El cansancio, la notoria impotencia, la ensoñación que habito, mi cuerpo, cálido templo de la melancolía vespertina.
Pedir deseos al cielo qué probablemente nadie escucha, me resulta triste.
Acariciando mis entumecidos brazos con delirio, trenzando mis cabellos con elogios, alimentando mi tristeza con suposiciones ilusorias que me animo a creer.
La ira no me habita más.
Y la nostalgia no hiere cuando no consigo olvidar.
ESTÁS LEYENDO
arrecife de ilusiones
Poetrysentires vulnerados. ' obra original. ' la portada y las imágenes las obtuve de pinterest, créditos a quiénes corresponda. ©Todos los derechos reservados. No se permiten copias, adaptaciones, pdfs, traducciones, comercialización o derivados sin mi a...
