—¡Kirby! —Meta Knight exclamó, entrando a la Sala médica después de una muy bonita charla con Dedede. Los tíos de su amado niño seguían ahí, esperando su regreso con paciencia. Blade cargaba nuevamente a Kirby entre sus brazos, levantándose de su lugar en cuanto vio al caballero de ojos ambarinos ingresar al lugar.
—¡Meta Knight! Qué bueno que regresas —La impecable pelirroja sonrió con jovialidad, arrullando a su sobrinito. —¿Ya está todo bien con el Rey Dedede? Te escuchas un poco demacrado. —Explicó, haciendo énfasis en el tono vocal que Meta Knight aún manifestaba.
—¿A...Ah? Sí, ya todo está bien. ¡P...Pero ¿Y Kirby?! ¿Cómo está? ¿Qué les dijo la enfermera? —Inquirió con nerviosismo, acercándose hasta su hijo para observarle y vigilar su estado actual.
—¡Oh, él esta bien! La enfermera nos explicó que es muy normal que los niños de su edad capten casi cualquier virus. Como son tan pequeños, su sistema inmunológico aún está adquiriendo defensas, así que eso los hace muy susceptibles a enfermarse. Dijo que mientras fuera atendido con rapidez, nada de esto pasaría a mayores, así que usted tranquilo, Kirby está bien y pronto se volverá muy muy fuerte. —Conociendo los pensamientos que su exmaestro y amigo era incapaz de expresar en esas circunstancias, le entregó a Kirby con amor, acomodándolo entre sus brazos para que pudiese cargarlo.
Como si fuera algo que su mente llevaba por default, Meta Knight arrulló a su pequeño bebé, admirando aquella inocencia que su rostro mostraba sin miedo a lo que el futuro incierto estuviese guardándole. Sonrió al percatarse de que, en efecto, su hijo estaba en buen estado y nada había terminado en una catástrofe. Soltó un leve suspiro de alivio, depositando un casto beso en la frente de Kirby.
—Muchas gracias por cuidar de él durante todo este tiempo, nunca podré pagarles esta deuda que tengo con ustedes dos...
—¡No, Señor Meta Knight! Usted no tiene ninguna deuda con nosotros —Sword intervino a la conversación, tal cual siempre lo hacía. — Nosotros cuidamos a Kirby con el corazón y porque lo apreciamos mucho. Así que descuide, no tiene por qué sentirse endeudado, lo hacemos sin esperar nada a cambio. —De esta manera, además de finalizar su discurso, Sword dio término a la conversación cuando se acercó hasta su antiguo mentor sólo para abrazarlo, agradeciéndole cada día, hora y minuto que dedicó en él para su desarrollo como guerrero. Al ver esto, Blade imitó las acciones de su pareja, procurando no aplastar al pequeño Kirby en el proceso.
—¡C...Chicos! —Tartamudeó, impresionado por el gesto tan bondadoso de sus alumnos. Meta Knight nunca fue una persona de palabras, sino de hechos, por lo que casi nunca declaraba su cariño de forma verbal, ni siquiera cuando se trataba de Dedede. Sin embargo, en ese momento sintió su corazón apretujarse, sintiéndose en la libertad de decir. — Los quiero mucho, chicos, mucho más de lo que ustedes creen. —Sintió por tercera vez en el día ese molesto nudo en su garganta, amenazando con romperle la voz. —Gracias por estar aquí conmigo y ayudarme en todo lo que pueden, sin duda alguna ustedes se convertirán en caballeros legendarios.
—Señor Meta Knight, no diga esas cosas tan cursis, me va a hacer llorar. —Sword se opuso ante el monólogo emotivo que su mentor había declamado, sonriendo a modo de encubrir su llanto.
Para Meta Knight, esa noche fue un mar de emociones, con un oleaje violento y dispuesto a asesinar a sus víctimas. Hace mucho que no sentía la intranquilidad recorrer su cuerpo, al menos no de esa manera tan burda y ruin. Necesitaba descansar, reponer energías y tranquilizarse. Después de todo, él no era el único que requería de un sueño reparador.
—Ya llegamos, Kirby. —Murmuró el caballero de hebras azul noche, quién ahora portaba una cómoda pijama en lugar de su inconfundible armadura férrea. Con gran sutileza, dejó a su hijo sobre el colchón, permitiendo que Kirby se acomodara a sus anchas y disfrutara del bienestar que esa cama le proporcionaba. —Con todo lo que sucedió, ni siquiera me fijé en qué hora es. —Así pues, buscó entre la oscuridad nocturna el reloj analógico que caminaba día y noche sin cesar. — 12 de la noche...—Sopesó la hora que había enunciado, cerrando sus ojos al caer en cuenta de lo tarde que era. — Más irresponsable no puedo ser, tú ya deberías estar dormido y yo también debería estarlo.
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Un padre soltero
RomanceDisclaimer: Todos los personajes utilizados en esta historia están humanizados. Meta Knight siempre fue descrito como un caballero de personalidad fría e insensible. Sin embargo, ni siquiera él entendía por qué. Nunca sintió que algo le hiciese falt...
