puro que soltó Wakasa erizó la piel de su pareja, los ineptos que habían creído tener una oportunidad con el pelinegro se retiraron avergonzados, habían sido dominados con un simple gruñido. — Oye, no gruñas, mi hermano lo hará también. — Wakasa dirigió su jovial mirada a su pareja, pero su expresión se llenó de pánico cuándo el pequeño rubio soltó un pequeño gruñido. Vió el delgado cuerpo de Shinichiro temblar de rabia. — ¡Ahora por tu culpa le va a gruñir a todo el mundo! — Reclamó.

— No creo que lo haga. — Intentó solucionar el problema, pero con el pasar de los años se dió cuenta que los gruñidos eran la punta del iceberg. Y Wakasa se cuestionó que tan buena idea fue haber usado a su cuñado más joven cómo conejillo de indias en sus prácticas. Y ahora que los años pasaban la factura de los actos del alfa se manifestaban en un omega adolescente que mantiene sometidos a un grupo de pandilleros, todos besando el sagrado piso dónde pisaba, escuchó cómo uno de ellos gruñó, le retaba, Draken estuvo dispuesto a darle una lección, pero fue detenido por Mikey, él tomó al joven de su ropa, le obligó a mirarlo y expulsó un verdadero gruñido, digno de subyugar a todos los presentes.

— Lo sé, si yo fuera ustedes también quisiera ser yo. — Y sin más soltó la ropa del individuo. — Chicos, me aburrí, terminen ustedes. — Pidió mientras sacaba un doroyaki de entre sus ropas juntó con su celular y termino sentándose en algún rincón de aquel lugar formando un puchero en su rostro mientras comía.

— ¿Qué pasa? — Pregunto Draken mientras tomaba asiento a lado del omega.

— Dos cosas. — Señaló y su amigó asintió con la cabeza. — Shin me pidió que fuera nuevamente con Wakasa, cenaremos afuera y quiere reunirnos a todos ahí, ya sabes, para que sea más sencillo irnos. — Draken volvió a regalarle un asentimiento de cabeza. — Y mira.

— Lastimas mis ojos, tarado. — Se quejó cuándo logró alejar el celular de su cara y poder analizar la conversación, aunque eran dos mensajes de Mikey, un simple "Hola" y un sticker.

— ¿Takemicchi? — Cuestionó al leer la información de contacto.

— El pequeño alfa que intentó ayudarme.

— ¿El chico que te gustó porque estaba mal herido?

— Es que se veía tan indefenso Kenchin, tan lastimado y vulnerable, parecía que en cualquier momento terminaría llorando. — Draken formó una mueca de asco al ver los movimientos exagerados que realizaba Mikey al recordar la escena.

— Posiblemente se asustó por haberte visto doblegar a esos tipos, lástima, tu pequeña historia de amor adolescente terminó ahí, dudó que lo vuelvas a ver en la vida.

— Eres un idiota Kenchin. — Insultó mientras se levantaba molestó. — Wakasa pagará por tu estupidez.

— ¡Deja de molestar a tú cuñado! — Exclamó mientras veía al omega alejarse. Wakasa estornudó y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.

— ¿Estás bien? — Preguntó Takemichi al haber visto a su psicólogo temblar levemente.

— Todo bien, ahora, ¿Tú estás bien? — Pregunto mientras señalaba su rostro. — ¿Debería hacer unas pruebas proyectivas?

— Alto. — Pidió mientras levantaba su palma en dirección del hombre. — Antes que nada, no fueron mis papás.

— Seguro, bueno, por favor, te daré una serie de indicaciones y tú dibujaras. — Takemichi suspiro fastidiado y regreso las hojas juntó con el demás material al adulto.

— Intenté ayudar a alguien y los tipos que lo estaban molestando terminaron golpeándome. — Relató mientras veía sus manos vendadas. — A mi papá casi le da un ataque cuándo llegaron de su trabajo.

Omega y alfa.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora