CAPÍTULO 8: PACIENCIA

12 1 1
                                        

"¿Qué haces cuando lo único que te queda es esperar?"

En una plaza

Joseph y uno de sus amigos pasaban por ahí mientras conversaban de videojuegos, sobre todo de ese tal "Among Us".

¿? 1: Y así fue como me las arregle para que expulsaran al sujeto que se escaneo frente a todos, ganando la partida

Joseph: Jajá, recuérdame que nunca me suba a una nave espacial contigo

¿? 1: No te preocupes, lo seres cambia forma no existen en la vida real

Joseph: Jajá, ojalá... (pensando) ojalá no existieran

OPENING 

Ambos continuaron caminando haciendo bromas sobre el mismo tema hasta que el amigo de Joseph se detuvo de la nada.

¿? 1: Mira (señalando con la cabeza) Allá hay una minita muy linda

Joseph: (volteando a ver disimuladamente) Ah, cierto

¿? 1: Es una lástima que este con su amiga

Joseph: Ni modo, se ve que no quieren que las molesten

¿? 1: Ven – él le pone la mano en el hombro – Vamos a hablar con ellas

Joseph: ¿Qué?, no creo que sea buena idea

¿? 1: Échame la mano, llévate a la que es poco agraciada para que yo pueda quedarme a solas con ese bombón

Joseph: Amigo

¿? 1: Hermano

Joseph: ¡Amigo!

¿? 1: ¡Hermano!

Joseph: ¡¡Amigo!!, no es que no quiera ayudarte, pero sabes que tengo novia, no puedo andar coqueteando con otra

¿? 1: No te pido que te cases con ella, solo que la distraigas mientras yo consigo el número de la hermosura que está ahí

Joseph: Pero...

¿? 1: Gracias por tu cooperación

Joseph: Agh, bien

¿? 1: (apuntando hacia ellas) Oye, tenemos suerte

Joseph: (viendo) ¿Por qué lo dices?

Una de las chicas se levantó de la banca en la que ambas estaban y fue a comprar algo del vendedor ambulante que pasaba, dejando a la otra completamente sola y a merced del amigo de Joseph.

¿? 1: Ve y distráela por un rato mientras yo hago mi jugada

Joseph: Solo te puedo conseguir cinco minutos ¿vale?

¿? 1: Si, si, ahora adelante, haz que me sienta orgulloso

Joseph fue hacia la chica mientras pensaba que decirle, no tuvo que pensar demasiado hasta que se le ocurrió una buena excusa para hablarle, y ya que sabía que hacer simplemente espero a que ella terminara con lo que hacía, unos momentos después al ver que ya volvía fue hacia ella, pero... apenas estuvo lo suficientemente cerca volvió a sentir lo mismo del restaurante, una inexplicable sed de sangre, no provenía de la chica sino de otra de las personas que compraba golosinas del vendedor ambulante, había mucha gente por lo que no había caso de saber quién de ellos la emanaba. Mientras tanto la chica paso al lado de un Joseph paralizado, él tuvo que recuperarse rápido para cumplir con el favor de su amigo.

FUGITIVADonde viven las historias. Descúbrelo ahora