Atada a tí: capítulo 11

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Leandro fue a su tienda favorita de la ciudad a lo que del mundillo BeDeSeMero se refería. Escogió las cuerdas de Amelia con mimo y cariño. Sabía que ella le pertenecería por mucha pataleta infantil que le montara. Eligió una cuerda de seda japonesa trenzada de color morado con terminales de borlas lilas. Una cuerda deluxe para su chica... ¿chica? ¿Acaso la veía como algo más que una modelo de cuerdas? ¿Ella podría ser algo más para él? ¿Aceptaría Amelia una relación con alguien como él?

Acarició unas esposas de cuero acolchado de color azabache con adornos rojos y cadena dorada ¿se agobiaría Amelia también con esto? Joder me gustaría usar esto con ella... La imagino esposada, arrodillada con el modelo de lencería de encaje que eligió para él mientras el deambulaba sobre ella con su vieja fusta...Una deliciosa visión no cabe duda ¿pero ella querría algo así? Un paso en falso otra vez y caería en un abismo del que no podía salir.

Saco su reloj de bolsillo y miro la hora marcada, le quedaba un poco de tiempo.

Escuchó una voz familiar.

-No sé cual modelo elegir, todos tienen algo que me gusta.

Leandro miró de reojo. Ese pelirrojo, ese cabello de ondas cayendo en cascada más allá de sus hombros, esas curvas, esa estatura ¿Amelia? ¿Ella en un lugar así? No, Amelia debe estar trabajando. No estaba en el lugar más indicado para gritar en mitad de la tienda el nombre de nadie.

-Javier hazme la cuenta con esto y con lo que te encargué por teléfono que ahora vuelvo.

Leandro salió de la tienda erótica y llamo al teléfono fijo de la librería. Una chica contesto su llamada.

-Hola buenas tardes, ¿podría hablar con Amelia?

-No se encuentra esta tarde en el establecimiento ¿desea dejarle un recado?

-No se preocupe, llamaré otro día. Gracias.

Pequeña mentirosa, tendría que castigarla por mentirme.

Vibro su teléfono. Era ella.

-¿Cómo vas?

-Saliendo de la guarnicionería.

-¿Saliendo de la que?

-De la tienda de hípica.

-¿Montas a caballo?

-Algún que otro fin de semana. Podrías venirte alguna vez. ("te haría limpiar y abrillantar mis botas")

-¿Eres más de fusta de doma o de fusta de salto?

("Tenía conocimientos de fustas, Amelia era una caja de sorpresas no cabe duda")

-Ambas me gustan, pero si tuviese que elegir... elegiría la de salto.

-¿Las usas con otro fin?

(Caí en su trampa)

-Sí Amelia, las uso fuera del club hípico también.

-Lo esperaba.

-¿Sigues queriendo verme? Pregunté con temor.

-Sí, solo espero que con cada yegua humana cambies el instrumental señor.

-Veo que has estado investigando.

-Intento entenderte.

-¿Crees que debería obtener una fusta nueva?

-Lo que usted vea conveniente.

-Eres un puñetero enigma Amelia.

-Paga tu cuenta y vete, creo recordar que luego tienes un compromiso.

Leandro se lo jugaría todo a una carta, a elegir instrumental para esta noche se ha dicho.

[ ]

Leandro fue puntual, bajo de su deportivo antiguo con una bolsa de deporte. Cogió aire y llamo al telefonillo.

Alguien abrió el portal desde dentro y asomó la cabeza. Era una señora mayor con un bajo bastón de madera y marfil.

-¿Desea entrar usted joven?

-Sí pero permítame que le ayude señora.

Tiré de la pesada puerta de hierro hacia fuera y le ofrecí mi mano a la señora. Esta se aferro a ella y bajó con lentitud los pocos peldaños del portal.

-Gracias joven, que tenga una buena noche.

-Gracias usted también, vaya con cuidado.

Subí las escaleras mientras hacía pequeñas técnicas de relajación con la respiración. No sirvió. Me jugaba demasiado esta noche.

Llame a su puerta con los nudillos. Una joven de cabellos azabaches que caían en bucle sobre sus hombros le abrió la puerta.

-¿Nuevo cambio de look?

-Ya se me notaba mucho las raíces morenas en el pelirrojo.

-Me gustas más de morena, como siempre has sido.

La mente de Leandro revivió los recuerdos de su época universitaria cuando estudiaba en Jenkins cada tarde y veía a Amelia junto a su abuelo haciendo inventario y encargando a las editoriales las siguientes novedades. Siempre había estado colado por ella, no fue hasta el tercer curso cuando se armó de valor para dirigirle la palabra y hizo un espantoso ridículo.

-¿Me estás escuchando?

-Sí perdona ¿Qué decías?

-Te preguntaba si deseas tomar algo.

-Con agua me vale.

Amelia lo notó nervioso, quizá incomodo.

La joven muchacha llevo una bandeja con tres vasos al salón, uno contenía agua, los dos restantes contenían un refresco de cola. Colocó el vaso de agua fría frente al joven.

Leandro nervioso agarró la tela de sus pantalones, jugueteó con sus dedos, era un flan. "Venga Leandro es algo que has hecho antes. Haz tuya a esa perra. ¿Perra? Ella no era una perra como las otras, Amelia era diferente.

Amelia dejó al muchacho absorto en sus pensamientos y abandonó el salón. Leandro no se inmutó. Fue a su habitación y sacó la lencería que había comprado esa tarde. Un ajustado corsé bicolor rojo-negro con pequeños adornos florales bordados que unos ligueros con encaje que caían del final del mismo.

Abrió las medias oscuras, las enrolló entre sus dedos con cuidado y de las colocó con lentitud y delicadeza intentando que no se formara ninguna carrera en el peor momento. Finalizó el conjunto con un tanga y engancho los cuatro ligueros a las medias. Tiré de los lazos de mi espalda con cuidado y ajusté el corsé a mi busto. Miro su reflejo en el espejo del armario y arregló su pelo, espantando sus rizos.

-¿Amelia?

-En el dormitorio. ("Tonta, para que había respondido eso, con el "ya voy" había bastado")

Sacó el taconazo de armario.

Leandro la contempló desde la puerta. Lucía impresionante, sus pantalones lo corroboraron.

-Estás preciosa.

Amelia se inclinó hacia delante para abrocharse el tacón mostrándole su trasero. Lo puso a cien.

-Si haces cosas así no respondo de mis actos.

-Vale. Y la joven se volvió a inclinar de forma contraria mostrándole su sugerente escote.

-¿Mejor así? Le pregunté mientras echaba mi pelo a un lado y terminaba de abrocharme el segundo calzado.

-No mucho más.

Amelia se incorporó y le miró fijamente. Leandro había comenzado a sudar. Ella mordió su labio.

-A la mierda todo. Gritó

Atada a tiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora